Embarazada de la Bestia

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Capítulo 2

 

II

 

 

 

«Las personas cambian con el tiempo... O el tiempo te muestra lo que en realidad son»

 

Me quedé rígida sintiendo como mi corazón latía de una manera inhumana. Sabia que se encontraba detrás de nosotras esperando una respuesta o que negara lo que ella acababa de escuchar, pero no era capaz ni de explicarle sobre mi embarazo, ni mucho menos mirarla a la cara. 

Sentía como mis manos comenzaron a sudarme, tragué saliva intentando apaciguar el molesto nudo que se había formado en mi garganta. Aria sostenía mi mano con fuerza, de alguna manera ella también se encontraba nerviosa con esta situación. 

 

Inhale aire con fuerza, y cerré los ojos por un segundo antes de ponerme de pie y girarme hacia mi madrina. 

 

Al girar con lo primero que me encontré, fue con sus intimidantes ojos negros, su rostro neutro no me dejo ver más allá. Mi madrina era una mujer de pocas palabras, ella no es de la personas que muestran su sentimientos, en conclusión, es muy difícil saber cuando se encuentra enojada o feliz. 

 

-¿De quién estás embarazada? - preguntó, luego de unos minutos en lo que se encontraba observándome detenidamente. 

 

Un balbuceo poco entendible salió de mis labios, estoy tan nerviosa que no podía lograr que las palabras salieran de mi boca sin ser un miserable murmullo. En ningún momento mi corazón a dejado de latir de manera inhumana, parece como si estuviera corriendo un maratón. 

 

-Kelsey - Dice mi nombre con dureza, sabía que mi actitud le estaba colmando la poca paciencia que tiene conmigo. - Dime en esté instante como se llama el responsable de tu embarazo. 

 

Su manera tan calmada de comportarse me ponía aún más nerviosa. Miré a mi derecha encontrando los profundos ojos azules de Aria, en sus facciones se veía lo incómoda que se sentía estando aquí ahora. 

 

-Habla. - exigió subiendo su tono de voz, me sobresalte girando rápidamente mi cabeza en su dirección. 

 

-Damon - musité luego de unos minutos- Se llama Damon.

 

Su rostro se contrajo en una expresión de horror y asombro al escuchar las palabras salir de mi boca, su rostro palideció de inmediato, perdiendo su máscara de indiferencia y frialdad que siempre llevaba.

 

-Su apellido, Kelsey. - Murmuró con la voz entrecortada. Vi un movimiento a mi lado, miré de reojo como Aria se paraba cerca de mí. 

 

Me quedé muda sin saber que decirle, en realidad no le pregunte nada más que su nombre, no me interesaba saber más que eso en su momento. Ese día salí de su apartamento cuando él se había quedado dormido, sólo quería acostarme con él y ya, no me importaba saber sobre su vida. 

 

-¡Contesta ya, maldición! - gritó exaltada. Cada segundo que pasaba se iba poniendo más pálida, sus ojos negros reflejaban algo que nunca vi en ella, era ¿Miedo?

 

-No se, sólo le pregunte su nombre y ya. - Digo, tratando de que mi voz sonara calmada con esta situación, pero pasa todo lo contrario, suena débil y temblorosa.

 

-Que no sabes su apellido. ¡Joder, Kelsey! en que demonios estabas pensando cuando te acostaste con ese tipo. - Respiró profundamente tratando de calmarse, clavó sus negros ojos en los míos mientras pasaba frenéticamente sus manos por su rostro. - ¿Cómo... cómo era él? - preguntó en un tartamudeo. 

 

No me pasa desapercibido en la forma en que sus manos tiemblan en cada lado de su cuerpo, o en la manera en que se mueve desesperadamente por la habitación. 

 

El nudo en la boca de mi estómago se aprieta otro poco. 

 

-Alto, rubio, sus ojos son... - tragué saliva con dificultad tratando de calmar el nerviosismo en que se encuentra mi cuerpo - tiene los ojos azules, y un tatuaje en la parte izquierda de su cuello. 

 

-Winstone... - murmura en un jadeó, para luego comenzar a negar con su cabeza repetidamente, palabras desconocidas salen de sus labios mientras gruesas lágrimas se escapan de sus ojos. - Esto no puede estar pasando... ¡No, no y no! - Se apresuró a llegar a dónde estoy y me sujetó con fuerza de los hombros, hice una mueca al sentir sus largas uñas lastimar la piel desnuda de mis brazos. - ¡Dime que es mentira!, - exigió con dureza, el horror era evidente en sus oscuros ojos. El nudo en mi garganta cada segundo se hacía más doloroso, y un escalofrío de puro terror me recorrió la espina dorsal al distinguir el odio en cada palabra que salía de sus labios. - Tú no puedes estar embarazada de él, Kelsey, no sabes lo que acabas de hacer, ese tipo es peligroso. 

 

-Suéltame - hablé tratando de liberarme de su agarré, sentía el ardor en mis hombros al ella clavar más sus uñas en mi piel. No reconocía a la persona que tenía al frente, no se parecía en nada a la mujer que dio todo para cuidarme cada día. 



Massiel29

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En el texto hay: lobos, brujas, vampiros

Editado: 14.01.2020

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