En tu Casa o en la Mía

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Capítulo 16

Me quedé dormida cuando Emma Stone y Abigail Breslin suben a una atracción mecánica. Cuando despierto estoy en mi habitación a oscuras. Ruedo en mi cama para tomar mi móvil y confirmar la hora. 7:15 PM, he dormido más de tres horas. Voy corriendo al baño para asearme.

Escucho el murmullo de voces en la sala, peino mi cabello, lavo mi cara y cepillo mis dientes. Cuando me dirijo hacia el ruido, encuentro a Vincent y Adam preparando la cena mientras Cam ve una revista en la sala.

—Hola Amorcito, ¿cómo te sientes?

Mis mejillas se acaloran por su saludo cariñoso.

—Mejor Vincent, gracias por hacerme compañía.

—Estamos preparando pasta. Aunque Adam se ha comido casi todas las albóndigas.

—Dodo he tomido dres —responde Adam, con la boca llena.

—¿Puedes dejar de hablar con la boca llena? Es asqueroso y deja de comerte todo, ¡vas a dejarme en ruina! —grita Cam. Pareciera que de verdad está molesta, pero una mirada de Adam y su labio tiembla.

—Puaj… du dabagas dos deces al mes y diges godo ado —Puedo ver media libra de carne regurgitada en la boca de Adam. ¡Eww!

—¡Deja de tragarrrrr! Esto es tú culpa, Alec. —El dedo de Cam me señala. Abro los ojos y niego con la cabeza.

—¿Yo? No he hecho nada, estaba dormida.

—Tú no haces más que dejarle comida en todas partes. Va a estar rodando para fin de mes con esa manera de tragar.

—Te mueres de envidia porque yo no engordo como tú. —Oh, oh. Tema sensible—. Mira, cero grasa. —Levanta su camisa para mostrarnos su six pack.

Cam tiene un tic nervioso en su ojo. Dirige la siguiente pregunta hacia mí.

—Él no acaba de llamarme gorda, ¿verdad?

—No estás gorda, Cam. —Ruedo mis ojos. Jamás le insinúes algo así a Cam, entrará en crisis y es probable que se transforme en algo feo y peligroso.

—No eres gordita cariño, tu trasero sí —dice Adam, le envío una mirada de “¿Qué demonios te pasa?” Este chico quiere morir joven. Vincent rompe a reír y yo sólo me encojo esperando a que Cam explote.

—¿Ah, sí? Pues no hay nada de ñacañaca entre este trasero gordo y tu cosita de rinoceronte esta noche. —Sale hacia la terraza y Adam corre hacia ella con el rostro desencajado.

—Era broma, hermosa, era broma. Tu trasero es hermoso, si fuera estrella de rock te haría mil canciones sobre lo bello que es. Tiene esta forma de corazón, la canción diría algo como: “Es tu trasero lo que ilumina mi sendero…”

—Esto es divertido. Hacen una linda pareja. —Ríe Vincent. Niega con la cabeza y sigue revolviendo la salsa.

—Cam dice que son sólo amigos… pero ahí pasa algo más y apenas llevan una semana juntos.

—Se ven muy encariñados los dos. —Asiento en acuerdo. Es verdad, aunque ella lo niegue.

Hablamos y cenamos juntos. Adam todavía tiene sobre su cabeza el nada de ñacañaca esta noche, pero eso no le impide seguir comiendo y provocando a Cam. Es como juego previo entre ellos dos.

—Podría comprarle una cola de conejo a tu trasero, se vería rechonchamente lindo.

—Estás despertando a la bestia, Adam. No tientes tu suerte —advierto, pero no puedo ocultar mi sonrisa.

—Pero los traseros gordos son sexys. Tú también tienes un gran trasero Alec y no quiere decir que he estado observándolo. Tus shorts de pijama no dejan mucho a la imaginación, bragas rosas con encaje. ¡Clásico!

Me atraganto con mis espaguetis al igual que Vincent. Cam golpea a Adam en la cabeza y él a su vez trata de esquivar los siguientes golpes de Cam, muerto de risa.

—¡Las vi sin querer! Ese día que dejé mi celular en la sala. ¡Tú estabas conmigo, hermosa!

—¡No tienes por qué hablar del trasero de mi mejor amiga idiota! —gruñe, sus manos van a velocidad cuatro—. Sólo puedes hablar del mío. ¡Eres un enfermo!

—Así que… ¿bragas rosas de encaje? —Vincent susurra en mi oreja y mi piel salta en escalofríos. Soy demasiado sensible en las orejas—. Sensible, ¿eh?

Coloco mi mano en su entrepierna y trazo algunos círculos, se tensa y deja escapar un pequeño gruñido.

—Muy sensible —susurro de vuelta.



Maleja Arenas

Editado: 11.07.2019

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