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CAPÍTULO 6. TRAGEDIAS Y OLVIDO.

Entre tanto Lucca, fue ingresado a una clínica de Buenos Aires después de haber tenido el accidente dónde sufrió traumatismo craneal grave, lesiones en la parte superior de la ceja, fractura de costillas, que le originó una lesión pulmonar, factura del fémur, y la pierna izquierda se le había fracturado en tres partes, además tenía muchos hematomas en el cuerpo.

Luego que el personal médico lograra estabilizarlo, a los fines de evitar daños adicionales, fue intervenido quirúrgicamente, en principio para abrirle un conducto de aire para permitirle respirar y controlaron sus otras lesiones para evitar el sangrado y para reparar los hematomas y contusiones de su cabeza, posteriormente fue enviado a una Unidad de Cuidados Intensivos intensivo, permaneciendo en coma por aproximadamente veinticinco días, sus médicos, familiares y amigos, consideraron que un milagro había obrado, porque sólo un porcentaje bajo de pacientes con la lesión que él había sufrido, lograban salir del coma antes del mes, además que mientras más tiempo hubiese durado en ese estado, más daño podría haberle ocasionado a su cerebro, sin embargo lo que le esperaba no ers fácil, debía someterse a un largo proceso de rehabilitación

Así fue transcurriendo el tiempo, la familia de Lucca deseosa de su recuperación, lo envió a un Centro de Rehabilitación de Daño cerebral, donde inició su rehabilitación, comenzó a recibir sesiones de fisioterapia y de logopedia (terapia del lenguaje), su proceso fue lento. Lucca se sentía frustrado, y sus cambios de humor eran constantes, dolores cabeza, vértigo, ansiedad, pero lo que lo hacía sentir peor, era el haber perdido la memoria de los últimos dos años antes del accidente, ese tiempo se suprimió totalmente de sus recuerdos, existía un vacío, una nube densa que no le permitía visualizar los momentos vividos, eso lo irritaba en gran manera.

Ya había pasado seis meses en el centro, pero sentía que su recuperación estaba estancada, apenas había empezado a mover sus piernas, pero estaba desesperado por volver a caminar, sus padres y demás familiares, al igual que el personal del Centro, le decían que debía ser paciente, comparado con casos similares su recuperación estaba dándose con rapidez, pero él pensaba que ellos opinaban eso porque no estaban en su piel, se sentía como un niño, dependiendo de otros incluso para sus necesidades básicas, lo bueno es que ya podía hablar con fluidez y leer.

Tenía sueños constantes y eróticos con una chica alta, piel como de porcelana, ojos verdes y cabello rojo, hermosas pecas que parecían chispitas en su nariz y pómulos, con unos hoyuelos que se le hacían cuando sonreía de infarto, y el cuerpo más precioso que había visto en su vida, en su sueño visualizaba sus caderas redondeadas,  un trasero bien proporcionado, pechos generosos, piernas largas y firmes, todo era tan real, en sus sueños siempre terminaba haciéndole el amor y se despertaba cada vez que ella iba a decirle su nombre.

Estaba obsesionado con esa beldad, le preguntaba a sus padres, primos y nadie le decía nada de ella, había empezado a recordar momentos de su vida de los últimos dos años, pero esa chica sólo aparecía en sus sueños.

Un día hablando con Cristóbal le preguntó si la conocía y él se quedó mirándolo fijamente, y le dijo —Lucca no creo que sea bueno forzarte a recordar.

—¡No me estás forzando!, veo a esa chica en mis sueños, todos los días, no pasa una sola noche en que ella no se cuele en mis sueños. Pero últimamente la veo triste y llorando, si sabes quién es, decime por favor, sos mi amigo. Ponte en mi lugar, y piensa un momento si fuese al contrario te gustaría que yo me mantuviera en silencio.

— Está bien. Te lo diré. Ella se llama Valeria Adamarys. Es la chica con la cual te ibas a casar. El día del accidente querías ir en su búsqueda.

— ¿Por qué si íbamos a casarnos no ha venido a visitarme? ¿No le importo?

— ¿Por qué debo decirte todo esto?

— Porque sos mi amigo. ¿Dime esa chica no me amaba, era interesada? ¿Qué pasó?

—Ella no vive en la Argentina, es una chica venezolana que conociste en Ecuador, específicamente en Guayaquil, trabajaba de camarera en el Hotel Guayaquil Resort, donde tenes alquilada una suite de manera permanente.

— ¿Qué pasó con ella porque no ha venido?

— Tuviste problemas con ella. — Cristóbal suspiró— no la conozco personalmente, sólo sé lo que vos me contaste.

— Es hora de que vos me digas lo que sabes.

— Bueno, me contaste unos días antes del accidente que habías sacado de la caja fuerte del banco, el collar de diamantes de corazones que ha pasado a las mujeres de tú familia de generación en generación, luego de haber pasado la noche con ella, tenías previsto invitarla a una cena para pedirle matrimonio, entregándole el collar, como una especie de regalo de compromiso. Pero, alguien hurtó el collar entre la noche que pasaron juntos y la mañana del día siguiente y lo colaron en el casillero de tú chica para inculparla, ella fue botada de su trabajo. Claro a esa conclusión de su inocencia llegamos unos momentos antes del accidente que sufriste, vos querías regresarte para ir hablar con ella y arreglar las cosas entre ustedes. Eso es todo lo que dijiste. No sé donde está ahora, ni donde trabaja.

—Por favor Cristóbal, debes ayudarme a encontrarla. Quiero verla, que me visite. Hermano encuéntrala por mí.

— ¿No sé dónde encontrarla Lucca?



Jeda Clavo

Editado: 24.08.2019

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