Embarazada de la Bestia

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Extra 2


 

Filadelfia, año 1975.


 


 

Admiro con fascinación todo a su alrededor.


 

Las personas pasaban a su lado con hermosos trajes de gala, risas adornadas con felicidad pudo distinguir en el rostro de los invitados que se movían al son de la dulce sonora que tocaba para la fiesta de cumpleaños de su padre, y no pudo evitar sonreír cuando su hermano mayor tomó su brazo, al tiempo, en que hacía una ridícula reverencia antes de empezar a moverse sin ningún paso preciso.


 

—¿Como está mi fastidiosa hermana menor en el día de hoy? —preguntó con formalidad fingida mientras su sonrisa achinaba sus ojos. La chica negó admirando la bella peculiar del muchacho, una que envidiaba teniendo en cuenta que él había heredado toda la belleza de la familia.


 

Soltó una risita entre dientes —: Bastante bien antes de verte. Creí que no vendrías por lo aburrida que podría ser, o ¿Acaso te escapaste del zoológico por quinta vez en el mes, hermanito?


 

El chico gruñó en voz baja, negándose a seguir el juego infantil de la muchacha sabiendo que iban a terminar peleados como siempre, aunque, nunca podría pasar un par de horas para que vuelvan a reconciliarse como solían hacer. La amaba bastante, y ella a él.


 

—¿Dónde está Ember? —inquirió visualizando su entorno en busca de su otra hermana, los ojos negros del chico se entornaron al caer en una pareja en particular al fondo del salón y, ahí, pudo reconocer el espeso cabello negro de su hermana en brazos de un chico.


 

—Al parecer a encontrado a un galán para esposar, —comentó la chica mirando en su dirección, hizo un pequeño puchero negando —pobre criatura.


 

El ceño fruncido de su hermano mayor logró que su rostro se pusiera serio de inmediato cuando, de repente, éste se aproximaba entre las personas hasta la pareja; lo siguió temiendo el espectáculo innecesario que él podría hacer en medio de la fiesta. Tomó el brazo del joven a pocos centímetros de la pareja cuando su hermano se detuvo abruptamente causando que su rostro chocara con su espalda en el camino.


 

—¿Interrumpo algo? —preguntó el muchacho mientras alejaba un poco a su hermana del extraño al frente de ellos, el chico soltó una ronca risita dejando iluminar sus profundos ojos dorados.


 

—No.


 

—Shawn... —reprendió Ember apartándose de su lado —no seas descortés con mi invitado.


 

—No hay problema —dijo el chico mientras le guiñaba un ojo con picardía para luego posar sus extravagante mirada en la hermana mas pequeña —Pero que modales los míos, mi nombre es Shadow —dijo, tomando el dorso de su mano para besar esta con elegancia genuina.


 

Su hermano no pudo evitar tensarse al ver la incomodidad que ese simple gesto le causó a su hermanita y, más aún, al poder ser consciente de que algo extraño había en ese tipo.


 

Y, de inmediato, pudo percatarse que algo fuera de lo normal ocurría en la fiesta cuando, de pronto, gritos de sorpresa se instalaron en la enorme residencia al instante de que una gran cantidad de lobos ingresaban de todas partes. El pánico se extendió y no tardó mucho en tomar a sus hermanas para querer sacarlas del lugar, no obstante, se detuvieron bruscamente cuando el grito de su madre se escuchó por encima de todo.


 

La chica menor sintió náuseas al tiempo en que un gran sollozo se escapó de sus labios al ver cómo roja sangre salpicaba por todas partes y como el cuerpo de su madre caía al piso en un sonido sordo, miró con pasmo al muchacho parado en lo más alto de las escaleras cuando dejó caer el órgano vital que había arrancado del pecho de su progenitora. Tembló colérica mientras escuchaba los gruñidos de su hermano inundaron su audición lleno de dolor y pura rabia, el cual no tardó en transformarse en el gran lobo negro que lo caracterizaba.


 

Entonces, pudo visualizar como el asesino, al pie de las escaleras, sonreía con satisfacción al mirar de reojo al lobo y como el padre de éstos salía del shock al ver al amor de su vida sin aliento rodeada de un gran charco carmesí.


 

—Robert, al fin te encontré —musita el hombre bajando de las escaleras, una sonrisa ladina y llena de promesas sin cumplir brillaron con maldad en todo su rostro mientras sus ojos adquirían un escalofriante color, el rubio los admiro, fascinado —fantástico.


 

La chica cegado por las lágrimas y, llena de dolor pudo ver como el gran lobo intentó aproximarse hacia el muchacho, al tiempo, en que podía sentir como su hermana a su lado también dejaba salir a la bestia que llevaban dentro a la vista, uniéndose a la batalla que poco tiempo después se formaba en su hogar.


 

En medio de gritos y gruñidos que la envolvían pudo sentir como alguien la tomaba del brazo con fuerza jalándola hasta la salida, pataleo con frenesí intentando liberase de su opresor, sin embargo, una fuerte sacudida y un par de gritos mientras mencionaba quién era logró tranquilizarla un poco.


 

—Papá... —dijo con voz temblorosa entre sollozos.


 

—Tienes qué irte, —masculló intentando volver a caminar, no obstante, la chica no dejó que lo hiciera. Su pase le dio una mirada indescriptible para luego darle un fuerte abrazo, la joven negó insistentemente a la petición de su padre, no podía dejarlos solos ni a él ni a sus hermanos.


 

Su madre ya no estaba.


 

«Ve al norte del bosque allá te estarán esperando los Hale,  Scott Hale te protegerá, él te ayudará, tus hermanos estarán bien —prosiguió el padre ignorando la petición de su hija más pequeña, con dolor pronuncio —no mires atrás princesa y corre lo más que puedas, amor mío; papá resolverá esto y te buscará.



Massiel29

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En el texto hay: lobos, brujas, vampiros

Editado: 08.11.2019

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