Ella es... Un Verdadero Monstruo.

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Capítulo 26

Madison.*

Espero a que Zed venga, habíamos quedado que solo los iba a vigilar por unas horas, pero creo que al parecer ya es algo que disfruta debido a que se queda allá mucho tiempo.
La puerta se abrió y entró, se me quedó mirando un momento y paso de largo, alcé una ceja por eso.

— ¿Y bien?, ¿Algo nuevo?, ¿Listo para atacar y acabar con todos los de esa casa? — Dije sonriendo con malicia y colocandome de pie.

Se quedó en silencio, quizás pensando en algo importante.

— ¿Porqué no solo te olvidas de ellos? — Dijo sin mirarme.

¿Que ha dicho?, Me ha tomado mucho tiempo poder hacerlo, llegar a ellos no ha sido fácil, aparte ahora que sé que Zack está vivo lo único que deseo es acabar con todos de una buena vez.

— No puedo dejar a medias lo que ya he iniciado, así que te hablaré del plan que llevaremos acabo mañana. — Dije sentandome bien y sacando un mapa.

Zed se mantuvo en silencio, siempre es así, no me preocupa en realidad, no es más que un idiota, una vez que todo haya terminado será el siguiente, luego regrese a Canadá y tomaré el mejor puesto, acabando con todos los dementes que exiten ahí.
Señale una parte del mapa.

— Justo aquí, en una casa grande pero difícil de encontrar se encuentra Zack. Yo iré a verle primero, en eso tú llevarás a los otros tres ahí. Michael, Henrry y André. En lo que tú llegar pondré a Zack inconsciente, luego lo despertaremos, haremos que Michael lo mate. — Dije con una gran sonrisa.

— ¿Qué pasará con André y Henrry? — Murmuró con seriedad.

— Eso es muy obvio, haremos que Michael los mate después y cuando haya terminado yo acabaré a Michael con tu ayuda. — Explique con obviedad.

No dijo nada, se acercó a mí hasta estar justo enfrente y negó.

— No voy a ayudarte hacer algo como eso, solo piensas en ti misma, en tus planes estúpidos y en matar a quién no te ha hecho nada. — Reclamó con enfado.

Me puse de pie por eso, ¿Qué le paso al Zed que no le importa en lo más mínimo lo que suceda con los demás?, Se supone que no hay empatía en su cuerpo.

— ¿Desde cuándo te importa lo que suceda con otros?, Son solo pedazos de carne, no hay importancia en ellos, vamos Zed, nunca has logrado sentir, eres una máquina asesina ¿No?, Para eso fuiste creado. — Dije sonriendo de lado y acercándome lentamente a él.

No respondió, eso me hizo sentir que gané, iba a colocar mi mano en su pecho pero la sujetó.

— No sabes nada de mí, ni de otras personas, eres un asco, quien en realidad debería morir eres tú. Egoísta. — Dijo firmé.

Vaya, al parecer alguien a cambiado mucho.

— ¿Qué pasa Zed?, ¿Quién te enseñó todo eso? — Murmuré con cinismo.

Se quedó rígido, al parecer si es verdad, has estado hablado con alguien, no solo eso, impresionantemente ese alguien ha podido despertar todo lo que tú interior había olvidado, te regresó el sentir.

— ¿Es mujer o hombre?, ¿Es puro cierto?, De no ser así no hubiese podido hacerlo. — Dije subiendo mi mano a su rostro.

Tomé su mejilla con mi mano, haciendo que se incline a mí.

— ¿Recuerdas a Zack?, Él es fuerte porque no ama, el hecho de ser un humano sin sentimientos te hace tan fuerte. — Dije sin dejar de sonreír.

— Zack amaba, pero se lo arrebataron, no puedes entender porque tú nunca has querido a nadie. — Reclamó quitando mi mano de su rostro.

Solté una carcajada y me alejé de él, eso que ha dicho ha sonado tan ilógico, es obvio que él tampoco a querido a nadie, quiere venir a decir cosas que no van.

— ¿Y tú si?, No me hagas reír Zed, es obvio que no conoces nada de eso, desde que eras un niño fuiste usado. — Dije con burla alejándome de él.

Sentí sus pasos a lo que me giré de inmediato y encaje una jeringa en su brazo. Se me quedó mirando un momento.

— Tendré que hacerlo todo sola, pero bueno Zed, tendrás que incluirte con nuestros amigos los Miller y morir junto a todos ellos. — Dije sombría.

Cayó al suelo y regrese al sofá tomado asiento, será más sencillo de lo que parece con Zack lleno de depresión y bastante herido será muy sencillo, más fácil de lo que llegue a pensar antes.
Ahora tengo que saber quién demonios es aquel que ha hecho que Zed vuelva a ser un humano con sentir...

Michael.*

Me levanté y arrope a Henrry, me puse una pantalonera y salí de la habitación. Escuché que la puerta principal fue abierta, dejado ver a André quien desvío la mirada al verme.

— Es algo tarde, ¿Todo bien? — Pregunté acercándome a él.

Me dió un asentamiento y dejó su estuche en el suelo.

— Iré a mi habitación. — Dijo sin más pasando de largo.

Le di un asentamiento, fruncí el ceño al ver que traía algo en su muñeca que no había visto antes. Me acerque con rapidez y lo tomé de la mano, notando que es una pulsera color rojo.

— ¿Quién te lo ha dado?, ¿Has visto a Zack? — Pregunté con interés.

Negó y salió de mi agarré con rapidez.

— No lo he visto, yo compré está pulsera. — Dijo sin más intentando irse.

Apreté la mandíbula y lo tomé del brazo, haciendo que se giré, lo acerque a mi dejando ver que estoy frustrado por la situación.

— Estamos en algo muy serio y tú no te atreves ayudar a buscar a Zack. — Reclamé.

— ¿Cómo quieres que ayude si estoy igual que ustedes?, No sé dónde está o a qué lugar debió haber ido. — Se defendió

— Si fueses Ángel...

— Pero no lo soy, ya basta de eso, estoy cansado de ser comparado con alguien que ni siquiera conocía. Todos viendolo en mí... Todos menos él. — Susurró bajando la cabeza.

— ¿Él?, ¿Quién es?, No deberías estar viendote con alguien cuando Zack está por ahí herido. — Dije tomandolo con fuerza del brazo.

— No puedo hacer nada, aunque lo quisiera, sabes que Zack está perdido, no podemos ayudarlo porque incluso él se niega a qué eso sea posible... Y sobre verlo. No me dirás qué hacer, él es diferente, no tiene comparación y el hecho de tenerlo me a dado esperanza. — Explicó saliendo de mi agarré.



Margarita Barraza

Editado: 21.01.2020

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