Ella es... Un Verdadero Monstruo.

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Capítulo 33

Narrador. — James. —

Despegue la vista del libro que tengo entre mis manos, fijandola en la viva imagen de aquel que nunca podré tener.
Me coloque de pie, yendo hasta él, me senté a su lado y toque su rostro con delicadeza, permitiendo que se estremezca un poco y que se acurruque. Es muy impresionante como puedes ser tan débil de mente, tanto que con facilidad te acostumbras a ser solo la herramienta de alguien, no solo eso, te satisface serlo.
Tocaron la puerta, retiré mi mano y me coloque de pie. Al estar frente a ella la abrí, dejando ver a uno de los guardias.

— Señor, han venido a verle. — Informó.

Hice una mueca, odio tener visitas inesperadas, ¿A caso no pueden solo avisar que vendrán y listo?

— ¿Quién es? — Murmuré con fastidio saliendo de la habitación.

Cerré la puerta, una vez que el visitante se vaya vendré, deseo quitar mi estrés con él.

— Su hermano señor. — Dijo sin darle importancia.

Me detuve de inmediato, quedando en shock, sintiendo como todo mi cuerpo tiembla de emoción, ¿Regresó?, ¿Porqué?, ¿Estará arrepentido?, ¿Quiere disculparse conmigo y aceptar que me pertenece y que debe quedarse?

— El señor Miller me pidió que no le avisará, pero como el dueño y amo de la casa tenía que decirle. — Dijo bajando un poco la cabeza.

Apreté los puños, dándome cuenta que no ha venido a nada de lo que imaginé, de hecho ni siquiera quería que supiera que estaba en la casa.
No dije nada y solo pedí que me llevará a dónde se encontraba, cosa que hizo sin oponerse.

— El señor Luke ha crecido, al igual que usted se puede ver a un hombre maduro, estoy seguro de que el señor Manson estaría muy orgulloso. — Dijo el guardia.

Alcé una ceja, todos se vuelven más parlanchines cuándo Luke está cerca, es raro, no lo entiendo. Aunque recuerdo que mi pequeño hermano era amigo de todos los empleados de la casa, en lo que Manson y yo les dábamos un trato horrible Luke era amable, incluso le daba de comer a algunos esclavos que Manson llegó a tener en el sótano.
El hombre se detuvo, frente a la puerta de la biblioteca, ¿Regresaste solo para tomar libros?, No solo eso, ni siquiera quieres verme.
Abrió la puerta y me dejó entrar, se retiró.

Empecé a caminar entre los estantes, buscándolo con tranquilidad.
Me detuve al verlo, de espaldas, en lo que sus manos sostienen un par de libros. Baje mi vista a una maleta abierta que tiene al costado de sus pies, al parecer tiene planes de llevarlos con él. 
Levanté la vista a la sección. "Medicina."

— ¿Estudias para eso? — Cuestioné tomandolo por sorpresa.

Se giró, dejándome que vea sus ojos una vez más, tan oscuros como la noche, pero con un brillo que demuestra que no eres tan cruel como la oscuridad lo es.

— Seré médico. — Dijo cerrando el libro y echándolo a su maletín.

Se inclinó y lo cerró, lo tomó cargandolo y caminó ha mi dirección, paso por mi lado y se detuvo.

— Salvaré vidas. — Dijo mirandome de reojo.

No pude evitar reír, somos exactamente lo contrario, quieres salvar vidas en lo que yo he quitado.

— Que interesante hermanito, lo que más me interesa es: ¿Cómo es que pagas una carrera tan costosa?, Seguro es difícil, sobretodo cuando te negaste a tomar dinero... Sucio. — Dije acercándome a él.

— Tengo becas, oportunidades, soy inteligente y con eso me basta para poder hacerlo bien, no necesito el dinero sucio. — Dijo dispuesto a darse la vuelta.

Lo tomé del brazo y lo estrellé contra el estante de libros. No se quejó, solo se me quedó mirando.

— No has cambiado nada. — Susurré subiendo mi mano a su mejilla.

Me sorprendí un poco cuando la retiro de un manotazo.

— Deja de tocarme, estás loco. — Reprochó empujandome.

Salió de mi agarre, no lo detuve, deje que saliera. Me quedé neutro, es raro, tantas mujeres quisieron estar conmigo por años, tengo a un chico totalmente adicto a mí, pero no puedo tenerte a ti.
Despeje mi mente y fui detrás de él, quien camina a paso rápido, intenté alcanzarlo. Justo antes de que lo tomara del brazo Luke resbaló por las escaleras. 
Mis ojos se abrieron y sentí como mi corazón latía con rapidez. Reaccioné de inmediato, yendo hasta donde estaba.
Se quejó apretando la mandíbula.

— Maldición, ¿No te enseñaron a mirar por donde caminas?, ¿Cuántas veces te dijeron que no fueras tan rápido cerca de las escaleras? — Dije molesto.

— Deja de tratarme como a un niño... Yo...

No alcanzó a terminar ya que se desmayó de improvisto. Me quedé en silencio, creo que se ha golpeado con fuerza.
Llame a los guardias, las mujeres del aseo y a mi doctor privado quien no tardó mucho en llegar.
En lo que el doctor venir nos encargamos de limpiar la herida de su pierna, los raspones y poner una venda en su cabeza.

Al terminar la mayoría salió, hasta que me dejaron solo con él.
Me senté a un lado de la cama y acaricie su rostro.

— Lo ves, es destino, el mundo quiere que te quedes aquí. — Dije sonriendo, fijando mi vista en su pierna rota.

Se removió poco a poco, hasta que sus ojos se abrieron. Me aleje de él, frunció el ceño al verme a lo que empezó a observar la habitación.

— ¿Dónde estoy? — Dijo subiendo su mano a su cabeza.

¿Perdió la memoria?, ¿En serio?, Esta es mi oportunidad.

— Sin mentiras James, recuerdo haber caído por las escaleras y todo. — Dijo mirandome a los ojos.

Creo que verdaderamente su subconsciente no me quiere y lo obliga a recordar todo, sin dejar que lo engañe en un mínimo instante.

— Estás en una de las habitaciones de la casa, te traje aquí. — Dije colocandome de pie.

Hizo una mueca e intentó colocarse de pie, negué, obviamente eso no va a ser posible con su pierna rota.

— Quédate ahí, no puedes levantarte. — Explique.

— Déjame, tengo que volver, presentare un examen la siguiente semana, vine por los libros porque los necesito no porqué quiera estar viendote la cara. — Gritó enfadado.



Margarita Barraza

Editado: 21.01.2020

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