En tu Casa o en la Mía

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 4

Después de bañarme, utilizar mis dedos como cepillo y usar el enjuague bucal de Vincent, me dirijo hacia la cocina donde lo encuentro casualmente en la encimera tomando un café y leyendo algún documento en una carpeta.

—Ahora sí te puedo presentar a mis padres, voy a llamarlos, ayer no quedaron muy impresionados con tu lindo trasero al desnudo. —Debo tener una expresión de completo horror porque se carcajea de mí y agrega—: Tranquila Amorcito, mis padres están en Alemania y vivo solo. Así que soy el único testigo de tu desnudez.

Aclarándome la garganta, voy al meollo del asunto:

—Hmm sí, hablando de eso… ¿Por qué estaba desnuda? ¿Qué fue lo que hice anoche? —Por favor dime que no corrí desnuda en la calle, dime que no vomité en su auto, dime que no intenté follarlo en las escaleras...

—Bueno —Bebe un poco de su café, alargando mi espera—, después de preguntarte si te llevaba a casa, quedaste en un estado inconsciente por algunos minutos. En seguida cuando volví a preguntarte por tu casa me dijiste que no querías ir y ver follar a tu amiga con quien sabe quién, rompiste a llorar, así que te traje a mi casa. Cuando llegamos me gritaste que no follarías conmigo, no importara que estuviera envuelto en caramelo de chocolate y procediste a llorar nuevamente quejándote. —Hace comillas en el aire y sonríe—: "Alex es un hijo de puta" "Ni siquiera lograba durar ya un minuto" "Sólo se subía y lo metía, sacaba, metía, sacaba, era como un taladro" "Alex tienes el pene como un taladro" y otras cuantas cosas más. Siento lástima por el pobre Alex, de verdad.

Oh Dios Mío, ¿por qué los ebrios no tenemos un filtro en el cerebro y la boca? ¿Por qué?

—Jesús, lo siento tanto. —Quiero alejarme de este hombre para siempre.

—Eso no es todo, luego empezaste al golpearme y preguntarme por qué no te quería follar. —Se ríe, él se ríe de mí—. Te sacaste la ropa y me enseñaste tu cuerpo para que yo te señalara lo que "estaba mal contigo". Bailaste un poco, te tiraste al suelo llorando otra vez y me atacaste como una leona. Debo admitir que ebria eres muy insistente y das algo de miedo —¡MATENME YA!—, pero fue divertido, especialmente cuando intestaste hacerme una mamada y no podías desabotonar mi pantalón, fuiste adorable, no coordinas muy bien ebria. —Me quejo en voz alta haciendo reír nuevamente—. En fin, después de discutir con el botón de mi pantalón y decirme lo sexy e increíblemente caliente que estoy, vomitaste esta vida y la otra. Te fuiste a mi cuarto, encendiste la lámpara y me advertiste que si te apagaba la luz me matarías con uno de mis cuchillos. Ya conoces el resto.

—¿En qué piso estamos? ¿Qué tan rápido puedo caer al vacío? ¿Hay posibilidad de quedar viva desde esta altura? —Estoy pensando seriamente acabar con mi vida en estos momentos, no puedo ser más patética y ridícula que ahora.

—Probablemente sí, estamos en un segundo piso. Sin embargo, podrías matarte cuando llegues a tu casa. No quiero un cuerpo en la entrada de mi edificio, ni tampoco quiero curiosos.

—¡Que idiota! Se supone que debes decirme que todo estará bien y que me disculpas por mis patéticos ataques anoche. Que aún crees que soy sexy, bella y hermosa. Debes subirme el maldito ánimo no empujar el cuchillo en mi pecho.

—No soy consejero, psicólogo o animador, pero debo admitir que eres muy hermosa. Jodida por el tal Alex, pero hermosa. —Me sonríe en forma conciliadora lo cual me hace olvidar lo que dijo—. Come algo debo estar en mi trabajo a las... Salimos en veinte minutos.

Se dirige a su cuarto probablemente a evaluar mis daños y limpiarse. Me tomo dos tazas de café, pero siento tanta vergüenza que soy incapaz de comer. Me dispongo a servir la tercera taza cuando me suena el móvil, es un mensaje de Alex

Alex el infiel: Necesitamos hablar, contesta mis llamadas.

Imbécil.

Yo: No tenemos nada que hablar Alex, tu perra me lo dejó muy claro anoche, no me interesa nada de ti ni de tu familia, espero que seas feliz :)

Alex el infiel: Necesitamos hablar. ¿Quién era el hijo de puta con quien te fuiste anoche, aún estas con él?

¿Pero este hijo de puta que se cree? Se coge a otra, me bota de casa y ahora me pide explicaciones.

Yo: ¡Muérete Alex! ¡Malditamente muérete!

Apago el móvil, debo cambiar de número. Anoche después de descubrir el engaño he decido empezar de nuevo. Ya lo lloré y como dice la cita de mi tatuaje, llorar es tomar aire para seguir adelante y así lo haré, pero debo encontrar mi dignidad primero.



Maleja Arenas

Editado: 11.07.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar