Embarazada de la Bestia

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Capítulo 22


 


 

Kelsey


 


 

Un gemido adolorido se me escapa entre dientes.


 

El estruendo de mi cuerpo siendo golpeado con brusquedad contra el duro material que compone el rim de entrenamiento de Damon, causa córtame la respiración por unos largos segundos donde lo único que logro visualizar son múltiples puntos negros en mi vista, no obstante, me pongo de pie cuando pude darme cuenta que, por más que sienta cada golpe, mi cuerpo no sufría ningún daño.


 

Han pasado tres días desde que desperté y desde entonces, no he dejado de ver cómo entrenan algunos de los chicos que van experimentando su primera transformación y, de muy mala idea, se me ocurrió pedirle a Shadow que me entrenara porque, al parecer, se a tomado la petición muy enserio.


 

Luego de la desvinculación que había tenido la manada de Damon con las brujas, el ambiente se ha tornado algo tenso desde entonces, la desconfianza y las inseguridades entre las dos especies se ha vuelto, de alguna manera, un punto débil en todo el territorio; tanto, que la magia que protegía al bosque de cualquier ataque, había sido desecha por completa.


 

Y, no pude evitar, querer ser más que la madre en apuros cada vez que ocurría algún ataque.


 

«No quería ser una carga al cual tener que cuidar más....»


 

Respiro profundamente mientras mis huesos se contraen, al tiempo, en que limpiaba con lentitud la fina línea de sangre que sobresalía de mis labios.


 

—¡Otra más! —exclama, Shadow.


 

Trago saliva con dificultad al instante de tomar con agilidad el bō entre sus manos, al momento, de sentir como el demonio tiraba el primer golpe hacia mi, y no tarde en  elevar el bō hasta chocarlo con el suyo con todas mis fuerzas. Retrocedí, intentando evitar otro golpe; sin embargo, Shadow logra volver hacerme caer sentada, hace una seña con su cabeza y sonríe burlonamente.


 

—No estaba lista —me excuso ridículamente poniéndome de pie.


 

Su sonrisa aumenta.


 

—Sí quieres podemos parar —sugiere y de inmediato niego —Solo ayudaba, porque me rehusó a aceptar que golpeas peor que mi abuelita.


 

Entonces, vuelve a ponerse en posición antes de volver atacar con mayor agilidad; no obstante, el ruido de la puerta de metal siendo azotada con fuerza, causa distraerme hasta conseguir que caiga de rodillas, una maldición se me escapa entre dientes sin evitar mirar con molestia al causante de esto, sin embargo, mi respiración se estanca en mi garganta al ver su expresión, el cual, le indica a Shadow que abandone el lugar en cuestión de segundos.


 

Traidor.


 

Me pongo de pie mientras le dio la espalda y tomó con brusquedad el bō cuando puedo percibir un brillo de reproche en su mirada pero, sigo fingiendo no notar su presencia cuando me dirijo hasta la salida, no obstante, me toma del antebrazo con suavidad logrando que girara hasta quedar a escasos centímetros de su rostro.


 

Trago saliva con dificultad, al momento, de apartar mis ojos de sus labios y retrocedo quitando con su ardiente toque de mi piel. Sé que quiere reclamar lo sé hace algunos instantes, sé qué, está haciendo todo lo posible por no hacerlo mientras limpia la sangre seca de mi labio inferior, pensativo. Hay algunas veces en las que me gustaría navegar en sus pensamientos cada vez que suele perderse entre sí mismo, es como si solo quedara el cascarón vacío de su cuerpo en el proceso.


 

Damon no era de muchas palabras y, a veces, llegaba a pensar que sabía más de lo que decía.


 

—¿Desde cuando haces esto? —murmuro, en voz baja atrayéndome de vuelta a la realidad.


 

—Desde el momento en que me di cuenta que estoy cansada de ser inútil ante la seguridad de mis hijos, Damon, ahora más que nunca necesito esto —balbucee sin poder evitarlo, su pulgar no dejaba de hacer pequeños círculos sobre mi labio.


 

Su ceño se frunce, al tiempo, en que sus brillantes iris hacían contacto conmigo dándome una clara señal de incredulidad antes de esbozar una sonrisa ladina.


 

Mi corazón se detuvo por un instante y, de repente, me sentí una estúpida adolescente hormonal por tal gesto.


 

—No necesitas demostrar nada, Amor... —dice, con un dejé de algo extraño en su tono, sentí una descarga cálida recorrerme el rostro, agache la cabeza, sin embargo, Damon tomó mi barbilla y elevó mi rostro nuevamente —,no eres inútil y nunca lo serás, eres lo suficientemente fuerte solo por soportar esta situación de pie, sin rendirte ante la tensión y te admiro por ello.


 

—Damon...


 

—Estamos preparados, Kelsey, no dejaré que absolutamente nada les ocurra.


 

—No quieras tapar el sol con un dedo, no necesito ser la damisela en apuros, —confesé, cansada —son mis hijos también por lo tanto no dejaré que te hagas cargo tu solo de toda esta mierda.


 

Lo pensó por un instante, desvió la mirada para luego asentir con entendimiento.


 

—Esto es lo que quieres, esta bien pero, yo lo haré, no quiero que nadie te haga daño de ninguna forma posible, —dice, al cabo de unos segundos, con la voz enronquecida —.No si yo vivo para contarlo.


 

Entonces, se desató de su polera dejando a la vista su torso desnudo y no pude evitar repasar cada tatuaje con lentitud, su piel ligeramente blanca hacia contraste con lo oscuro de la tinta que recorría parte de su torso izquierdo, camino hasta posicionarse sobre él rim en medio del gimnasio, al tiempo, en que hacía una clara señal para que lo siguiera logrando con ello que varios mechones rubios cayeran descuidadamente sobre su frente y sonrió dejando ver cómo sus iris adquirían un intenso color verde.



Massiel29

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En el texto hay: lobos, brujas, vampiros

Editado: 08.11.2019

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