Ella es... Un Verdadero Monstruo.

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Capítulo 27

Madison.*

Estacioné el auto afuera de esa gran casa, las cosas se pondrán muy interesante el día de hoy.
Antes de bajar mire a Zed quién está desmayado en la parte de atrás, las cosas pudieron haber sido mucho más sencillas si no hubiera empezado con cosas extrañas como sentimientos y todo eso.
Camine a la puerta de la casa, despacio, no se escucha ningún ruido, subí las escaleras y me pare frente a la puerta, puse mi mano en la manija y la abrí, dejando ver el interior.
Es increíble que aún funcione la luz eléctrica. Mis ojos se detuvieron en Zack Miller quién está sentado en el sofá, mirando a la nada, de la misma manera en la que lo estuvo durante toda la semana en la que vine a vigilarlo.

Me adentre y cerré la puerta, llamando su atención, aunque solo me observó un momento y luego regresó su vista al frente.

— Mírate ahora, te ves patético. — Dije con burla caminando ha él.

No dijo nada y solo continuó mirando al frente, me pare a su lado, coloque mi mano en su hombro y suspiré, sinceramente no creí estar de esta forma junto a él.

— La vida es cruel, sobretodo para aquellos que mataron y al último empiezan a tener conciencia. — Dije encogiéndome en los hombros.

Su mano retiró la mía a lo que lo observé.

— Largo. — Pidió con fastidio.

Vaya al parecer tiene la fuerza para decir algo como eso.

— ¿Qué te hizo así Zack?, ¿La pérdida de alguien a quien amabas?, Es una lastima, pero no te preocupes, te haré un favor. — Dije mostrando una sonrisa sombría.

Saqué un cuchillo de mi bolsillo y lo iba a encajar en su hombro pero tomó mi muñeca antes de que eso pudiera suceder.

— Ya te lo dije, déjame en paz. — Dijo con enfadado intentando empujarme.

Fruncí el ceño al ver que no están fuerte como la vez que peleó contra Zed y yo, ha disminuido su fuerza.
Logró alejarme un poco, baje mi vista a su abdomen el cual tiene sangré.

— No has curado tus heridas. — Dije alzando una ceja.

Cualquiera con un poco de cerebro haría algo como curarse así mismo, sé que no eres la excepción Zack, pero estás cegado y adolorido psicológicamente.

— Déjame en paz por favor, creí que ya habías tenido suficiente con saber que no pueden vencerme. — Dijo colocadose de pie.

Me acerque con rapidez a él y encajé el cuchillo en su brazo, eso lo hizo soltar un jadeó y dejar ver el dolor en sus ojos.

— Vaya, ¿Has logrado sentir eso Zack?, Increíble. — Dije con burla.

Saqué el cuchillo y lo volví a encajar, soltó un grito y se aferró a mi muñeca intentando que lo sacará.
Levanté mi rodilla y golpe su abdomen haciendo que escupa algo de sangré debido a que le di justo en la herida. Lo golpe un par de veces hasta que cayó al suelo de rodillas.

— ¿De verdad eres un Miller?, Me decepcionas, aunque no te culpo eres hijo de Jack, era un imbécil. — Dije estrellando mi puño contra su rostro.

Se quedó en el suelo mirando al techo, como si nada importará ya.

— El hecho de amar solo ha logrado que mueras, pobre Zack, Jake tenía razón, eres basura. — Dije inclinandome a su altura.

Se giró a mirarme un momento y solo cerró sus ojos.

— Ya veo, no tienes ganas siquiera de hablar, entiendo. Ahora sí no te importa. — Dije sacando una soga del bolsillo de mi chaqueta.

Lo hice tomar siento y ate sus manos en su espalda, de esta forma no me dará problemas.
Le di una patada para que cayera al suelo.

— Espera ahí, iré por los otros invitados. — Avisé caminando hacia la puerta.

Una vez más solo hubo silencio, en cierto modo me desespera que no pelé  y que se quede callado, quiero ver una vez más a ese Miller que me hizo sentir desesperación, pero creo que Michael será quién logrará darme adrenalina.
Salí de la casa, caminé al auto y entre en él, notando que Zed aún continua dormido, esa droga tardará el tiempo suficiente para cuando los tenga a todos reunidos...

André.*

Me quedo sentado en la banca que hemos usado desde que nos conocimos, se ha retrasado un poco, nunca lo hace, logrando que mi preocupación no deje de indicar que quizás le sucedió algo.
Baje la vista al libro que tengo entre mis manos, lo hemos estado leyendo juntos, sin poder evitarlo una sonrisa se mostró en mi rostro, es lindo sentirse así una vez más. Aunque también hay dudas en mi interior, he hecho lo posible por aclararlas, no quisiera terminar herido o haciéndole daño a Zed, en verdad quiero que sea feliz.

— ¿Disculpa? — Me llamó una voz femenina.

Levanté la mirada, topandome con una chica quien me mostró una sonrisa amable.

— ¿Eres André? — Preguntó algo apenada.

Le di un asentimiento sin saber cómo es que me conoce.

— Ya veo, ¿Tú eres el amigo de Zed? — Dijo juntando sus manos y sin dejar de sonreír.

Me puse de pie, tal vez si le sucedió algo malo... Bueno o quizás pasó algo.

— Si, ¿Está bien? — Dije mirando a los lados.

— Claro, es solo que me pidió llevarte, no podrá venir hoy y quería que le hiciera el favor de llevarte con él. — Explicó encogiéndose en los hombros.

Me le quede mirando, a ella y a su auto, no sé si eso sea verdad, tampoco le conozco, pero ha mencionado a Zed.

— ¿Y dónde está él? — Dije sonriéndo algo nervioso.

— En su casa, tuvo asuntos y por ello estoy aquí, soy muy amiga de él. — Dijo acercándose a mí.

¿Amiga?, Pero Zed nunca lo mencionó, no es alguien de muchas palabras pero me ha contado cosas que sé que son realmente importantes.

— Mejor me iré a casa, lo esperaré mañana. — Dije colocandome de pie.

Se pusó frente a mí, evitando que pueda pararme.

— Me gusta cuando logro engañar, pero veo que no eres tan estúpido como creía. — Dijo sonriéndo de manera sombría.

Conozco esa expresión, intenté irme pero sentí como encajó en mi brazo una aguja, dejando que sienta dolor en el brazo.
Solo fue cuestión de segundos cuando empecé a sentirme mareado. Caí al suelo de golpe y ahí empecé a cerrar los ojos poco a poco, hasta que simplemente perdí la conciencia...



Margarita Barraza

Editado: 21.01.2020

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