En El Cuerpo De Mi Asesina

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CAPITULO 2 (MI CUERPO PUTREFACTO)

Todo era confuso, tenía que estar soñando me senté un momento y respiré profundo diciendo repetidas veces debo despertar, debo despertar, cuando sonó el teléfono, noté que era el número de la empresa y supuse que me llamaban porque era tarde; pero tenía muchas cosas que resolver, esperé a que dejara de sonar y marqué a mi casa; pero antes de teclear el último numero, recordé que estaba en el cuerpo de Laura, entonces un miedo más grande me invadió ¿dónde estaba mi cuerpo? ¿Había muerto? Y si intercambiamos ¿ahora Laura estaba flotando en el canal? Esto desató aún más dudas, si encuentran mi cuerpo sabrán que fue Laura y me meterán a la cárcel y pagaré el crimen de mi propia muerte, todo era muy confuso y me sentía mareada pero no podía quedarme ahí.

Pero ¿qué hacer primero? Si llegaba tarde al trabajo y encontraban mi cuerpo sería sospechosa, y si esperaba a salir del trabajo para buscarlo mi familia investigaría mi paradero, era tan increíble que yo misma no entendía de lo que estaba hablando, pero tenía que decidirme y actuar rápido, tomé ropa de Laura y me vestí más o menos a su estilo ostentoso y usando tacones que francamente eran altos y no recordaba como caminar con ellos, tomé unas chanclas y las llaves de su auto y manejé hasta el canal donde arrojó mi cuerpo, era temprano Laura trabajaba de mañana pero hacía dos turnos para estar vigilando a Juan, por buena suerte nadie le decía nada sobre sus horarios; pero necesitaba hacer ésto sin ninguna sospecha, yo misma como Laura no tenia coartada para explicar mi desaparición, manejé a lo largo del canal y muchas cosas pasaban por mi mente, mi esposo y mis hijos que estarían preocupados, aunque mi esposo sabía que a veces me quedaba tiempo extra y que en la maquila no había señal, eso me daba hasta media tarde para que notaran que no llegué en toda la mañana, todo eran suposiciones, también cabía la posibilidad que ya me hubieran reportado pero la policía tiene cierto plazo de horas así que cuando mucho mi esposo me estaría buscando.

Manejé un buen rato y no había señales de mi cuerpo, sinceramente seguía rogando a Dios que todo fuera un sueño y preparándome para ver mi cuerpo muerto, cuando noté que mi bata del trabajo estaba atorada en unas ramas rotas de un árbol y ahí a unos pasos estaba mi cuerpo hinchado, tirado medio desnudo de espaldas, atorado en una corteza, la presión del canal era fuerte y estaba en una parte escondida del canal cerca de unas tapias que usaban los maleantes para drogarse, me acerqué despacio detuve el auto y no sabía que hacer, mi cabello tapaba mi cara, no estaba lista para eso; pero el tiempo era importante, descubrí mi rostro y fue impactante, morada hinchada y empezando a descomponerme, me solté llorando no podía verme así, mis sueños, mi vida estaba hecha pedazos, no vería crecer a mis hijos, no estaría en su boda, ni graduaciones; su madre ya no estaría en ninguna de sus fotografías. Mi cuerpo, mi historia, mi vida estaba marcada en él, aunque no era perfecto era mi cuerpo, mi imagen era lo que siempre miraba frente al espejo, con el conquisté a mi marido y en la cicatrices contaba historias desde correr tras una bicicleta, hasta el nacimiento de mis hijos y ahora estaba ahí, pudriéndose frente a mí ,no quería que mis hijos ni mi esposo me vieran así, tomé una decisión quería que mejor se quedaran con la imagen de su madre antes del trabajo bañada y maquillada, así que arrastré mi cadáver y lo oculté en unas tapias, lo tapé con ramas de eucalipto y mucha basura para poder regresar en la noche y enterrarlo, no tenía herramientas y necesitaba disimular las cosas por si empezaba a oler mal, quedó bien escondido; las tapias estaban bastante lejos del paso de los curiosos y como eran de drogadictos ni la policía se acercaba.

Hice una oración por mi cuerpo, fue tan raro saber que era mi cuerpo y de pronto pensé que tal vez tenía el alma de Laura, no se eran muchas preguntas sin respuestas al menos por el momento.

Mis hijos y mi esposo, eso me tenía más preocupada; pero por ahora tenía que proteger el cuerpo de Laura, de que la policía no sospechara porque si no la cárcel seria mi próxima casa, tomé el auto y me fui a la fábrica, llegué saludando y todos se extrañaban, Laura era una mujer osca y solitaria y a mí se me olvidaba que aunque era yo, estaba en el cuerpo de Laura, crucé la puerta y ahí frente a mí el primero que estaba recargado a la pared era Juan.

Me miro y tomo su pose de galán maquilero y caminó sacando el pecho, era su pose ridícula que usaba ante las alabanzas de Laura me dio una nalgada y me tomó de la cintura masticando su asqueroso chicle y con su cabello apestando a fijador, quería patearle las bolas; pero me controlé en ese momento era Laura y tenía que hacerme pasar por ella, era la actuación de mi vida y tenía que hacerla para no levantar sospechas, así que le bese el cuello llena de asco y le dije que hace el papacito de la empresa, él me dio nalgaditas y me dijo saludando a mi reina, yo quería cachetearlo pero no era prudente, solo tenía que resistir un poco, conociéndolo se iría tras la primera chica que pasara. Cuando de pronto mi corazón se estrelló en mil pedazos, ahí al final del pasillo hablando con el guardia estaba mi marido con cara de muy preocupado.



Ángel Medina

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En el texto hay: amor y magia, reencarnaciones

Editado: 05.04.2018

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