Embarazada de la Bestia

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Capítulo 21


 

—Mamá...—pronunció, alguien detrás de mí con voz ahogada. El bullicio cesó de inmediato mientras otro exclamó desgarrador se escuchó —¡Mamá!


 

Entonces, pude visualizarla.


 

Una pequeña figura se abría paso entre medio de la multitud con desesperación y no pude evitar la oleada de sentimientos que cruzó mi cuerpo al verla, la desgarradora imagen que muestra Dakota logra crear un nudo de lastima en mi interior, no obstante, no dejó de mirar a mi alrededor cuando puedo  sentir una intensa mirada en mí. No puedo dejar de observar con paranoia a cada persona que se acerca. No puedo dejar, siquiera, la profundo sensación de frenesí que ataca mi cuerpo de repente.


 

Fruncí mi ceño en un gesto confuso cuando, por inercia, mi ojos se guiaban hasta una de las habitaciones más altas del castillo. Retrocedo varios pasos mientras me aparto de las personas al tiempo que pude ver como una silueta femenina veía detrás de las espesas cortinas negras, su vista se posiciona en una llorosa Dakota y, aunque la vista se me era algo dificultosa, logré percibir un brillo aterrador en su mirada. Mi pulso se aceleró cuando, de pronto, dirigió sus ojos hasta mi mientras una sonrisa ladina creció en sus comisuras antes de desaparecer rápidamente.


 

Y, de repente, me veo esquivando a las demás personas que intentan  ayudar a Dakota cuando lo único que invade mi mente, ese instante, es que la habitación de mis hijos está en ese mismo piso.


 

«No pasa nada. No pasa nada. No es nada...» Repetí repetidamente tratando de tranquilizarme, no obstante, la horrible sensación incrementa cada vez más mientras subo las escaleras.


 

Es como si pudiera sentir algo jalando fuertemente de mi pecho con agite. Un cosquilleo cálido y a la vez tan desgarrador que me corta el aliento hasta llevarme a lo más profundo del abismo.


 

Mis pies golpeaban la madera de manera seca y cautelosa, al tiempo, en que me disponía a tomar con manos temblorosas una de las espadas que decoraban el comienzo del pasillo cuando, de pronto, pude percibir como alguien pasaba con rapidez detrás de mí.


 

Observó por doquier al mismo tiempo en que me disponía a seguir caminando, esta vez con más prisa mientras sentía como el bullicio de afuera terminaba alterar mis nervios, porque, estoy segura de no ser la única en el mismo pasillo cuando, de repente, el reflejo de una sombra me golpea el hombro izquierdo hasta causar tambalearme entre mis propios pies, no sin, lograr rozar la espada en lo que se que allá sido eso.


 


 

Entonces, una oleada de llantos inundó mis oídos al compás del ruido de una puerta siendo azotada con violencia.


 

Algo tira de mi pecho.


 

Un estremecimiento me entumece  el cuerpo en ese instante y no puedo evitar corre despavorida hasta la habitación al final del pasillo, abro la estructura de madera con brusquedad y dejó caer la espada en un golpe resonante, al momento, en que tomaba a mis bebés en brazos, miró con frenesí sus cuerpecitos y los pego a mi pecho en un gesto protector mientras retrocedía pasmada.


 


 

Rosas de un extraño color negro se extendían por toda la habitación, al tiempo, en que un pequeño rastro de gotas de sangre decoraban el piso hasta las cortinas del ventanal abierto de par en par.


 


 


 

                                ~*~


 


 


 

Mis pulmones se llenan de aire en el momento en que Dante aprieta con fuerza mi dedo pulgar y parpadea un par de veces cuando logro que por fin se duerma. Lo sostengo ligeramente entre mis brazos mientras beso su pequeña cabeza, después de haberlos tenido conmigo no he dejado de observar cada mínima cosa en ellos buscando algún indicio de que o quién había entrado no les hayan hecho nada, sin embargo, la extraña sensación no ha querido abandonar mi cuerpo desde entonces.


 

Respiro profundamente.


 

—Esto tiene marca distintiva, ¿o no es así, Damon? —inquiere alguien en la sala con un dejé de reproche, no obstante, estoy tan perdida en mis pensamientos que no puedo distinguir a nadie a mi alrededor.


 

Han pasado más de ocho horas después de lo ocurrido en la habitación de mis hijos y, desde entonces, no he sido capaz de apartarme de ellos ni un segundo. La horrible idea de que vuelva a ocurrir algo similar o que se repita lo que le hicieron a la madre de Dakota, no ha dejado de vagar por mi cabeza aunque trato de distraerme con el pequeño en mis brazos. Pero, al contrario, la amarga sensación se aferra a mis huesos con profundidad y me inunda el estómago de la manera más ácida y ansiosa posible.


 

Mis ojos viajan hasta Daya profundamente dormida entre los brazos de su padre y, no puedo evitar suspirar por dicha escena.


 

Cierro los ojos con fuerza.


 

—¿Quien pudo haber sido? —me atrevo a decir en un murmullo en medio de las voces, el silencio se extendió hasta que fue interrumpido por Liam.


 

—En está altura de juego pudo haber sido cualquiera lo suficientemente inteligente como para armar la gran distracción de la bruja pero, lo que no logró entender es que si querían llevarse a los niños porque solo dejó esas rosas negras.


 

—Puedan que no los querían solo a ellos, —interfiere Shadow distraídamente junto a Aria, logrando llamar mi atención.


 

—¿Qué más querían?, Dejar una gran cantidad de rosas negras, y ya. —dijo la pelinegra a Shadow, prosiguió con determinación —La señal está más que clara, o es que sólo quería dejar por doquier el color que simboliza la muerte y el odio o...



Massiel29

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En el texto hay: lobos, brujas, vampiros

Editado: 14.01.2020

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