Embarazada de la Bestia

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Capítulo 9

 

Ha pasado exactamente más de una semana desde lo ocurrido en el despacho de Damon y no tengo el valor de salir de esta habitación.

 

Sombrío.

 

Así describiría mis días en este lugar, después de las palabras dichas en el despacho de Damon no he tenido los ánimos de salir de la habitación en la que el rubio me había dado. La mayor parte de mí agradece la soledad que yo misma había plantado desde el momento en que cerré esa puerta, a diario, para no decir siempre, soy capaz de escuchar los pasos de Damon fuera de la habitación, pero no era capaz de entrar; él al igual que yo no nos hemos dirigido la palabra desde hace una semana y también agradecía el espacio que me ha brindado, una parte de mí no está lista para establecer ningún tipo de conversación con él.

 

Suelto un sonoro suspiró, mientras hago la bandeja de comida a un lado y sin muchos ánimos me aproximó al ventanal y abro un pocos más las cortinas. Mis ojos se enfocan en todos los árboles que cubren la parte trasera del castillo en el que me encuentro; me sorprendio mucho saber de parte de Shadow que nos encontramos a las afueras de Pensilvania, en la parte que se sitúa la gran manada de Damon. Un par de veces podía ver como algunas niñas corrían por los árboles mientras sus risas se escuchaban al tiempo que jugaban, a la misma hora todo las días me permitía ver por el ventanal como un grupo de niñas correteaban por doquier. 

 

Y duele.

 

Duele escuchar sus risas y acordarme que mi bebé lo puedan matar en cualquier momento. Y la ira me carcome por dentro cada vez que me levanto a media noche tras soñar como una mujer mata a un niño mientras le clava un cuchillo en su pecho. Lloró, lo hago de impotencia al no poder detener las constantes pesadillas que me atacan cada vez que intento cerrar los ojos y dormir un poco. 

 

Las sombras no me han dejado tranquila desde entonces, buscando todas las formas de recordarme las repetidas palabras que siempre tienen para susurrarme por eso cada noche me encargaba de encender las velas que le había pedido a Shadow después de haberle mentido tras preguntarme las razones de porque las quería. Los primeros cuatro días eran más constantes mientras me murmuraban las mismas palabras, no me dejaban dormir; eso y las pesadillas eran cada vez más frecuentes cada noche. 

 

El rencor desatará el caos...

 

El rencor desatará el caos...

 

El rencor desatará el caos...

 

Un escalofrío recorre la espina dorsal cuando un frío helado me recorrió al instante de que la puerta se abre y puedo sentir la enigmática presencia del demonio de iris de fuego. No me giro en su dirección, sé a lo qué viene, a lo mismo que tratada de hacer casi todo los días, al igual que Aria, la cual decidió quedarse en este lugar conmigo. 

 

—No quiero salir, Shadow —me apresuré a decir dándole una mirada de reojo, mi cuerpo se tensa ante su fría y reprobatoria mirada, respiro profundamente.

 

Vuelvo mi vista al cielo nublado e inhalo aire profundamente mientras veo cómo comienza a llover y relámpagos cubren el cielo por completo. Estiro un dedo y detengo una gota que se deslizaba por el vidrio.

 

—No puedes pasarte toda la vida encerrada en esta habitación, pequeña suicida, tienes que salir —la voz profunda y tranquila de Shadow llena el silencio en el que se ha sumido todo el lugar.

 

Cierro los ojos y suelto un fuerte suspiro mientras descansaba mi frente sobre el frío cristal, sin embargo; era capaz de escuchar sus lentos pasos por la habitación y decido ignorarlo, para ver si así, se va y me deja sola nuevamente. 

 

Por unos instantes, no soy capaz de escuchar ningún sonido, además de mi fuerte respiración. Me alejo un poco del ventanal y me sobresalto en el momento en que me encontró al demonio detrás de mi; mi ceño se frunce considerablemente cuando lo observo acostado en mi cama, esta boca abajo con un brazo cayendo a un lado del colchón y la mitad de la cara aplastada contra la almohada. No pude evitar mirarlo con extrañeza. 

 

—Quiero estar sola no lo entiendes no quiero salir, ¿por qué sabes que? No estoy lista para lo que sea que me vaya a encontrar allá fuera.

 

—Sí no sales, ¿como sabes lo que te puedes encontrar, niña tonta? Aquí nadie te hará daño, se supone que debo cuidar de ti y al menos que quieran terminar en las fosa del infierno no creo que se te acerquen de más —murmuro en un bostezo hizo un ademán de indiferencia mientras hundía más su cabeza en la almohada.

 

Solté un pesado suspiró y tomó asiento en la orilla de la cama. Mi ceño se frunce cuando puedo ver una gran herida en el brazo derecho del demonio, estero mi mano para tocar la herida alarmada pero, así mismo como me percaté de ella así mismo comenzó a desaparecer, jade cuando tras ella un tatuaje celda se empezaba a marcar donde antes estaba la herida y empezó a entenderse por todo el brazo. 



Massiel29

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En el texto hay: lobos, brujas, vampiros

Editado: 14.01.2020

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