En Otro Tiempo

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PRÓLOGO

No entendía sus razones, las consideraba absurdas; sin embargo, para ella fueron suficientes motivos como para justificar lo que hizo.
No la culpo, sé que este es un problema que omitimos y tomamos como algo insignificante, sin darnos cuenta de que ella necesitaba de nuestra ayuda, de que tenía más inconvenientes de lo que uno puede imaginar, de que todo se le estaba acumulando.

Sentía el aire chocar con mi rostro, refrescante; cosquilleos en mi estómago me daban ganas de reír, no era el momento, aunque pensándolo bien una última vez sería bueno... ¿Enserio esto acabaría así? Había soñado con tantas cosas, me hubiera gustado poder llegar a experimentar que es lo que se siente tener tu primer enamorado, como sería ingresar a la universidad, cuál hubiera sido mi locura más grande -tal vez me hubiera pintado el cabello de verde, pero solo en las puntas. No soy tan extrema-.

Solo digo, si tan solo hubiera estado más atenta a lo que pasaba, a las señales que la vida me daba; si tan solo hubiera sido más... observadora.

* * * * * * * * * * * * * * *

— Eli... Eli —¿me están llamando?— Elizabeth... se nos hace tarde ya tocó la campana.

Abrí los ojos lentamente y lo primero que pude ver fue un jersey rosa... rosa... rosado... Liana.

— Yo no escuché nada —la verdad es que ni siquiera sé que hago aquí... ¿Acaso fue solo un sueño?— ¿Dónde estoy?

— En Gravity Falls, la cabaña del misterio —noté su sarcasmo, la miré confundida. Me sentía aturdida—. En medio de la cancha, hace unos minutos te dio tu rebeldía y te tiraste en medio del patio. Los del equipo de fútbol están furiosos contigo —sus brazos estaban cruzados y su pie derecho daba golpecitos en el gras, me extendió su mano y me ayudó a levantarme.

Los pasillos estaban casi vacíos, solo se encontraban presentes los señores de limpieza, lo que significa que las clases dieron a comenzar. Llegamos al aula y, después de recibir un regaño por parte de la profesora, tomamos asiento en nuestros lugares; asimismo, para proseguir a dar nuestra prueba de Biología.
"Genética Mendeliana", siento que ya había dado antes este examen. Me siento azorada, ¿Acaso lo que había pasado fue solo un sueño? ¿Cómo es posible que imaginara tal cosa? Sinceramente, dudo que haya sido una simple pesadilla.
En estos momentos lo único que deseo es ir a casa.

Con la esperanza de tener mayor privacidad me encerré en mi cuarto; sin embargo, los gritos de mi madre aún se oían y cada vez se hacían más audibles cuando la voz ronca de mi hermano le contestaba de mala manera. No quise prestar atención a su riña, por lo que decidí ignorarlos y tumbarme de espaldas en mi cama.

La cabeza me daba vueltas, no podía dejar de pensar en aquel sueño... o recuerdo... ¡Diablos! Ni si quiera sé que fue eso. Cada que lo evoco se me hace más borroso y a la vez tan real; si aquello fue una conmemoración ¿Qué sentido tiene que me acuerde de eso ahora?, y si solo fue un sueño ¿Por qué le doy tantas vueltas al ser irrelevante?... Y... ¿Si en verdad pasó?

— Creo que te estás volviendo loca —musité en voz alta, con los párpados cerrados.

— Concuerdo contigo.

Aquella contestación hizo que me sentara de golpe sobre mi lecho, escruté la habitación y no había nadie ¿Es que acaso me estoy imaginando cosas? Me quedé observando fijamente a la puerta ¿Y si fue mi hermano? La voz no parecía la de Noah.

— Alégrate Eli, ahora oyes voces imaginarias —volví a tumbarme de espaldas, para luego girarme a la derecha y quedar mirando la pared, pero al momento de hacerlo...

— Si es por mi voz te equivocas, no es imaginaria —¡¿Qué?! Abrí los a más no poder apartándome del intruso, únicamente consiguiendo caerme de la cama y darme un golpe en la cabeza con la mesita de noche— ¿Te encuentras bien?

— ¡Mamá! —corrí y me apoyé en la pared rosa, cerca al ropero; volví a llamar a mi madre, pero no venía ¡¿Por qué no venía?!— ¡Mamá! —la actitud insólita que el chico tenía ante mis gritos me llamó la atención, no se inmutaba. De hecho, se le veía relajado, con una sonrisa socarrona en el rostro; se recostó en el espaldar de mi cama.

— ¿Qué sucede? —mi madre entró a la habitación, se la veía un poco molesta ¿Qué acaso no ve que su hija pudo haber sido violada por un psicópata que entró por la ventana de su habitación? De hecho ¿Cómo es que no se dio cuenta de su presencia?— Lizzy, ya tengo suficiente con tu hermano como para que me salgas con tus pavadas.

— Pero... ¿Es que acaso no lo ves? —pregunté señalando al sujeto que yacía sonriente en mi lecho.

— ¿Ver qué cosa? —su mirada recorrió mi dormitorio y, al parecer, no veía nada

— Es inútil —lo miré confundida— Pierdes tu tiempo, mejor dile que se vaya.



La Española

Editado: 20.06.2019

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