Embarazada de la Bestia

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Capítulo 23


 


 

Daya no paraba de sollozar.


 

Un suspiro entrecortado se escapó de mis labios mientras caminaba por toda la habitación, al tiempo, en que lo mecía con lentitud. Era más de media noche cuando pude ser capaz de percibir los pequeños sollozos que provenían de la estancia y, desde entonces, no he sabido que hacer. La había alimentado como también verificado su pañal un par de veces y nada; su estruendosa vocecita se había intensificado tanto que logró despertar a Dante de la misma forma que ella, sollozando.


 

La desesperación me invadió desde ese instante, en lo único que deseaba era acompañarlos al no saber que hacer, pronuncie un par de maldiciones hacia Damon cuánto, al marcar su celular, éste me mandaba directamente al buzón y más que nunca quise abofetearlo por ser tan idiota e irse sin avisar.


 

Observó a Daya por un par de minutos con genuina preocupación, su rostro enrojecido estaba empapado por gruesas lágrimas y mi corazón se contrajo ante la imagen y, más aún, al visualizar algo más en su rostro.


 

Era como si fuera capaz de ver o sentir cosas que yo no podía percibir.


 

Me detuve a cerrar las cortinas del ventanal, una fuerte tormenta se extendía con violencia causando que los árboles golpearan con brusquedad el frágil cristal logrando un sonido sordo con las ramas. Gire con la intención de tomar a Dante entre mis brazos junto a su hermanita sin más remedio pero, casi caigo de espaldas por el susto, al momento, de que mis ojos caen sobre la figura de Ryan sosteniendo a Dante mientras lo mecía y le hablaba en voz baja. El castaño siguió meciéndolo por unos segundos hasta que Dante volvía a quedarse dormido al instante, menguando con él, su llanto.


 

Sonreí sin poder evitarlo, agradecida.


 

—Soy un desastre en esto, —murmuré llamando su atención, —Perdón por despertarte.


 

Ryan niega al tiempo en que empezaba a jugar con los pequeños deditos de Dante, sonrió en mi dirección.


 

—No —enfatiza, —Yo.. no dormía, estaba... —se detuvo por unos segundos en lo que dejaba a Dante nuevamente en su cuna, me observó por unos segundos para luego suspirar, agotado —estaba buscando a Dakota.


 

—¿Que?, ¿Ocurrió algo? —me atreví a preguntar, por alguna extraña razón esa chica me resultaba agradable a pesar de no haberla conocido bien del todo, el castaño se quedó en silencio por unos segundo donde pude visualizar mejor como sus ojos destellaban un vacío demacrante y, por un instante, quise preguntarle qué tenía ver con Dakota pero, me contuve al recordar la mirada de tristeza que la castaña le había dado en el cementerio.


 

Y, por lo que puede entender, era su compañera.


 

Pero, desde la mención de Carol, nada se veía igual en él. Ryan no solía ser de muchas palabras por lo que podía notar, siempre alejado de todos y sumergido en su propio mundo, tan resguardado de las personas tras su máscara de frialdad que me sorprendía en sobremanera en cómo su expresión se volvió vulnerable desde lo hablado días atrás.


 

Era como si le hubieran arrancado el corazón de un tirón.


 

—Un par de brujas me había dicho que no se encontraba por ninguna parte, —masculló, con voz baja; casi temblorosa. —pensaron que se había ido sin decirles nada y... en realidad tampoco la culpo por haberse querido ir. —Dice, removiendo su espeso cabello mientras cerraba los ojos por unos segundo, al tiempo, en que susurra más para él que para mí. —Ni siquiera quiere escucharme.


 

—Si quieres puedo... —me ofrecí inútilmente.


 

Este negó, soltando una diminuta risita amarga.


 

—Tampoco lo hará, es demasiado orgullosa como para dirigirnos la palabra y si se marcho es porque así ello lo decidió, —murmura, mirando un punto fijo detrás de mí —no la forzaré y... realmente lo único que quiero es que.... esa hermosa chica sea inmensamente feliz.


 

Muerdo el interior de mi mejilla al escucharlo y no puedo evitar míralo con lastima, Ryan le sonrío un poco a Daya entre mis brazos antes de irse sin decir nada más.


 

Y, por un segundo, quise saber que les ocurrió a los dos.


 

Bese la mejilla Daya atrayéndola más contra mi pecho.


 

~***~


 


 

Un aroma dulzón y pesado inunda mis fosas nasales repentinamente.


 

Bajo las escaleras sin muchos ánimos, un estremecimiento me recorrió el cuerpo mientras pequeño bostezos se escapaban de entre mis labios. Mi cabeza palpita de dolor, mis párpados pesan y mis extremidades se sienten dolorosas y tensas; haber logrado que Daya se durmiera después de su repentino ataque de anoche fue imposible, sus grandes y hermosos ojos se mantuvieron abiertos hasta el amanecer donde lo único que pude hacer, fue camina por la habitación completa con ella entre mis brazos.


 

La bruma del sueño se esfuma de toda mi anatomía al tiempo en que mi ceño se frunce de golpe, al instante, de haber ingresado a la cocina, quedé inmóvil.


 

Shadow se desplegaba por toda la cocina ágilmente de espaldas a mí, una extraña canción era tarareada de sus labios al momento en que hacía algo sobre un sartén y un impecable desayuno se visualizaba sobre la encimera.


 

Elevé mis cejas escuchando mi estómago gruñir con fuerza ante el fuerte olor, también pude notar la presencia de Aria. Estaba sentada en uno de los taburetes,  descansaba la cabeza en uno de sus puños mientras balbuceaba maldiciones poco entendibles cuando desviaba su mirada, la cual, parecía más entretenida observando el trasero de Shadow como para notarme a su lado.


 



Massiel29

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En el texto hay: lobos, brujas, vampiros

Editado: 14.01.2020

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