Enamorada del idiota

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23. ¿Su qué?

Camila. 
 

 

En todo el tiempo que llevaba trabajando en aquel bar, no recordaba haber visto tanta gente allí. El local parecía que explotaría en cualquier momento y Tina, Sam y ella no daban a basto con todos los clientes, corrían en loca caravana de un rincón a otro sirviendo tragos.

Los pies le dolían, la cabeza también y solo eran las doce de la noche. Aun faltaban dos horas para poder irse a casa.

Lo bueno de que el negocio estuviera lleno era que no tenía tiempo para pensar en Ryan, aun con todo el material que poseía para pensar en él por quince años. No sabía nada de él desde el día anterior. Tampoco era como si tuviera tiempo para andar por ahí intentando saber de la vida de los demás.

Después de llevar unos tragos a la mesa 18 volvió hacia la barra lo más lento que pudo, para poder recuperar un poco de fuerzas en el camino de 42 segundos. Estaba harta de aquello, había perdido las cuentas de las veces que se había dicho que debía marcharse de allí, pero era muy difícil encontrar otro empleo y sin empleo dormiría en la calle y moriría de hambre. No, no era una propuesta atractiva.

A la distancia que se encontraba de la barra, San logró verla y le hizo señales con la mano para que se acercara a él. ¡Maldición! ¿Había hablado ya de Sam? Samuel era el flamante dueño del aquel antro de perdición al que le llamaba empleo; debía andar rumbo a los cuarenta, pero era relativamente guapo, como también era relativamente simpático, lo suficiente como para que Camila lo tolerara pero no tanto como para considerarlo su amigo.

Se acercó a él de mala gana.

— ¿Aja?

—Necesito irme a casa, vas a quedarte en la barra hasta la hora de cerrar. Que Tina siga atendiendo las mesas.

— ¿Estás loco? No seremos suficientes. —Su mal humor había aumentado. Ahora lo miraba como si quisiera matarlo.

—Lo siento mucho, te prometo que buscaré a alguien para que nos ayude, pero ahora tengo que irme.

Sam sacó las llaves de su bolsillo y se las tendió a Camila, pero en el último momento quiso hacerse el gracioso e hizo la imitación de un pase de basketball que terminó con las llaves en el suelo oscuro de debajo de la barra.

— ¡Perfecto! Yo las buscaré ¡Mierda! -Resopló —No vuelvas a hacer eso, Sam.{

Sin esperar su respuesta, Camila se metió debajo de la barra buscando a tientas las llaves. Era más probable que una rata le mordiera la punta de la nariz a que encontrara las putas llaves en los próximos diez minutos.

—Buenas noches. ¿Que desea tomar? —Escuchó decir a Sam.

Maravilloso. También llegaba más gente. Eso era muy alentador.

— ¿Camila? Claro. ¿Puede decirme quien la busca?

Tan pronto como escuchó su nombre, se quedó quieta y agudizó los oídos. ¿Buscándola a ella? La única persona que podría ir a buscarla al bar era...

Sus oídos aprovecharon ese momento para captar todo lo que se decía allá arriba.

—Dígale que la busca su novio.

...Ryan.

Justo en ese momento sus dedos tocaron las condenadas llaves y Camila intentó salir de ahí abajo lo más pronto posible, antes de que Ryan le dijera otra tontería a Sam. Pero en si huida olvidó que estaba debajo de la barra, así que cuando intentó levantarse, su cabeza impactó la base de madera.

Salió de allí más enojada de lo que había entrando, con un fuerte dolor de cabeza y un novio que no sabía que tenía. Le mostró las llaves a Sam con una mueca de desagrado y se giró hacia Ryan que la miraba sorprendido.

— ¿Qué haces aquí, Ryan?

—Bueno... Yo...

Camila se giró y se encontró con Sam aun parado junto a ella, como si él también fuera parte de la conversación.

—Sam, me tomaré un descanso —Comenzó a rodear la barra pero Sam la detuvo.

—Oye, estás a cargo. No es el mejor momento para descansar.

—Estoy de pie desde las cuatro de la tarde y no he tomado ni un respiro. ¿Cuál es el mejor momento, sino este?

Su jefe pareció rendirse.

—De acuerdo, solo no tardes mucho. En serio tengo que irme.

Ella asintió, tomó a Ryan de un brazo y lo sacó de allí. Tenía unas cosas que hablar con... su novio.

 



Chris Urbano

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En el texto hay: chica ruda, humor

Editado: 17.08.2018

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