Enamorada del mejor amigo de mi hermano (editando)

Tamaño de fuente: - +

Capitulo 39: En el Aeropuerto

Salimos de montañita a las 10 de la noche, regresábamos a casa todos juntos pero cada uno en su carro, el viaje estaba un poco largo y mientras tanto me puse a recordar el maravilloso día que había tenido hoy y que sin dudarlo volvería a vivirlo una vez más después de todo lo mejor del viaje fue la compañía de David, porque a pesar de que nos sigamos amando es por nuestro bien seguir cómo estamos, porque lo conozco tan bien que se que David no soportará una distancia y más cuando es al otro lado del mundo y también recordando que puede encontrar a alguien mejor que yo

Cuando llegue a casa me asegure de que todos llegamos bien y luego de eso deje la alarma para las 5 de la mañana, las chicas también iban a ir al aeropuerto aunque según ellas "no iban aquí ir"

5:00 am

La alarma sonó y yo desde que había llegado no había pegado un solo ojo, me sentía bien pero a la vez mal, luego de que llegue a mi habitación mi mamá llegó con una taza de chocolate y galletas obligándome a hablar y hacerme desbordar en llanto, me levante de mi cama directo a buscar un espejo para contemplar mis ojos hinchados últimas, luego a guardar algunas cosas que faltaban, revisar si los papeles estaban en la cartera y por ultimo una vez más estar segura que llevaba lo necesario.

─hija mía tus hermanitos están muy inquietos y no podre ir a despedirte ─dijo triste mi mamá y sonreí

─mamita hermosa no te preocupes yo entiendo a la perfección que no puedas ir mejor quédate con los bebés porque tampoco quiero subirme a ese avión y arrepentirme antes de que despegue ─trate de bromear

─temía tanto este día y créeme que no me lo perdonaría si te pierdes ese vuelo ─dijo y mordí mi labio obligándome a no llorar, últimamente me había vuelto llorona

─ha llegado mami y aunque me da miedo como David me dijo un día si es de hacerlo con miedo hay que hacerlo y lo hare mami ─dije a lo que ella asintió mirándome con lágrimas en sus ojos y me sentía mal saber que yo provocaba esas lágrimas

─en unos minutos estará el desayuno mi amor y bajaremos todos a desayunar ─informo mientras limpiaba cualquier rastro de lágrimas y asentí

─ya bajo sólo me doy una ducha y me alisto ─ asintió saliendo de mi habitación

Tome mi teléfono y revise las fotos que nos habíamos tomado con las chicas, con mis padres incluso con Eithan y los mellizos. Claro que los iba a extrañar y mucho.

Cuando baje al comedor estaban todos y con eso me refiero a mis tíos, abuela, primos y me sorprendía lo tan madrugadores que eran porque son apenas las seis

─familia he llegado ─bromee para aliviar el ambiente ya que se sentía melancólico

─ady ─dijeron todos y salude

Empezamos a comer y sumergidos en conversaciones, anécdotas y broma

─Adara y como vas a manejar la empresa desde tan lejos ─pregunto mi papa y sonreí

─he pedido que me manden unos informes detalladamente de la empresa y cielo mi secretaria me estará ayudando desde aquí, sin olvidar a Julieta que también me va a ayudar con varias cosas, así que no se preocupen dejen todo en mis manos ─respondí, sabiendo que así como yo, ellos no querían que se acabará el legado de mi abuelito y lo entendía perfectamente

─yo no confiaría así de la nada a alguien que no sabe de negocios, a alguien que no va a saber manejarla desde tan lejos ─dijo mi tía Martha. Si ella también estaba aquí.

─usted tranquila tía, mientras tanto yo preocupada por la empresa que se me ha dejado a cargo, yo se que haré ─me defendí y me miro de mala gana

Me empecé a despedir de todos y Eithan se encargaría de irme a dejar al aeropuerto. Todos lloraron y a mi solo se me habían acumulado lágrimas, mi debilidad sin duda alguna era mi familia y aunque mi tía Martha salga con sus comentarios inoportunos también deseo buenas vibras y éxitos. Al llegar al Aeropuerto las chicas también estaban ahí con sus enamorados y sonreí negando

─les dije que no las quería ver aquí ─dije entre dientes y se rieron

─y nosotras que íbamos a venir si o si ─se defendió Roberta y Julieta apretó los labios

─no sé ni porque discuto con ustedes si se que nunca me hacen caso ─dije

Nos fuimos a sentar un rato a tomarnos un café y hablar con Ignacio y Edison, dejarles en claro que el hecho de que me vaya no me tiene que excluir para nada y que si alguno de los dos le hace daño a alguna era capaz de coger un avión y regresarme a insultarlos y maldecirlos. Lo sé es algo ilógico pero lo haría.



Nathaly

#185 en Novela romántica
#45 en Joven Adulto

En el texto hay: primer amor, apuestas

Editado: 22.10.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar