En tu Casa o en la Mía

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Capítulo 11

Cerca de las dos de la madrugada, regresamos al apartamento. Mi fantabulosa y amable amiga, Cam, ofreció a Vincent el lugar para quedarse, pues ya era “demasiado tarde para conducir” y se sentiría más tranquila sabiendo que “evitó un atraco en medio de la noche”.

—Agradezco tu hospitalidad, pero debo irme. —Me pregunto la razón por la cual no puede quedarse—. La pasé muy bien esta noche, nos vemos después Alec.

—Vale Vincent, ve con cuidado y descansa. —Quiero decirle que me envié un mensaje para saber si llegó bien, pero no creo que sea oportuno.

—Buenas noches. —Me da un beso mucho más fuerte y lujurioso que los anteriores y se marcha.

Cuando ingreso al apartamento puedo oír las risitas desde el cuarto de Cam. Esta será una larga noche. Media hora después, mi móvil suena con la notificación de un mensaje.

Tu Hombre Sexy: Llegué sano y salvo. Descansa Amor, dulces sueños J

Yo: Que descanses tú también. XOXO J

No pasa mucho tiempo para caer profundamente dormida, eso sí, con una tonta sonrisa en mi cara.

—¡Ay juepucha me toca madrugarrrr… me toca madrugarrrr!...

¿Eh?

—¡Ay juepucha me toca madrugarrrr… me toca madrugarrrr!...

¿Qué en el nombre del señor es ese ruido? Tengo que levantarme porque el maldito marciano cantando no me deja seguir con mi hermosa fantasía y ese bello sixpack. Tomo el reloj de mesa y…

¡Pero qué mierda, son las seis de la mañana!

—¡Ay juepucha me toca madrugarrrr… me toca madrugarrrr!...

—¿Dónde carajos está ese marciano espanta sueño? ¡Voy a matarlo! ¿Quién se atreve a levantarme un día de no trabajo a las seis de la mañana? ¡No vivirá para contarlo!

Salgo de mi cuarto hecha una furia buscando al maldito marciano, el sonido proviene de la sala. Ahí está el maldito origen del horroroso canto del marciano.

—Debes estar bromeando… ¡Adam, será mejor que salgas y apagues tu maldito móvil! —Su teléfono está bloqueado, así que la pinche alarma estará sonando cada cinco minutos hasta que la desactiven. ¿Por qué carajos no llevó su móvil con él?—. ¡ADAMMMMMM!

—¿Qué? ¿Qué pasa? —El cabrón sale en bóxer, seguido por Cam semidesnuda, tienen el descaro de parecer ofendidos cuando ven que no hay fuego o un posible terremoto.

—¿Por qué la maldita gritería Alec? Estamos dormidos. —gruñe Cam, como un Pitbull.

—Yo también estaba felizmente dormida soñando con Channing Tatum bailándome a lo Magic Mike… ¡Cuando un jodido marciano cantador me ha despertado! —Les muestro a los dos el móvil—. No puedo apagar la maldita alarma porque tienes el teléfono bloqueado, ha sonado por una hora. ¡Hoy es sábado, maldita sea! Ahora Channing se ha ido.

—¡Cristo Alec! Lo siento. —Ríe—. Se me olvidó quitarla, estaba muy cansado anoche. —Vuélve a reír y mi mirada le dice: te cocinaré—. Se me pasó, pero ya la apago. —Es en ese preciso momento que la maldita alarma vuelve a sonar.

—¡Ay juepucha me toca madrugarrrr… me toca madrugarrrr!!

—¿Qué demonios es eso Adam? ¿Esa es tu jodida alarma? No puede ser. —Cam se dobla de la risa al escuchar al estúpido marciano que me ha despertado.

—No le veo la gracia, ese jodido androide me ha despertado.

Adam luce un poco apenado.

—Es una broma de mi hermanita, ella cambia mi alarma frecuentemente… esta semana tocó ese ringtong.

Cam aún está partiéndose de la risa, yo por mi parte voy furiosa hasta mi cuarto y cierro fuertemente la puerta, jodidas hermanas y marcianos cantadores. Soy de las personas que después de despertar es casi imposible volver a dormir, decido cambiarme a unos pantalones cortos y un top de deporte. Tomo la bicicleta de Cam, mi Ipod, un termo con agua y decido salir a hacer algo de deporte.

Pedaleo toda la cicloruta hasta el museo y luego cruzo hacia la Casa de la Cultura para llegar al Parque Blanco —llamado así por la gran cantidad de flores blancas que hay en él. Mientras suena “Retrograded” de James Blake, giro hacia el lago donde decido refrescarme y tomar un descanso, ya son aproximadamente las ocho treinta y el sol empieza a calentar.



Maleja Arenas

Editado: 11.07.2019

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