En El Cuerpo De Mi Asesina

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CAPITULO 19 (ASIMILAR)

Su beso fue profundo apasionado y de alguna forma sentí que era para Leticia, ¡que era para su esposa, la mujer que alguna ves llevó al altar!, ¡sentí en ese beso su amor eterno y sello por completo todas mis dudas!, ahora más que nunca entendí que mi esposo siempre fue mío y ahora era más mío que nunca, ¡aunque esté en este cuerpo!, fue un momento mágico de esos que te gustaría que fueran eternos pero que al mismo tiempo lo cortos que son, ¡es lo que los hace inolvidables!, puse mis manos en su rostro y lo retiré suavemente, lo miré a los ojos, le acaricié la cara y le dije -¡estoy segura que este beso le llegó a Leticia hasta el otro mundo!, mis palabras lo angustiaron un poco, como si pensara que me había incomodado pero le puse mi dedo en su boca, sonreí, y le dije -¡desde éste momento yo soy tu mujer y todo lo que paso se quedó en el pasado, ¡estoy segura de que para Leticia fuiste y siempre serás el hombre de su vida y que todo lo vívido aunque muy triste es la base nueva para este amor que si tú quieres podemos jurarnos!-, el me tomó de la mano, bajo la mirada y siguió -he comprendido muchas cosas ahora que Leticia se fue y no dejaré que este nuevo regalo que me ha dado el destino terminé de la misma manera y te conté todo esto porque quiero que entiendas que mi amor por ti es muy diferente al de Leticia, ¡ella es mi hermoso pasado y tu mí precioso futuro!, ¡no veo otra forma de superar todo esto que no sea de tu mano!-, me recosté entre sus brazos, él me abrazo pude sentir su calor y esa sensación de protección que me enamoraba de él, ¡no podía decirle quien era yo!, las palabras del brujo y de Cisneros bombardeaban mi cabeza y de cierta forma sentí que la vida nos estaba regalando la oportunidad de renacer nuestro amor sin todos esos malos momentos que mi esposo mencionó y que ahora que las heridas estaban curadas y que la vida estaba dando este giro tan inesperado era hora de considerar un nuevo comienzo, así pasamos toda la tarde y noche abrazados, besándonos en silencio, viviendo un amor sin palabras, algo que se sentía hasta el alma, y ¡aunque moría de ganas de hacerle el amor, ambos entendimos que no era el momento y era solo el principio de una nueva historia de amor!.

La madrugada nos sorprendió y me dejo dormir en su cama, me dio un beso en la puerta y se fue a la sala, ¡sentí el recuerdo de aquellas noches en las que me dejaba en la puerta de mi casa y nos despedíamos con ganas de más!, no sé cómo explicarlo pero es un sentimiento tan hermoso y tan olvidado que al sentirlo de nuevo me di cuenta que de alguna forma todo este error de la vida lo estaba convirtiendo en acierto.

El aroma a café me despertó, mi esposo preparaba un rico desayuno, me recibió con un beso y me pregunto cómo dormí, yo lo abracé por la espalda y le respondí que -¡muy enamorada!-, el me tomó entre sus brazos y me beso, simplemente era un sueño este nuevo romance, nos sentamos a desayunar juntos entre risas, besos y uno que otro coqueteo pervertido, me dijo -¡hoy tengo que hablar con mis hijos!-, yo baje la taza lentamente, el me miró un poco nervioso y dijo -ahora que sabes lo que siento y lo que quiero debes también saber una cosa más, ¡mis hijos son lo más importante y su decisión y postura en esto es clave!, no me mal entiendas, no quiero que pienses que las decisiones de mis hijos dominan mi vida, de alguna forma se persuadirlos, ¡pero tal vez todo esto es muy rápido para ellos!, ¡no sé!, ellos son mi preocupación y sé que sueno un inútil cuando digo esto, ¡pero Leticia era la que solía hablar con ellos!, y quiero cambiar eso, ¡quiero estar más cerca de mis hijos, conocerlos más!, siempre deje que Leticia intercediera por mí y ahora que ya no está quiero que comprendan que también pueden confiar en su papá-, yo me puse de pie y lo tomé de la cara y le dije -¡hazlo!, te necesitan pero también yo debo hablar con ellos, ¡sí quiero que me vean como una amiga!, (esas palabras me dolieron) o una nueva madre, ¡debo poder ganarme su amor!-, el me dio un beso en las manos y dijo -está bien primero habla tú con ellos, tal vez eso influya mucho en su decisión para la charla conmigo-, de pronto los niños entraron sonriendo, ¡mi hija me miró y corrió a mis brazos gritando Laura!, mi hijo me miró un poco serio y me saludo, mi esposo notó la reacción y les pregunto si habían desayunado, ¡ellos dijeron que no!, y le pidió a mi hijo que lo acompañara por comida, pidiendo que cuidara de mi hija y le dije que si, ¡mi hijo me miró con cierto desagrado!, mi esposo lo tomó del hombro y salieron por comida y yo miré a mi hija y le dije

-¿cómo estas?, ella me miró y se acurrucó entre mis pechos sin decir nada, yo le acaricie el cabello y le pregunté ¿qué sucede?-, ella se acurrucó más y dijo

-¡necesitaba el calor de mi mamá!-, yo me quede sin palabras y no dije nada solo le acaricié su cabello y dijo

-¡tú tienes el calor de mi mami!, cuando jugaba con ella y terminábamos cansadas yo me acostaba, ella me abrazaba y ella se sentía como tú, ¡hasta su aroma es igual!, cuando te abrazo siento que ella me está abrazando, ¿te digo un secreto pero no le dices a mi papi?-, yo no podía hablar, solo moví mi cabeza y dijo -¡la extraño mucho pero no le digo a mi papi porque el llora mucho por ella y no me gusta verlo triste!, ¡extraño sus caricias y su comida!, ¡extraño que me haga bollitos y que me cuente cuentos!-, dejo salir una lagrima -a veces hablo con ella pero no me contesta, ¡un día ella me dijo que los que se mueren van al cielo y que si juntamos las manitas y les hablamos ellos nos escuchan!, y yo le digo que la extraño que vuelva, que le pida a diosito que la deje volver a darme un beso en la frente, ¡pero nunca me contesta!, y eso me pone triste porque siento que se olvidó de mí, ¡creo que como yo era muy chiquita se le olvido que me tenía!-, y se puso a llorar, la abracé, bese su frente y le respondí, -¡mi niña!, no se ha olvidado de ti y de aseguro dios siempre ha escuchado tus rezos y sabe que se llevó a tu mami que era tan importante para ti pero ¿sabes?, él es muy bueno y me dijo...¡Laura, tu eres una mamá sin hija, necesitas una hija que amar y tengo una niña sin mamá que necesita quien la ame y me mando a buscarte!...¡y encerró en mi corazón el amor de tú mamá!, por eso sientes ese calor y ese deseo de abrazarme, y yo el de darte un beso, hacerte bollitos, contarte cuentos y quiero que ya nada nos separe, quiero que me veas como tú mami y que te des cuenta que esto que las dos sentimos es porque somos una sola-, le limpie las lágrimas y le dije -¡tú mami vive aquí! y señale su corazón y aquí y señale el mío...¡eso es lo que nos une y es lo que nos hace estar aquí abrazadas!-, ella se recargo en mi pecho y dijo con una voz dulce -¡mami no te vuelvas a ir!-, yo la acaricié y le dije -¡jamás lo haré mi amor, jamás lo haré!.



Ángel Medina

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En el texto hay: amor y magia, reencarnaciones

Editado: 05.04.2018

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