Ella es... Un Verdadero Monstruo.

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Capítulo 39

— Luke. —

Espero en la sala del hospital, hace poco Eliza estuvo sintiendo los dolores de parto, hice lo mejor que pude por llegar lo antes posible. He estado estudiando aún, son muchos años de carrera para terminar siendo un doctor, aunque vale la pena.
No he regresado a Inglaterra, creo que lo mejor es quedarnos en Canadá, no hay necesidad de regresar más, tendremos una buena vida aquí. Aunque me mantengo informado de todo lo que ha estado pasando, el dinero fue entregado a varias instituciones que lo necesitaban. Gracias a todo el dinero que se junto al vender las propiedades se pudieron hacer dos hospitales. Uno pequeño en el centro y otro, solo que muy diferente, un hospital psiquiátrico.
La verdad es que me hace sentir orgulloso la idea de que hayan hecho cosas buenas, aquellas que van ayudar a la gente.

Una enfermera se colocó frente a mí, me puse de pie con prisa, queriendo saber si mi esposa está bien.
Me mostró una sonrisa, eso me ayudó a sentir alivio.

— Su esposa ya está bien señor. Puede pasar a verla, a ella y a su hijo. — Dijo amable.

Le di un asentamiento y la seguí, para que me índicara en que habitación estaba.
Nos detuvimos frente a la puerta, la enfermera solo me dió una débil sonrisa y se retiró. Solté un suspiro, sinceramente estoy nervioso, bastante. Abrí la puerta, entre a la habitación mirando a todos lados, buscando a Eliza. Me acerque a ella al verla recostada en la cama, con nuestro pequeño entre sus brazos.
Fijé mis ojos en mi bebé, es pequeño, sus cabellos son rubios y tiene la piel blanca, aunque en este momento hay partes rojizas.

— Es muy hermoso. — Dijo Eliza mirándolo también.

Sonreí, es verdad, es muy lindo, aún no puedo creer que sea mi hijo.

— El pequeño Marck Miller. — Dije orgulloso.

Lo acomodó en mis brazos, permitiendo que sienta que es tan frágil, siento que si me muevo un poco podría dejarlo caer por accidente. Lo regrese con Eliza, quien lo carga con destreza. Me acerque a ella y deje un beso en sus labios.

— Estoy muy feliz de tenerte a mi lado. — Dije sonriéndo.

Me besó y pegó su frente con la mía.
Llegué a pensar que nunca obtendría una familia feliz, pero creo que es posible, no importa lo que en el pasado haya sucedido, solo queda atrás...

Michael.*

Mantengo mi vista al frente, Henrry está con mamá en la cocina ayudándole en lo que yo solo estoy aquí, suena injusto pero estos últimos días han sido difíciles para mí, aunque no lo crean ni siquiera he podido dormir, todo el tiempo pienso en esa mujer y el pequeño niño idéntico a Zack, no puedo creer que de verdad haya tenido un hijo... Nunca lo mencionó.

Lleve mis manos a mi cabeza, debo dejar de pensar tanto en ello, aunque no puedo evitarlo, los he estado buscando, tengo una hora libre todos los días, en ese tiempo logro salir a la ciudad a buscarlos.
Colocaron un plato de comida frente a mí, eso hizo que saliera de mis pensamientos y mirara a Henrry quién desvío la mirada... Está molesto, no lo culpo, por estar buscando al hijo de Zack lo he descuidado, sin mencionar que... Quizás he sido grosero, pero es por el estrés que se me acumula.
Se sentó junto a mi madre quien me observó mal y luego le dió una pequeña mirada a Henrry, quien posiblemente le habló de nuestra falta de amor, atención y todo lo que hemos estado viviendo este mes.

— ¿Qué tal la escuela Henrry? — Dijo mamá de pronto.

Empecé a comer, le ha ido bien, incluso a veces llega temprano, aunque está semana ha estado llegando a la misma hora que yo, iba a preguntar el porqué pero no tuve tiempo.

— Bien, tranquilo. Empecé mis prácticas. Con el profesor Alejandro, es un hombre inteligente y muy sabio. — Dijo sonriendo.

Deje de comer un momento, dándole atención. Alcé una ceja al ver sus ojos iluminarse por hablar de un viejo.

— Increíble, seguramente es un hombre grande. — Dijo mamá como si nada.

— Si te refieres a la estatura lo es, pero de edad está joven, tiene treinta y cinco años. Aparte es amable. — Dijo sonriendo.

Deje los cubiertos en la mesa y me les quede mirando a ambos, no me había dicho nada de ese famoso profesor.

— ¿Creí que no habías ido a tus prácticas? — Murmuré con el ceño fruncido.

Se me quedó mirando, bajo la mirada y luego me observó una vez más fijamente.

— Te dije que iba a iniciar, que me habían conseguido un lugar, pero estás muy ocupado, buscando a esa mujer en internet. — Dijo colocándose de pie.

— Me adelantaré. — Dijo dándole un asentamiento a mi madre y saliendo de la cocina.

Nos quedamos en silencio, escuchando sus pasos hasta que la puerta se cerró con algo de fuerza.
Suspiré y subí mi mano a mi cabello, revolviendolo un poco en muestra de desesperación.

— Michael, creo que estás cometiendo errores. — Dijo mamá con cierta obviedad.

Lo sé, apreté la mandíbula y me recargue en la mesa. Entiendo que he estado haciendo todo mal, pero... No quiero más muertes ni que nuestro apellido siga haciendo daño.

— Tengo que buscar al hijo de Zack mamá. — Dije encogiéndome en los hombros.

— No, lo que en realidad debes hacer es ponerle atención a Henrry, tu trabajo, la escuela y tu futuro. No es tu responsabilidad lo que ese niño haga en el pasar de los años. — Dijo colocándose de pie.

Hice mi cabeza a un lado, no sé que pensar ante eso. Sé que no tengo nada que ver con eso, pero deseo hacer la diferencia... Aunque, primero iré hablar con Henrry y disculparme.
Me puse de pie, me disculpé por dejarla sola y salí de la casa yendo directamente a mi auto, subí en el y empecé a conducir directo a casa.
Conduje por unos minutos, hasta detener el auto frente a la casa.
Me quedé extrañado al ver un auto lujo del otro lado de la calle. Baje rápido de mi auto y fui a la casa. Me detuve frente a la puerta, escuchando voces.

— La verdad es que dar clases en la universidad que estoy es muy fácil. Si gustas fácilmente podría hacer que estuvieras ahí. — Dijo la voz de un hombre que nunca había escuchado en mi vida.



Margarita Barraza

Editado: 21.01.2020

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