En donde quede

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Capitulo uno. Días extraños

Despertar y darte cuenta que solo en unos momentos, patinabas en tu tabla a gran velocidad realizando piruetas, en estos momentos no sé dónde estoy, ¿qué hago aquí?, mire a mi alrededor y no esta nadie, un gran olor a medicamentos inundo mis fosas nasales, levante mis brazos y tenía sueros conectados a ellos, no entendía que pasaba, solo quería saber qué hacía en ese lugar, cuanto tiempo tenía en esa cama, me senté bruscamente, en ese momento se me nublo la vista, todo en la habitación me daba vueltas, cuando reaccione, comencé a quitarme los catéter de las manos.

Cuando estaba a punto de retirar el ultimo alguien entro a la habitación.

- No que está haciendo señorita- menciono exaltada una enfermera.

entraron con rapidez un médico junto a barias personas que no reconocía, ¿quiénes eran?, ¿qué querían de mí?, ¿por qué me llamaban Clementina?, ¿ese no era mi nombre?

-¿Quiénes son y que estoy haciendo aquí?-, me limite a mirar al médico, con ganas de salir corriendo.

-Señorita necesito que se tranquilarse, para poderle brindar una explicación, deje de quitarse la intravenosa-. Frunció el entrecejo.

Me miraba el medico impidiendo que retirara el catéter de mi mano izquierda, trate de tranquilizarme, para que pudieran decir que sucedía. - me dirán que sucede-, me limite a pregunta una segunda vez.

- ¿Recuerdas cómo te llamas?, ¿sabes dónde te encuentras? -, me preguntaba el medico mientras las enfermeras revisabas mis signos vitales.

-No, no recuerdo como me llamo. - sentí un bocio en mi estómago, como si todo el mundo se me viniera enésima. -Estoy en un hospital- mencione confundida.

- Así es- asintió el médico -¿qué es lo último que recuerdas?

-Estaba patinando con unos amigos, después de eso ya no recuerdo nada-, Sacudí mi cabeza tratando de aclarar mis ideas. Todos me miraban, preocupados, al parecer ¿por mí?.

- Estas en el hospital tienes una contusión craneal, esto te está generando una pérdida de memoria temporal, con el paso de los días y con ir realizando tus actividades normalmente, iras recobrando la memoria lentamente-. Me explicaba el doctor mientras que yo trataba de asimilar tanta información.

Se retiró el doctor y la enfermera le siguió después de terminar de acomodar nueva mente la única intravenosa que no retire, y le siguieron las personas que avían entrado a la habitación. Intente recordar lo sucedido pero mis recuerdos de ese momento eran muy vagos, no lograba recordar más allá de ir patinando a toda vellosidad.

Trate de ver más allá de mi lugar, más al fondo del pasillo, pero no lograba ver nada, después de un momento una niña de aproximada mente unos diez años entro en mi habitación sonriendo.

- ¿Cómo te sientes Clementina?- su sonrisa no desapareció de su rostro, su piel blanca resaltaba sus ojos cafés.

-Sí, estoy bien, gracias por preguntar- respondí amablemente devolviendo la sonrisa cálida que me regalo.

- ¿No me recuerdas verdad? - su rostro cambio de repentinamente, borrado la sonrisa que me trasmitía.

-No, disculpa- no sabía por qué en el fondo de mi alma me dolía decirle estas palabras. - pero tú puedes ayudarme a recordar, si tú quieres- estire mi mano para que ella se acercara a la cama donde me encontraba sentada.

Trate de sonreír para no incomodarla, pero cuando ella estuvo a punto de acercarse, una gran mano reposo sobre su hombro.

-Deja descansar a Clementina, ella lo necesita- un hombre con una apariencia imponente se recargo en el marco de la puerta donde estaba ella recargada, me dirijo una sonrisa y se retiró llevándose a la pequeña.

Pasaron algunos días para poder marcharme del hospital y regresar a lo que se suponía que era mi casa, estaba en los suburbios, no estaba nada mal, muy amplia a pesar de la gran cantidad de personas que circulaban en su interior, una amable mujer me dirijo a mi habitación.

Me resultaba bastante cómoda, al parecer si me pertenencia ya que en las paredes encontré fotos donde salía mi rostro con diversas personas, persona que fueron a verme al hospital, pero honestamente no las recorvada. me acosté en la cama y miré el techo de la habitación, en él se encontraba un gran póster de AC-DC.

Comencé a escuchar una canción que hizo que mi pie racionara a su ritmo y compense a cantar como si recordara la letra. -They're in my head, I'm so ugly, but that's okay, 'cause so are you, We've broken our mirrors, Sunday morning is everyday for all I care, And I'm not scared, Light my candles in a daze, 'Cause I've found god-

Baje las escaleras cuidadosamente, para no llamar la atención de nadie, me dispuse a abrir la puerta dirigiéndome a la calle, la cerré con suma delicadeza, cuando legre dar cuatro pasos lejos de la puerta, seguía aún escuchando esa canción tan hermosa que me hacía cantar a todo pulmón.

Miré a ambos lados de la calle, los vecinos de la casa de al lado tenían la canción, a todo volumen en sus bocinas me acerqué cuidadosamente a la jardinera que separaba las casas, cuando menos me di cuenta una mejer con tierra en la cara me miraba.



Yesenia Avila

Editado: 09.08.2019

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