Embarazada de la Bestia

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Capítulo 16– Segunda Parte

 

Damon.

 

 

 

Estoy a nada de perder los estribos.

 

No puedo evitar dejar de respirar con dificultad desde el instante en que supe lo del malnacido de Scott, mi anatomía tiembla y soy capaz de sentir como la bestia en mi interior ruge por liberación, las cosas se están complicando en sobremanera y ahora esto. Abro y cierro mis puños frenéticamente sintiendo como mi cuerpo se tensa por completo y no trato de ocultar mi molestia en el momento de entrar a mi despacho. 

 

Kelsey me sigue por detrás. 

 

Las miradas de Ryan y Liam se posan en mí de inmediato y puedo sentir la tensión en el aire mientras el ligero olor a sangre inunda mi olfato; mi ceño se frunce rápidamente y, de repente, mis ojos encuentran con los de Dabria. Las heridas múltiples en su cuerpo me deja más que claro por dónde se dirige esto, y mi molestia aumenta más. ¿Es que nadie podía hacer nada bien mientras yo no estoy? 

 

—¿Alguien me puede decir qué demonios ocurrió? —bramó tajante sin despegar mis ojos de los de ella, arruga su nariz y desvía la mirada hacia Kelsey.

 

Rodeó a la pelirroja presionándola contra mi cuerpo cuando puedo percibir su respiración agitada, y me odio por no poder evitarle tantos problemas, se supone que su embarazo empezaba hacer de alto riesgo y yo no he podido darle un momento de tranquilidad desde que llegó aquí. 

 

Seré padre.

 

La sola idea lograba estremecerme y al mismo tiempo asustarme, nunca fui muy devoto a los sentimientos y mucho menos a sentir la profunda necesidad de mantener a una persona a mi lado.

Y, de pronto, aparece Kelsey. Ese chiquilla que había estado siguiendo desde años y que mantenía alejado por miedo a algo qué no pude evitar. 

 

—Mejor que te lo explique, Dabria. ¿No es así, querida? Lo dejaste escapar —formula Shadow con un dejé burlón en su dirección, logrando sacarme de mis pensamientos. 

 

Ella gruñe y tensa su mandíbula.

 

—¡Eso es mentira!. El maldito logró encontrarme con la guardia baja, no lo dejé escapar, bicho raro —sisea con enojo hacia el demonio.

 

Shadow suelta una carcajada carente de humor.

 

—Oh, por el infierno. Piensas que nos vamos a creer semejante estupidez —masculla, entre dientes.

 

La expresión inescrutable de Dabria pierde fuerza en ese instante y puedo ser capaz de visualizar como algo cambia en su mirada, la desconfianza gana terreno en mi sistema y aprieto los puños sin poder evitarlo. Algo en lo más profundo de mi no quiere creer que ella sería capaz de traicionarme de esa manera; después de tantos años.

 

—No les pido que me crean porque en primer lugar no les estoy mintiendo, —un dejé de frustración tiñe sus palabras y niego con desesperación, señalando a la pequeña pelirroja a mi lado —además, todo esto no estuviera ocurriendo si a la niña no le daba por hacer polvo la mazmorra, estaba inhabitable.

 

Mi ceño se frunce con profundidad cuando escuchó la forma en la que trata de justificar lo ocurrido pero, ignoró por completo ese hecho cuando el enojo se filtra en sus facciones con violencia. ¿Como pretende que le crea cuando sus cambios de actitud han variado desde que entre al despacho?

 

—Me importa una mierda si estaba inhabitable o no. Tu trabajo era vigilarlos, no te creía tan débil, Dabria —suelto, con brusquedad.

 

—Damon, por favor, tienes que creerme —el dolor se filtra en el tono de su voz, —nunca haría nada en tu contra...

 

Mi mandíbula se tensa.

 

—Joder, ¿tú le crees? Porque yo no le creo ni una mierda, quien me asegura que no lo dejaste ir solo para perjudicar a Kelsey —dice, Shadow mas molesto que yo.

 

—Qué ganaría yo con eso —escupe.

 

—Hierba mala nunca muere, cariño.   Sigues siendo tan venenosa como la primera vez que te conocí, ¿no es así?. Siempre desviando las cosas para tu conveniencia....—Algo denso y oscuro se instala en los ojos de Shadow al mirarla. 

 

—Eres un....

 

—¡Ya basta los dos! —gruñó, interfiriendo harto de su discusión —Así no llegaremos a ninguna parte.

 

Dabria está a punto de llorar

 

 

—Que extraño que se te haya escapado estando herido —murmura, Kelsey. Mis ojos se posan en ella y la curiosidad brilla en su mirada en sobremanera, su pequeña nariz se arruga en disgusto y observa a Dabria con frialdad.

 

La rubia parpadea un par de veces antes de soltar una risita irónica y fulminar a mi chica de forma hosca. Su pecho sube y baja con dificultad, mis alarmas se activan en el momento de ver cómo se acerca de más, no obstante, soy más rápido y me interpongo en su camino mientras tomó su cuello con fuerza. 



Massiel29

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En el texto hay: lobos, brujas, vampiros

Editado: 14.01.2020

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