Enamorado de una rara

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CAPÍTULO 4: LAS CLASES

Me despierto escuchando los gritos de llamado de mí madre, miro hacia mí derecha ladeando levemente mí cabeza. Así como lo creí soñé al hermoso osito. Cierro nuevamente mis ojos para caer en un profundo sueño, cuando otro grito hace que los abra nuevamente de golpe. 

Voy al baño de mi carto para darme una ducha tibia. Trato de desenredar mí rebelde cabello y me doy cuenta que está totalmente dañado. Decido entonces ir a la peluquería mañana u hoy a la salida de clases. De hecho, hoy es el día en el que comienzan las clases. 

Luego de ducharme, lavarme los dientes y desenredar mí cabello, me dirijo hasta mí guardarropas simplemente ocupado por prendas de vestir negras. Me vestí con un pantalón negro y una blusa holgada negra con lunares blancos. También uso unas zapatillas adecuadas para salir pero también para hacer deporte. 

Estaba por bajar del cuarto para ir a desayunar, pero antes de eso decido hacer un pequeño cambio de look. Me haré un peinado, uno simple pero bonito. Después de todo Michael y yo tenemos casi la misma edad y tal vez vaya al mismo instituto al que curso. No digo que sea nuevo y no lo ví jamás en el instituto por esa razón, sino que tal vez como yo no le pongo atención a los que van al instituto, puede que no lo ví allí debido a eso. 

Bajo las escaleras de mi casa y me dirijo a la cocina para disfrutar de un buen desayuno. Mi madre me preparó huevos revueltos, tocino, tostadas con mermelada de naranja y jugo de arándanos mi favorito. Lo consumo rápidamente para luego volver a mi cuarto a buscar mis cosas para ir al cole. Me miró en el espejo una última vez antes de salir y pienso que tal vez no estaría mal comenzar a usar ropa de colores. Después de todo creo que se me vería bien.

Bajo nuevamente a la planta baja, y saludo a mi padre que todavía evade mi mirada y la de mi madre ya que sigue estando bastante enojado por lo del cachorro. Me despido de mi nueva mascota y salgo afuera para subirme al auto que de hecho ya está arreglado. 

Nos dirigimos al instituto. La verdad es que estoy nerviosa por saber si el osito también cursa allí, pero estoy muy contenta al saber que veré a mi mejor amiga, por fin después de un verano entero la veré en persona. No saben la cantidad de cosas que tengo para contarle. Ya que estoy le pediré que me acompañe a la peluquería a la salida del cole. Se lo he comentado a mi mamá y se alegró bastante al saber que quiero cambiar mi look.

Llegamos al instituto y mí única, hermosa y divertida amiga me está esperando en la entrada de éste con una sonrisa de oreja a oreja y los brazos extendidos esperando a que baje corriendo del auto y salte a abrazarla, que más o menos es lo que haré. 

Me despido de mí madre, bajo del auto y me dirijo a los brazos de mí amiga para lanzarme a estos. 

Me recibe entre risas, besos, abrazos y palmaditas calidad en la parte alta de la espalda. 

Nos adentramos al instituto contándonos cosas la una a la otra entre risotadas, y entre las que me contó, descubrí que está enamorada de un tal Brandon que conoció en el parque de diversiones de la ciudad, y dijo que vive solo a dos calles de su casa. 

Acosadora.

Comentó que si vuelve a encontrarse con el algún día, hará de todo para conquistarlo. Ella y sus locuras de enamoradiza. 

Pero tampoco puedo quejarme, no hago más que pensar si veré al oso, o si tal vez cursa en otro instituto, o si volveré a verlo. Dijo que me invitaría a un concierto de una banda muy conocida, que de hecho es este fin de semana, pero todavía no he recibido ningún llamado de su parte, aunque en realidad dijo que lo llame pero no me atrevo a hacerlo, creo que quedó como una pobre chica rara solitaria que busca compañía de un chico sumamente lindo. Así que continuare esperando ese llamado. 

Aunque debo confesar, que también me da intriga saber dónde cursará aquel chico malo y mal educado que se negó a ayudarnos el día que tuvimos el proble a con el auto y afortunadamente apareció el osito. Realmente ese chico rudo es un misterio, pero un lindo misterio...

Estaba tan sumergida en mis pensamientos que no me percate que mí amiga me estaba hablando sin cesar al igual que una radio prendida olvidada. Me despabilo y reaccionó cuando me pregunta si la estaba escuchando. Niego con la cabeza y me disculpo. Ella bufa y recomienza con lo que decía y no escuché.

De hecho me divirtió bastante lo que me contó. Es sobre su primo Ramel, un chico de veinte años que estudia medicina en Washington, el típico galán de la universidad que hace que las chica se derritan ante su mirada, quien celebró una fiesta por su cumpleaños e invitó a todos los estudiantes de su instituto, lo malo de la fiesta, es que su amigo Simon, llevo a su mascota a la fiesta, UN OSO. Un cachorro de oso que al parecer tenía hambre. Devoró hasta el último trozo de comida que halló y luego se divirtió rompiendo los muebles de la mansión de su amigo Ramel. En su defensa, Simón dijo que no lo podía dejar solo en casa porque el animal sufría de ataques epilépticos y si le pasaba algo no había nadie que le atendiera. Entonces, Ramel, que es demasiado bueno como para enfadarse con un cachorrito de oso epiléptico y si mejor amigo les perdonó y dime.ente volvió a comprar los muebles dañados nuevos.

Luego de largas charlas, nos llaman todos los alumnos para designar los nuevos horarios. 

No me separo de mí amiga ni un solo momento para no perderla de vista y quedar sola como un perrito abandonado. 

Esperamos en una larga fila a que nos toque nuestro turno para tomar nuestro folleto de horarios diarios escolares y entre medio de la multitud, logro visualizar al chico rudo del supermercado. 

Siento una extraña sensación recorrer todo mí cuerpo. Un cosquilleo intenso se apodera de mí junto con el sudor que se hace presente en mis manos, el que empeora cuando el chico voltea sin saber que yo me encontraba detrás de él y quedamos frente a frente. 



alice soraci

Editado: 22.10.2019

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