En tu Casa o en la Mía

Tamaño de fuente: - +

Epílogo

Un año después...

 

Hoy es otro de los mejores días en mi vida...

Hoy me caso. Sí, me caso con uno de los verdaderos amores de mi vida. Digo uno de mis amores, pues también tengo a mi hijo, mis padres, mis amigos y todos los que han estado amándome incondicionalmente.

Después de ese día en mi apartamento, Vin y yo luchamos por recuperarnos y volver a amarnos como antes. No fue fácil las primeras semanas, debido a su trabajo y a mis cambios de humor, pero lo hemos logrado. Matías y Vin se han convertido en los hombres de la casa y yo estoy feliz por tenerlos en mi vida. Son iguales, tienen el mismo espíritu y la misma fuerza de vida, aunque la terquedad la heredó de mí. Para marzo, recibí la notificación de mi universidad sobre mi propuesta de graduación aceptada y que podría asistir a la ceremonia de graduación el diez de Mayo. Otro de mis grandes días.

Nuestras familias están felices con todos los cambios que se han presentado últimamente. Vin había contactado a mi padre el día en que Mati nació y le solicitó ayuda para encontrar la mejor casa en la tierra para su hijo y su mujer —yo—. La venta de la casa de Alex se hizo efectiva para el segundo mes de vida de mi hijo, así que Vin aprovechó para venderme la mitad de la casa —de esa manera sé que también he aportado para mi hogar— que en realidad no fue la mitad, Vin terminó pagando la mayor parte. Lo perdoné después de unos largos días de sexo intenso. El resto del dinero se fue a una cuenta para estudios de mi hijo.

Alex terminó su tratamiento, el cáncer está controlado, pero no ha desaparecido totalmente de su sistema. Él y Amber han desarrollado durante estos últimos meses algo así como una relación, no son oficiales, pero sí están encima del otro todo el tiempo. Jaz y Zack siguen con su amorío, hace un mes viven juntos y ya se han separado tres veces. Cam y Adam son iguales, viven discutiendo y follando veinticuatro/siete. Julia y Valentino se casan el próximo año, después de que Julia dé a luz a Mariana, su hija. Gabi y Sebas por fin se dieron cuenta de su rara atracción y han salido por los últimos seis meses. Sonia y Miguel son los abuelos más dichosos al igual que mis padres.

Artie aún sigue en búsqueda de su amor verdadero, las cosas con Charlie no funcionaron, es muy amigo de Emilio a quien creía le gustaba Cristina, pero resultó ser bisexual. El resto de las chicas aún siguen con sus vidas de solteras responsables, excepto Andy, que también se casará en la próxima navidad. Zamara ha decidido no tener nada en serio con nadie y simplemente disfrutar del sexo —con un chico diez años menor que ella—. Al principio creí que él iba a usarla, pero después de verlo mendigándole amor a mi jefa, me di cuenta que es al contrario. En esta vida todo puede suceder.

Hace dos meses, Vin y yo celebramos el cumpleaños número uno de nuestro hijo. La decoración fue sobre Doki, muñeco que adora mi hijo. La realizamos en nuestra nueva casa, la cual curiosamente se encuentra en un punto medio entre los padres de Vin y los míos. Es grande, con seis habitaciones, cinco baños, dos salas, una enorme cocina que Margot adora —Margot decidió quedarse a nuestro lado, Matías fue la razón—, cochera, terraza, jardín en frente, un gran patio trasero, piscina y por supuesto, un hermoso perro Golden Retriver llamado Milo. Después de que todos los invitados (niños del vecindario y guardería) se fueron y sólo quedaron nuestro grupo de amigos y familia, Vin se propuso de la manera más romántica que puedo describir…

 

—Estoy muerta, no puedo creer que me esperan muchos años más de fiestas infantiles. Gracias a Dios por los servicios de Fiestas que hay hoy en día—. He estado corriendo de un lado a otro con todos los niños e invitados.

—Lo sé, esto de tener sobrinos es muy duro. ¿Pero quién es la cosa más hermosa de la casa, quién? —Cam le hace cosquillas a Mati, quien se encuentra en su regazo devorando un trozo de pastel.

—Do, do, do —responde mi hijo. Es enorme y muy inteligente. Y ahora que sabe caminar, debemos estar en constante guardia con él.

—Creo que voy a dormir. Dejaré que los chicos del catering se encarguen, estoy off.

—¡NO! Digo, aún es temprano y se supone que íbamos a celebrar los adultos ahora.

—Celebren sin mí, de verdad necesito ir y al menos dormir unos veinte minutos o voy a convertirme en mamazilla.

—No seas quejumbrosa Alec, has tenido bastante ayuda hoy. Además, tus padres y los chicos todavía están aquí.

Tomo a mi hijo, que ha estado comiendo pastel por su cabeza, orejas, pantalones, zapatos y ¿Ombligo? ¿En serio? Y lo llevo para que tome su baño.



Maleja Arenas

Editado: 11.07.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar