En El Cuerpo De Mi Asesina

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CAPITULO 8 (AUTOPSIA)

Su noticia me dejó sin habla; pero de cierta forma ya me lo esperaba lo noté muy inquieto y asustado, él continuó tengo que ir a reconocer el cadáver, tengo miedo de que sea ella, los niños están en la escuela y no me atrevo a ir solo por favor usted conoció a Leticia y si le habló de nosotros es porque la consideraba cercana no tengo más a quién recurrir y empezó a llorar

De inmediato trate de tranquilizarlo le dije voy para allá me agradeció y colgó el teléfono.

La adrenalina se despertó en mí ¿cómo habían encontrado el cuerpo? ¿Juan confesaría algo? Miles de preguntas me invadieron así que tomé lo primero de ropa que vi y me subí al auto para llegar lo más rápido posible.

Cuando llegué mi esposo me esperaba en la entrada lo veía pálido y decaído, realmente se miraba que no quería que yo fuera el cadáver que encontraron, subí al auto y me dijo le agradezco que viniera; simplemente no sé cómo manejar esto, en el trabajo me dieron permiso pero la verdad tengo tanto miedo de que sea ella y más aún no saber qué hacer.

Yo tome su mano por inercia y le dije no voy a dejarte solo, a veces se me olvidaba y es que así es el amor cuando amas a alguien actúas por reflejo pero esta vez no me rechazó.

Manejé en silencio hasta la procuraduría llegamos y nos recibió la secretaria del detective Cisneros que de una manera muy amable nos pidió que esperáramos a que llegara su jefe, esperamos unos 10 minutos cuando de pronto apareció Cisneros y al verme junto a mi esposo frunció un poco el entrecejo como si le extrañará verme ahí y me saludó de manera educada, se quitó su sombrero diciendo, buen día señorita, se inclinó un poco caballeroso y estreché, su mano lamento mucho tener que llamarlo para esta penosa situación; pero ayer después de interrogar a uno de los testigos pudimos rastrear el cuerpo qué pensamos pertenece a su esposa Leticia.

Mi marido envejeció 10 años al momento, su rostro reflejo el dolor y la tristeza de escuchar sus palabras, quise tomarlo de la mano; pero entonces un nuevo pensamiento me invadió, si el detective Cisneros notaba mi cercanía para con mi esposo podría tomar este caso como una venganza pasional pensando que maté a Leticia para quitarle a su marido, lo sé suena demasiado paranoico pero a estas alturas ya ninguna idea suena tonta, Cisneros me miró y dijo no esperaba verla hoy yo sonreí, contesté el caballero llamó que lo acompañara, puso una sonrisa sarcástica, lentamente descubrí que sospechaba algo y dijo no pensé que fueran tan cercanos rascándose la cabeza, en fin usted puede ser un refuerzo para la identificación del cuerpo.

El detective Cisneros caminó por un pasillo pidiéndonos que lo siguiéramos, caminamos un poco y llegamos hasta una puerta blanca grande con una pequeña ventana que tenía maya, abrió la puerta el cuarto estaba totalmente congelado, caminamos por en medio de varias camas; los cuerpos tapados completamente con una sábana tenían números de identificación al fondo el detective Cisneros se detuvo, estábamos frente a un cuerpo tapado con una sábana azul él nos miró y dijo el cuerpo fue encontrado enterrado cerca de un canal, había mucha basura alguien quiso realmente esconderlo, ahora no les daré detalles lo haré en su debido momento por ahora voy a descubrirlo, está en un estado de descomposición bastante avanzado; pero creo que permite ver perfectamente sus rasgos, quiero que tomen en cuenta que estuvo enterrado durante algunos días, voy a destaparlo necesito que estén preparados mi esposo me tomó de la mano pensé soltarme debido a mi nueva teoría, lo necesitaba, noté su temor, hacía mucho que no lo miraba tan nervioso y tan asustado no lo solté dejé que depositara en mí una parte de su miedo el detective Cisneros destapó lentamente el cuerpo y casi al instante mi marido echó a llorar, era un llanto tan profundo e inconsolable que se dio la vuelta, su cabeza en mi hombro, el llanto empapaba mi blusa, era profundo jamás lo había visto llorar de esa manera se repetía muchas veces esto no está pasando no puede ser Leticia.

Yo lo tomé de la cabeza acaricia su mejilla y trataba de consolarlo luego me soltó, tomó la mano del cuerpo frío se arrodilló diciendo mi amor, mi esposa, mi niña ¿qué te han hecho? ¿Porque no estuve ahí? Perdóname, perdóname por dejarte sola, por no esperarte, en cada frase dejaba salir un llanto más profundo, ¿cómo le explico a los niños? Gritaba, ¿cómo se lo diré a tus padres? ¿Qué haré sin ti?, no podía soportar el llanto el detective Cisneros sólo inclino su mirada el nombre muy duro; pero no tanto como para no entender el sentimiento profundo de un esposo que había perdido al amor de su vida, puso su mano en el hombro de mi esposo con una voz suave y tranquila le dijo es hora de irnos, mi esposo no dejaba de llorar; pero entendió lentamente se puso de pie y soltó la mano de mi cuerpo lentamente, como tratando de detener el tiempo; Cisneros tapó mi cuerpo, tomé a mi marido del hombro y me recargué en él, quería abrazarlo, besarlo, consolarlo, decirle que esa no era yo, que estaba justo junto a él; pero sabía que no era prudente ya que no era el momento, Cisneros caminaba a nuestro lado y dijo quería que identificaran el cuerpo antes de hacer la autopsia, tenemos sus pertenencias; pero no se las entregaremos aún, la encontramos hace un rato así que apenas pudimos prepararlo para su identificación ahora que se vayan me voy a dedicar a ver todas las evidencias que hay en su en su ropa, mi marido lo entendía; pero seguía en shock, movió la cabeza afirmando.



Ángel Medina

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En el texto hay: amor y magia, reencarnaciones

Editado: 05.04.2018

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