Ella es... Un Verdadero Monstruo.

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 36

— Luke.*—

Mis ojos se abrieron poco a poco, hasta que logré visualizar las luz que ilumina la habitación. De inmediato lo que sucedió anteriormente paso por mi mente, no puedo creer que me haya descubierto, no solo eso, ahora lo más probable es que intente matarme y me entierre en el jardín.
Salí de mis pensamientos, observando a los lados, buscando algo que me ayude a salir de aquí, sobretodo de las cuerdas que atan mi cuerpo, hace poco me he dado cuenta de ellas.
No sé que fue lo que me inyectó, solo que logró hacer que cayera inconsciente.

— No te muevas. — Ordenó una voz masculina.

Lo miré de inmediato, me sorprendí un poco y baje la cabeza negando. Estás más enfermo de lo que llegue a imaginar.
El chico se acercó a mí, observandome fijamente.

— ¿Qué tienes de especial? — Murmuró con cierto desprecio.

Sinceramente no estoy entendiendo nada de esto, no sé quién es, ni que hace aquí o el porque ambos tenemos cierto parecido.

— Ayuda, si lo haces nos sacaré de aquí a ambos. — Dije seguro.

Sonrió y movió su cabeza de un lado a otro, demostrando que eso es algo que no va a pasar. Maldición, si nos quedamos aquí lo más seguro es que cuándo James regrese nos mate.

— Lo mejor para los dos es irnos de una vez. — Grité molesto.

Sentí como su mano se estrelló contra mi rostro, eso no lo esperaba, baje la cabeza y solo apreté la mandíbula, odio que las cosas no sucedan como lo había planeado, no iba a quedarme aquí, ni si quiera quería venir.

— Solo quiero irme, tengo que volver. — Murmuré.

No dijo nada más y solo se alejó, yendo al sofá que había en la habitación, apreté la mandíbula sin comprender que sucede con él, lo más probable es que James lo haya hecho así, ese idiota.
La puerta se abrió, dejando verlo, se acercó a mí con rapidez. Su mano intentó tomar mi rostro pero no lo permití.

— Déjame en paz, sucio enfermo. — Dije con fastidio.

No dijo nada, solo me tomó con fuerza del rostro y me hizo mirarlo.

— ¿Qué te ha pasado en el rostro? — Cuestionó.

Mire de tras de él, notando como el chico bajo la cabeza en lo que su mandíbula está apretada.

— Me he golpeado solo, quería irme de aquí, nunca estuve de acuerdo, déjame. — Dije molesto.

Se quedó en silencio, dejándome ver que está molesto, no sé que plan idear para que podamos salir, ese chico también se ve que necesita ayuda.
Me soltó, se dió la vuelta y caminó hacia el chico. Al colocarse frente a él tomó su mentón e hizo que lo mirará.

— Te ordene que no le pusieras una mano encima, al parecer no entiendes. — Dijo sombrío.

Delineó sus labios con delicadeza, se inclinó a él y dejó un beso en sus labios... ¿Es con él con quién mantiene relaciones sexuales por las noches?, Eso es... Muy sorpresivo, nunca... Cierto, debo dejar de hacerme imbécil y entender lo que en realidad siempre ha estado pasando y eso es: el loco amor que James tiene por mí, es asqueroso, no se puede.

Se separó de él, apreté la mandíbula al ver como le daba un puñetazo, ¿Qué demonios le sucede?

— Ya basta James, es suficiente. — Grité molesto.

No dejó de golpearlo hasta que hice el intento de ponerme de pie.
Paró y me miró un momento para después sacar una navaja del bolsillo de su pantalón.

— No, déjalo, no hagas una tontería. — Dije con desesperación.

Creí que iba a encajar la navaja, pero solo lo acomodó, dejándolo sentado y mirando a mi dirección. Se sentó en el sofá y acercó la navaja a su brazo.

— ¿Qué estarías dispuesto a hacer por él Luke?, ¿De verdad eres un doctor?, ¿Es en serio que un Miller logra sentir empatía por otros?, Quiero ver eso. — Dijo sonriéndo con malicia.

Solo pude mirarle fijamente, sin saber a qué se refiere... El único Miller que ha sentido empatía, eso suena tan trillado y loco que no puedo creerlo, debe haber alguien más.

— ¿Qué es lo que quieres? — Murmuré soltando un bufido.

Podía ver la satisfacción en sus ojos, la verdad es que me causa molestia que sea así.

— Una vida por otra. Verás el chico ha estado aquí desde que te fuiste, lo he torturado e intento hacer que tú imagen se vea en él, pero no es lo mismo. — Murmuró encogiéndose en loa hombros.

¿Cómo puede decirlo así?, Es un ser humano y lo trata como si fuese solo una cosa sin sentimientos.
No puedo quedarme eso es verdad, tengo que volver, estudiar, pedirle matrimonio a Eliza, casarme y hacer una familia, una normal... La cual nunca he podido tener.

— Está bien. — Susurré.

— ¿Tan sencillo?, ¿De verdad?, ¿Solo así?, Al parecer fue más sencillo de lo que parecía. — Murmuró con gracia.

Se colocó de pie y tomó al chico de la camisa, hizo que se sentará en el sofá y caminó a mi con lentitud.

— Si no te importa. — Murmuró bajando a mi altura.

No pude evitar desviar el rostro y apretar los labios al sentir como sus manos fueron a los botones de mi camisa, retirándolos.
Abrió mi camisa y la quitó, bueno al menos hasta las muñecas ya que al estar juntas no permiten que la saqué por completo.

Paso su mano por mi torso con delicadeza, se enderezó un poco y tomó mi rostro con su mano. Lo levantó, obligándome a mirarle fijamente.

— Eres un chico inteligente. — Dijo con felicidad.

Apreté los labios al saber sus intenciones, no quiero que me bese, no lo pensé mucho, solo le di un cabezazo, creyendo que se iba a alejar, pero no, se quedó ahí.
Una carcajada salió de sus garganta. Solté un jadeó por la impresión al sentir que se subía encima de mí.

— Tendrá que ser a mi manera pequeño. — Dijo inclinándose a mí.

Jale con fuerza, aplicando bastante firmeza y logrado que la cuerda se rompa. Subí mis manos a sus hombros, empujándolo y permitiendo que se retire de mí.
Lleve mis manos a las cuerdas de mis tobillos y las jale de igual manera para liberarme. Iba a ponerme de pie pero James se dejó ir sobre mí cayendome encima.

— Eres un chico muy malo. — Dijo con cinismo.



Margarita Barraza

Editado: 21.01.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar