Embarazada de la Bestia

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Capítulo 5

 

 

 

 

Me falta el aliento. 

 

 

Me duele la cabeza, me duelen los brazos; mi anatomía entera grita cuando el frío de la noche cala mis hueso, trato de calmar mi alocada respiración, pero eso no aminora la sensación de malestar que se ha apoderado de cada extremidad de mi cuerpo. 

 

Tomó una inspiración profunda, sintiendo como mi corazón late de manera descontrolada y siento que en cualquier momento perderé la cordura con todo lo que está pasando. Lo que está ocurriendo, es tan irreal que lo único que necesito es despertar de esta especie de pesadilla en la que estoy metida. 

 

—Kelsey, no... —La voz del rubio llena mis oídos con clara advertencia, pero aún así, no me importo. 

 

—Está bien, pero... —interrumpí a Damon de manera brusca y doy otro paso al frente. Un gruñido bestial hizo eco en la desolada noche, ignore eso totalmente —Sólo, aleja esas cosas de ella. No sé qué quieres de mí, pero ella no tiene nada que ver con esto. 

 

No logro dar ni un paso más, cuando puedo sentir como Damon me sostiene de la cintura y con un solo movimiento logra presionar mi espalda contra su pecho.

 

—Estás loca, se te olvida que estás embarazada. —Habla con dureza cerca de mi oído. Pero, estoy tan alterada que no logro escuchar cuando sigue hablando, trato de liberarme de su agarré, pero no puedo. Trato de impedir a toda costa que esas cosas se acerquen a ella; me siento tan impotente cuando no hago otra cosa más que chillar y patalear con fuerza. —Sí vas con ella, no dudará en matarlos a los dos. 

 

La sonrisa de la mujer aumenta, y los gritos de Aria se intensifican en el momento en que las figuras se acercan más a ella.

 

—No lo vuelvo a repetir. Vienes conmigo o dejaré que se lleven a tu amiga —menciona con un matiz de molestia y, no puedo evitar que las lágrimas se acumulen en mis ojos. Un suspiro irritado se le escapa, al tiempo que acerca más las formas negras a ella, la suplicas que salen de la boca de Aria se escuchan tan dolorosas, tan aterrorizadas. 

 

—¡¿Quieres dejar de hacer eso?! —Gritó, tratando de liberarme de la cárcel que a creado Damon alrededor de mi cintura. 

 

En ningún momento dejó de rogarle a Damon que me suelte. No dejo de pedirle que me deje terminar esta tortura y qué me permita tomar el lugar que me corresponde. Que no permita que esas cosas la toquen, si es a mí a quién quieren. 

 

—Dejare de hacerlo, si culpes con lo que te digo. Kelsey, ven conmigo y te prometo que nada le pasará —su voz serena se clava en mi mente de manera brusca, y de repente, dejo de moverme cuando siento como todo mi cuerpo se moviliza ante esas palabras, el aire se vuele denso a mi alrededor y no puedo hacer otra cosa más que mirarla directamente a los ojos, cuando un brillo extraño y fuera de lo normal se apodera de su mirada. 

 

«Grave error»

 

Con un rápido movimiento me suelto del agarre de Damon, y como si estuviera en una especie de transe; comienzo a caminar hasta su dirección. Una sonrisa de satisfacción comienza a crecer en el rostro Camille, y sus ojos brillan con más intensidad mientras más cerca me encuentro. La pesadez de mi cuerpo cada vez es más fuerte y de lo único que soy capaz de escuchar son unas escalofriantes murmullo en un extraño idioma.

 

Gritos y gruñidos se escuchan de manera lejana. Pero, aún así, no puedo dejar caminar. 

 

No sé muy bien qué es lo que estoy haciendo. Ni siquiera tengo idea de qué diablos me está pasando, pero de pronto, y sin haberlo imagino; mis pasos cambian de dirección en el momento en que Camille, observo las terroríficas figuras. Toda su atención se posa en mí, al tiempo que puedo sentir como todos los vellos de mi cuerpo se erizan.

 

Algo está ocurriendo a mi alrededor, pero no soy capaz de diferenciar qué ocurre, solo soy capaz de seguir hasta la fuerte energía que me envuelve. 

 

«¡Va a matarte, maldita sea. No te acerques más!» Grita una voz desespera en mi cabeza «Reacciona, bonita»

 

Entonces, de repente, siento como algo húmedo y caliente comienza ha envolverme en el instante en que mis pies dejan de caminar bruscamente, apenas soy vagamente consciente de cómo algo cálido me mojan los dedos, soy incapaz de sentir los brazos. Ni siquiera estoy segura de sentir mi cuerpo.

 

Los murmullos se intensifican más; pero ahora con más fuerza, llevándome a un limbo de inconsciencia total. Un grito ahogado se me escapa en el momento en que soy capaz de sentir cómo una fuerza sobrenatural tirar de mí hacia abajo, el olor a azufre golpea mis fosas nasales de llenó, y de repente, alguien exclama mi nombre. 

 

Alguien roza mi rostro con sus manos, en un intento desesperado por llegar a mí, por salvarme de lo que sea que esté tirando de mi cuerpo con brusquedad. Pero, aún así, siento cómo soy engullida poco a poco por algo pesado y pegajoso. 



Massiel29

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En el texto hay: lobos, brujas, vampiros

Editado: 14.01.2020

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