En Tus Manos

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CAPÍTULO 16

 

 

Jueves, 15 de julio, 6:30 pm.

Paso mis dedos entre su cabello y quedo encanta por lo sedoso que es, amo que se le hagan pequeños bucles y caigan en su frente porque es un pretexto perfecto para poder tocarlo. Sus manos están dentro de mi blusa acariciando mi espalda provocando un cosquilleo placentero, mas allá de sentirme incomoda al estar en su cama en las casa de sus padre me siento prendida, mi cuerpo es un bastardo que se excita por cualquier caricia que me brinde Neil por muy mínima que sea.

No soy una adicta al sexo, pero cuando estas acostumbrada a ser bien follada es obvio que lo extrañas.

Mi tiempo se ha basado en estudiar cuidar a mis hermanos, salir con Neil, hablar con Neil, enviarle mensajes a Neil, tomarle fotos a Neil, besar a Neil, frotarme contra Neil, querer a Neil. Las salidas a fiestas y follar con deportistas las cambie por tranquilos besos y encuentros con este chico que me está volviendo loca con solo tocar el borde de mi sujetador.

En estos meses conocí partes de mí que no conocía, un lado nervioso, sensible y tolerante. Sobre todo este último porque compartir la mesa e incluso tratar de compartir una conversación con la puta Beth no ha sido fácil, incluso me moleste conmigo misma al pensar que quizás Elías tenía razón y ella no era una mala chica… la que siempre estuvo mal fui yo. Todo esto lo aprendí junto a él.

—Un dólar por tus pensamientos.

—Cariño, mis pensamientos valen mucho más que un dólar.

—Déjame —ríe, suspiro cuando encaja su cara en mi cuello y deja un beso—. Solo quería decir esa frase.

—Ya deja de manosearme, no quiero estar cachonda en casa de tus padres.

—Eso se solucionara pronto.

Lo miro, su sonrisita me dice que algo me esta ocultado y esa frase tiene algo que ver.

—¿Qué estas intentado decir?

—Bajemos a cenar y te explico mejor.

Deja la cama y lo imito, me espera en la puerta mientras me pongo mis zapatos y bajamos con su familia. Solo espero que lo que sea que tenga en esa cabeza suya no traiga más problemas, porque suficiente tengo con su madre y hermana odiándome.

Suelto un bufido fastidiada cuando veo a Roger en la mesa esperando por la cena.

—¿Por qué últimamente cada vez que estoy aquí Roger también?

—Le caes muy bien.

Neil va directo hacia su primo chocando sus manos en modo de saludo. Por su puesto que los comentarios hacia mí de parte de Roger nunca faltan durante la cena y me pondría a discutir con él, pero ese chino horroroso queda en segundo plano porque toda mi atención esta es en lo que Neil tiene que decir. Cuando noto que ya casi todos están a punto de terminar golpeo con mi perna la pierna la suya para que empiece hablar, parece percatarse de lo que quiero decir porque aclara la garganta antes de limpiarse la  boca y llamar la atención de todos.

—Tengo algo importante que decirles.

La seriedad en su rostro aumenta más mi curiosidad.

—¡No jadas! —Exclama, Roger—. ¡Embarazaste a parís!

Doy gracias a dios que no tengo nada en mi boca porque con seguridad escupiría la cara de la puta Beth que se encuentra frente a mí, mi suegro golpea la parte trasera de la cabeza de Roger y sonrió agradeciéndole.

—Cállate, ¿Si? —Dice Neil—. Estuve hablando con papá y está enterado de la decisión que tome. El lunes empiezo en el hospital y quiero tener mi propio espacio.

La puta Beth abre su boca enormemente porque con tan solo esa frase ya se dio a entender lo que quiere decir Neil, incluso el semblante del chino se tornó seria. Yo por mi parte no muestro ninguna expresión, aunque estoy claramente sorprendida ya que hubiera preferido que me lo contara antes que a todos y no por sorpresa.

—¿Qué me estas queriendo decir Neil Esteban? —pregunta la bruja de mi suegra, parece que en cualquier momento fuera a estallar. Si Neil no la quisiera tanto rogaría porque explotara, pero supongo que no debo desear que mi suegra explote como un puto globo.

—Creo que todos entendieron, madre.

—¿Estas queriendo decir que piensas irte a vivir con esta jovencita?

Mi chico parece molestarse por las pagaras de su madre incluso yo me moleste porque aunque en mis planes no estar vivir con Neil, me ofendió que lo dijera con ese tono sonando como si fuera algo descabellado. Me tranquilizo cuando Neil toma mi mano sobre la mesa.

—Esta decisión de irme de casa la tome mucho antes de pedirle a Paris ser mi novia, incluso antes de conocerla. Papá te lo puede corroborar si no crees en lo que te digo. Y si en un futuro Paris y yo tomamos la decisión de vivir juntos espero que tomes la decisión de la mejor manera, mamá.



YariiTorrez

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En el texto hay: amor, romance, pasion

Editado: 24.11.2019

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