Embarazada de la Bestia

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Capítulo 26 –Segunda Parte


Dakota.


 

Gritos desgarradores me traen de vuelta a la realidad.


 

El tintineo de gotas chocando contra el pavimento aturden mis sentidos violentamente, mis párpados pesan con la misma intensidad de cada extremidad tensa de mi cuerpo, al tiempo, en que el revoltijo de mi estomago se hace más intenso a través del hedor a humedad que emana cada espacio de la sucia celda en la que desperté. Una punzada constante golpea mis sienes mientras las bocanadas de aire que se logran filtrar contra mis pulmones, cada vez son más mínimas, pesadas y dolorosas.


 

Mis ojos decaen, sin embargo, son capaces de notar la Celsa en la que me encontraba, pero raramente estaba abierta.


 

Una mueca curva mis labios cuando la escasa luz que inunda la oscuridad del lugar se cuela en mis retinas, emito un gemido ahogada intentando alejar mi cuerpo de la humedad del suelo, no obstante, mis palmas resbalan causando que caía otra vez sin tener oportunidad de detener el choque de mi cabeza contra la dureza del suelo. Una maldición se me escapa entre jadeos entrecortados mientras soy testigo de cómo cada espacio se llena de un estruendoso pitido, parpadeó incontables veces recuperando la nitidez de mi vista y no puedo evitar el cosquilleo que invade mi pecho al recordarme de lo sucedido.


 

Su intrusión en mi casa, su ataque sin explicación, sus largos y filosos colmillos perforando mi cuello sin contemplación, los gritos y mis vanos intentos de protegerme cuando, después cansarse de alimentarse de mí, varios vampiros más irrumpieron antes de que un fuerte golpee cayera en mi cabeza.


 

Apreté mis labios con fuerza al tócame parte de mi cuello, sangre seca sé podía distinguir entre toda la tierra que sacudía mi cuerpo en ese instante y, aprovechando el momento de impulso, logré sentarme. Varias lágrimas amenazaban por incurrir en mis mejillas, respire pausadamente intentado recordar todas las enseñanzas de mi abuela, sin embargo, nada ocurría, era como si toda la magia que guardaba mi cuerpo se esfumara ante los sucesos que empezaron a cambiar en mi vida.


 

Empecé a susurra palabras distorsionadas mientras la desesperación de verme sola, interrumpía mi mente distrayéndome, sabia a ciencia cierta que tenia poca probabilidad de salir de aquí y eso solo martillaba a mi cabeza a no seguir, a dejarme ir. Entonces, varios fragmentos de imágenes inundaron mi subconsciente, y aunque me niegue ha pensar o a tener una mínima esperanza de que ocurrirá, sé que Ryan me buscará.


 

Y eso quería creer.


 

O, al menos, quiero tener esperanza que el lazo que nos une, no sea el único sentimiento vivo que sienta por mí.


 

Un suspiro agitado e incontrolable invade mis labios mientras observó la oscuridad desolaste y gélida que se siente en el lugar, mis huesos crujen ante mis intentos vanos de ponerme en pie, pero a pesar de el dolor y el escozor en mis manos, logró sostenerme contra la pared.


 

Mis pasos confusos me guían fuera de la Celda para notar que el único lugar que se hallaba allí era únicamente eso, un largo pasillo que era adornado de piedras y humedad se distinguía a través de un parpadeante foco que logró que pudiera ver más allá de cuatro paredes, en el medio y, por lo que supiese era la única salida, se encontraba una escalera.


 

El incesante sonido de mi respiración se mezclaba en el silencio desolador que se podía percibir luego de haber escuchado aquellos gritos, un escalofrío me recorrió logrando que mis ojos, paranoicos y borrosos, observaran todo a mí alrededor y, por más que la idea de descender por las escaleras me lleve a un destino incierto, era mi única salida.


 

Cojeando y mareada gracias al golpee en mi cabeza, logró bajar en silencio para encontrarme con una profunda cueva, una que, por más oscura que se visualizará, era mostradora de un destello azulado al final. Siseos bajos se escuchan por todo el lugar de manera incesante, como vientos atrayentes hacia una tormenta mientras la luz se percibe y por muy extraño que parezca, una parte de mi ya conocía aquello.


 

El frío, la soledad, la oscuridad.


 

Desde muy pequeña los ancestros habían profetizado en mi la clarividencia, podía ver cualquier escena, sea lejana, que haya pasado o aún peor, que fuera a ocurrir. Era confuso, pero por más que le daba vueltas a mi cabeza, nada conectaba con lo que había visto, los ancestros nunca se equivocaban, y en mis sueños, esta fuerte energía maligna no se sentía.


 

Solo el destello.


 

Mi piel se eriza a causa de la sorpresa cruel y engañosa que llegan a mis oídos, al fondo donde solo queda el constantes ecos de los siseos, puedo ser consciente de las voces que luchan por llegar a mí con dulzura y agonía de una salvación pronta, un jadeó se escapa de mis labios mientras mantengo los ojos abiertos e incrédulos, sus voces se encuentran con el sonido de mis pasos, las voces de la dos únicas personas que me importaban.


 

—“¿Dakota?, cariño eres tú...”


 

Podía ser imposible, estaban muertas, sin embargo, una mínima parte de mí tenía la esperanza de que el aquelarre las hayan salvado, de una manera loca y desenfrenada, rogaba que no fuera un juego de mi mente gracias al encierro, pero es tan real que no pude evitar querer llegar donde provienen, ir detrás de ellas tan ciegamente, que se me había olvidado que yo misma había visto los cuerpos sin respirar, mis pasos no cesaron a pesar de tenerlo presente en mi mente mientras me acercaba.


 

—“Mami te necesita, ven por mí...por nosotras”


 

Lágrimas cálidas corren por mis mejillas al tiempo en que me acerco, mi pie arde por el dolor, pero lo ignoraba a causa de su llamado, solo podía ser arrastrada por aquello que seguía siseando a través de sus voces, no obstante, eso nunca detuvo mi alcance ni la destellante luz que envolvía el final del pasillo.



Massiel29

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En el texto hay: lobos, brujas, vampiros

Editado: 14.01.2020

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