En El Cuerpo De Mi Asesina

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CAPITULO 4 (ALERTA ALBA)

 

L a patrulla se acercó despacio y yo levante las manos mi corazón latía a mil por hora; pero ya estaba lo bastante retirada sin embargo seguí caminado cada paso era un centímetro más lejos de mi cuerpo enterrado, los policías se bajaron y al verme cansada y llena de tierra me preguntaron que hacia ahí de madrugada, yo me solté llorando y abracé a uno de ellos diciéndole que me habían querido violar, que un tipo se subió a mi auto y me había hecho manejar hasta ahí y que me había querido violar; pero que tomé una rama de un árbol y le pegué, señale al lado contrario de donde estaba la tapia, él me sentó, revisó mis ojos y manos, me dijo la rama del árbol le lastimo las manos, él no sabía que llevan horas paleando, su compañero dio una revisada rápida y dijo no hay nadie vamos a llevarla a previas para que rinda su declaración, les di las gracias y me llevaron a la estación.

Uno de ellos me empezó a preguntar todo, yo respondí a detalle mientras trataba de grabarme bien la historia, llegamos a barandilla y me regalaron un café, ahí tomaron mis datos; pero al empezar a preguntarme no sabía ninguno de los datos de Laura, entonces me preguntó el procurador ¿se siente usted bien? Le dije al policía la verdad no, siento que olvidé mucho de mi, creo que los golpes que me dio el violador me provocaron pérdida de memoria, pero en mi auto está mi bolsa y mi identificación, paso un rato me entregaron mi bolsa y las llaves del auto y tomaron mis datos, me enviaron con el médico a examinarme y dijo, pues no presentas trauma, ha de ser un efecto psicológico daré la recomendación que la lleven a su casa y se presente mañana con la psicóloga, me dio una hoja con el posible diagnóstico de pérdida de memoria, dos policías me llevaron a casa, amablemente metieron el auto y me dejaron en la puerta, cuando los policías se fueron pude respirar; pero tenía que presentarme de nuevo a la psicóloga así que tenía que actuar pronto y conseguir mucha información.

A la mañana siguiente desperté por inercia, a la hora que siempre levanto a los niños para ir a la escuela, los extrañaba tanto, tenía que darme un tiempo para ir a buscarlos aunque fuera de lejos; pero después reflexioné, sería muy sospechoso que fuera a su escuela, así que me bebí un café y tome la cartera de Laura y fui al banco actualizar mis datos de la cuenta, llegué al banco y una señorita muy amable me atendió le mostré la carta del médico y me cambio la claves de las tarjetas, así como los datos de la cuenta, salí de ahí con nuevas tarjetas y el estado de cuenta de Laura, que tenía una cuenta de varios ceros, era increíble como la vida me había cambiado; pero a la vez ese dinero no valía todo lo que había perdido, mi vida al lado de mi marido y de mis hijos, no tenían precio; pero la vida se empeñó en darles un valor monetario.

Llegué a casa y me arreglé para el trabajo, noté que la casa de Laura era muy grande, no me había dado tiempo de revisarla, me puse esa meta saliendo del trabajo; así que me vestí,subí al auto, pasé lento por fuera de la escuela era la hora del recreo pero no se veían mis hijos, al llegar a la fábrica me dio un vuelco el corazón, ahí en la caseta estaba mi esposo con mi hija en sus brazos discutiendo con el guardia.

Detuve el auto y le pregunté con la misma voz osca y sangrona de Laura ¿Qué pasa? El guardia me dijo: Jefa este hombre quiere pasar a personal; pero ya le dije que lo recibirían solo en las mañanas, me bajé del auto y le dije yo me encargo, mi esposo me miraba con cara de preocupado y mi hija con sus ojitos rojos de que había llorado, le tomé su manita y me aguanté las ganas de llorar, le dije ¿qué tienes mamita? Mi esposo aclaró la voz y dijo, está llorando por que no encontramos a su mama, vengo a dejarles este aviso por parte de la policía, se activó la alerta ámbar es para que no tenga problemas con el departamento de personal hasta que aparezca, van a venir a hacer una investigación del caso, tomé el sobre sin dejar de ver a mi hija, que se recargó en el hombro de mi esposo, le acaricié la frente y le dije veras que tu mami va a aparecer, tome dinero y se lo puse en la mano; pero mi esposo lo rechazo como siempre orgulloso, dijo estoy muy angustiado y algo me dice que la desaparición de mi esposa no es accidental, aquí está el culpable lo sé. Lo miré con ternura y se me escapó una caricia, le dije se lo que esta pasando y me duele, el me quitó la mano y dijo a si ¿por qué? Rápido reaccione y le dije, porque yo era amiga de su esposa; pero no se preocupe entregaré esto y por favor manténgame al tanto de las cosas le di mi número de celular, mi marido lo apuntó y me dio el suyo, sin saber que me lo sé de memoria, se dio la vuelta y mi hija me dio una última sonrisa que hizo que se me quebrara el corazón, entré a la fábrica y entregué las hojas; dijeron que verían la forma de darle una ayuda económica, era mi oportunidad de ayudarlos pero tenía que pensarlo bien, llegué al área y Juan llegó como siempre alardeando de sus músculos, yo tuve que actuar como niña boba de secundaria al igual que lo hacía Laura, entregué la hoja del médico y le dije a mi jefe que necesitaba retroalimentación, que por el trauma había olvidado mis funciones así que pase la mayor parte de la tarde aprendiendo a hacer el trabajo de Laura.



Ángel Medina

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En el texto hay: amor y magia, reencarnaciones

Editado: 05.04.2018

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