En Tus Manos

Tamaño de fuente: - +

CAPÍTULO 13

 

 

La valentía que sentía hace algunas horas se esfumo por completo una vez que estuve frente a la casa de Neil, mis manos sudan a la vez que se aferran fuertemente al volante de mi auto y mi pie derecho no para de golpearlo con el otro frenéticamente. Odio estar en esta situación, odio sentirme presionada y odio muchísimo más cuando mis planes no resultan como quiero, pocas veces es así, pero esta vez no contaba con que Neil sería tan especial.

Soy una mujer fuerte, lo soy. Así que creyendo en mis propias palabras bajo de mi auto y me encamino a la puerta de la casa de los Crossley. No me pongo a pensar en el que pasara y toco la puerta porque si me pongo a pensar en todo lo que pasara mi miedo ganara y terminare montada en mi auto con camino a casa.

Una señora de mediana edad es con la que me encuentro cuando la puerta es abierta, ella me mira esperanzada y no sé por qué.

—Espero que tú seas Paris.

—Buena suerte, lo soy.

Sonríe dejándome pasar, la casa es hermosa y lujosa, pero no en demasía no me sorprende nada de estos lujos ya que sabía a qué atenerme cuando escuchaba hablar a Neil de sus viajes en familia y de los gustos que ellos podían darse.

—Neil no ha parado de preguntar si habías llegado, se pondrá muy contento cuando te vea. Todos están reunidos en el jardín dentro de poco los llamare para que pasen al comedor.

Ella empieza a alejarse y la veo reunirse con otras señoras.

Neil en su casa tiene jodidas empleadas que hacen todo por él mientras que en mi casa nos turnamos para lavar los platos y cada uno tiene que limpiar su propia habitación, además mamá no deja que nadie nos haga la comida, solo ella. Así lo que nunca sabré que es tener a alguien que haga todo por mí. Mamá sin duda moriría si alguien más llega a ocuparse de su propia casa.

Al llegar al jardín junto a los demás veo a un pequeño grupo de chicos hablando entre ellos y otro grupo un poco más lejos, al ellos notarme no perdieron tiempo en chequearme completa incluso uno de ellos empieza a acercarse y pude reconocer perfectamente al amigo entrometido que tuve el no grato placer de conocer.

—Qué bueno verte, Paris.

—Es mi culpa no poder decir lo mismo.

—Me merezco esa respuesta. Hable hace poco con Neil y tuvo razón en decir que fui poco agradable a la hora de conocerte.

—Y… —no sé cuál es su punto y realmente no quiero hablar con él.

—Y que lo siento —el extiende su mano con la esperanza que yo la tome, pero está equivocado—. ¿Qué tal si empezamos de nuevo?

—No lo creo.

Paso por su lado dejándolo con su mano extendida. Está bastante equivocado si cree que después de querer dejarme mal frente a Neil voy a querer ser su amiga. Es de loco pensar que milagrosamente ya le caigo bien, no le creo y no tendré cerca de mí a alguien que solo está buscando algún movimiento en falso para apuñalarme cuando sea preciso. Tengo un amigo y con ese es suficiente.

El tema de junior lo aparto de mi mente cuando veo a Neil caminar directamente hacia mí, mi sonrisa se agranda cuando sus brazos su envuelven en mi cintura abrazándome solo como él lo sabe hacer. Cierro automáticamente mis ojos disfrutando de su cercanía.

—Llegaste, pensé que no vendrías —aparta su cuerpo un poco del mío, pero aun sin dejarme ir.

—Dije que vendría.

—Me alegra que lo hayas hecho.

—Qué tal si me presentas a tu amiga, hijo.

Miro sobre el hombro de Neil y me encuentro con un señor algo mayor que mi padre, nos mira divertido como si supiera todo lo que escondemos Neil y yo. Esto de ser presentada como su amiga es estúpido, lo puedo deducir por la sonrisita de su padre.

—Así que eres Paris —Dice después de presentarme—. Soy Orson Crossley, padre de Neil.

Sin siquiera haberse referido a Neil como hijo yo hubiera deducido que este hombre es el padre de Neil. Fue suficiente verle esa sonrisa hace unos segundos para saberlo porque esa sonrisa es exactamente igual a la del chico que aún mantiene sus manos en mi cintura.

Quiero seguir intercambiando algunas palabras con el señor Orson, pero se me hace imposible porque toda mi atención se centra en el chino desagradable que conocí en mi primera cita con Neil, hoy parece ser el dia de estar con las personas que no me gradan.

—Tío, veo que ya conociste a Paris. —Roger pasa su brazo por el hombro del señor Orson, pero lo que mayor logra impactada es que lo haya llamado tío—. La viste, te dije que eres condenadamente sexy.



YariiTorrez

#1022 en Novela romántica
#300 en Joven Adulto

En el texto hay: amor, romance, pasion

Editado: 24.11.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar