Ella es... Un Verdadero Monstruo.

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Capítulo 45

— Narrador Jackson. —

La familia Miller se encontraban en el comedor, mientras la radio estaba encendida. El pequeño Jackson se encontraba mirando su desayuno, buscando las ganas de comer o la hora de irse al colegio.
Su padre estaba a su lado, leyendo el periódico, notando que desde hacía dos años los adolescentes habían estando desapareciendo. Retiró el periódico, mirando a su hijo, quien sólo movía la comida en el plato.

— Jackson, asegúrate de venir directo a casa, al parecer hay un maníaco suelto. — Dijo tomándo un poco de pan y llevándolo a su boca.

No pudo evitar sonreí por dentro, si supiera que era él, se había encargado de hacer trizas a la mayoría de esos estúpidos, todos lo causantes de la muerte de su hermano estarían bajo tierra y nadie lo iba a impedir.
Se colocó de pie, dejó el desayuno a medio comer y salió de la casa, dejando a sus padres confundidos.

— Aún no puede superarlo. — Murmuró su madre sentándose en la mesa.

Luke estiró su mano y la colocó sobre la de ella, buscando darle apoyo.

— Han pasado dos años, Jackson se vio afectado... Incluso, cree que no ha pasado mucho. Ayer me preguntó el porque no habíamos ido a ver si ya lo habían enterrado... Quizás, deberíamos hacerle estudios. — Dijo preocupado.

Le dio un asentamiento, demostrando que está de acuerdo con eso, lo mejor para todos era la salud mental de su hijo, aparte Luke no podía dejar de pensar en su familia, su sangre no tenía indicios de ser la mejor y más cuerda familia del mundo, sin mencionar que las últimas palabras que dijo James se repetían en su mente una y otra vez...

Jackson caminaba con lentitud, mirando todo lo que había a su alrededor. Se detuvo al ver un pequeño gato debajo de un árbol. Se agachó un poco e hizo un sonido con sus labios, llamando al pequeño animal indefenso. Le hizo caso, yendo a él. Al tenerlo cerca el gato empezó a frotarse en su mano. Lo acarició por un momento, apretó la mandíbula y sin problema alguno le quebró el cuello.

Se colocó de pie, observado el cadáver del animal, descolgó su mochila y lo guardó ahí, la cerró una vez más y retomo el camino hacia la escuela.
No le tomó mucho tiempo llegar, al hacerlo todos le miraban con disimuló, no era alguien muy sociable, menos apreciado, con frecuencia era grosero, golpeaba a quien se acercaba de más y odiaba hablar con las personas.
El timbre de entrada sonó, todos comenzaron a entrar a sus aulas, dejando el pasillo solo. Se detuvo frente a su casillero, miró a los lados, verificando que no hubiera nadie. 
Al darse cuenta que estaba solo iba a abrir la mochila para sacar el cuerpo del gato y guardarlo ahí para llevarlo a la cabaña en la hora de salida y poder jugar con él.

— Miller. — Lo llamó un chico más grande quien le cerró el casillero de golpe.

El chico estaba acompañado de otros, quienes formaban un grupo de tres.

— Deberías estar en clase... Ya sé, una vez más estás haciendo el papel de rebelde. Madura amigo, se fue, no volverá y el hecho de que seas así no traerá a tu hermsno de vuelta. ¿Cómo se llamaba?, A ya... Marck, Marck el maricón que se besaba con los chicos en los vestidores. — Dijo con burla mirando a sus amigos quienes habían empezado a reírse.

Jackson estaba neutro, no habían pasado ni dos semanas de la muerte de su hermano cuando ya se había divagado la idea de que era gay... Pero no había problema, quien lo dijo ahora estaba bajo tierra, partido en pedazos.
No le tomó importancia a los insultos y el hecho de que intentaban hacerlo sentir mal.

— Ay Jackson, debe ser difícil, ser el hijo idiota y menos favorito, es complicado... Lo más probable es que tus padres hubieran preferido que tú murieras. Quizás preferían más a un maricón que aún imbécil. — Dijo soltando una carcajada.

Su paciencia se había terminado y su instinto había salido sin que se diera cuenta. Cuando menos lo pensó ya se encontraba estrellando la cabeza de ese chico contra la puerta del casillero en lo que los otros dos estaban atemorizados por lo que estaba haciendo.
Los profesores llegaron de inmediato, hicieron que Jackson soltará al chico quien estaba cubierto de sangre y muy a penas respiraba con dificultades. Por otra parte Jackson hacia lo posible para lo soltaran, golpeaba, gritaba y ofendía con el fin de que lo soltarán.

Se encontraba sentado afuera de la oficina del director en lo que sus padres estaban ahí adentro hablando con ese hombre sobre su comportamiento.
Levantó la vista al ver que un hombre pasaba frente a él, le mostró una pequeña sonrisa, aquella que no respondió.
Jackson se quedó en su lugar, en silencio, queriendo escuchar todo lo que iban a decir de él.

Luke se encontraba frente al director, estaba molesto, había tenido que salir de su trabajo al medio día para venir a ver lo que su hijo había ocasionado.
La puerta se abrió, dejando ver a un hombre quizás de unos treinta y ocho, casi cuarenta años.

— Buen día. — Dijo saludando a todos los presentes.

Se sentó junto a los padres de Jackson, en sus manos traía la mochila de su hijo.

— A veces no estamos preparados para algunas cosas. Lamento la muerte de su hijo, pero, ¿Nunca han llevado a Jackson con especialistas? — Preguntó abriendo la mochila.

Ambos padres estaban algo confundidos sin saber a qué se refería con eso.
Luke negó y tomó la mano de su esposa, buscando que haya apoyo ante lo que está por decir. 
Sacó el gato muerto de la mochila y lo colocó sobre el escritorio. Ambos se cubrieron la boca, deseando que el aroma no llegue a ellos.

— Su hijo es cruel, los niños de su edad no guardan este tipo de cosas en sus mochilas, no atacan a las personas, no tienen la frialdad suficiente para estrellar a un chico más grande que ellos contra la pared hasta que su tabique se desvíe. — Dijo con preocupación mirándolos a ambos.

Luke se quedó en silencio, recordando a su gemelo y todo lo que llegó ha hacer... ¿Genética o maldición?



Margarita Barraza

Editado: 21.01.2020

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