Enamorando al Enemigo

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Capítulo 5

 

―Ya me voy ―gritó Claudia junto a la puerta de la cocina. Ise asomó la cabeza detrás de la puerta del refrigerador, con un pedazo de jamón en la boca.

―Suerte con tu pesadilla y procura no tirarle de los pelos o te echaran en tu primer día ―dijo con expresión divertida.

―¡Hey! No haría eso ―protestó Claudia―. No te burles. ―Su amiga esbozó una sonrisa divertida, mientras se ponía de pie.

―No me burlo. ―Se encogió de hombros―. Es un sabio consejo. Por favor, no vayas a terminar a golpes con él, ¿Quieres? ―Claudia puso los ojos en blanco y negó.

―Claro que no lo haría. Te dije que ya madure. 

―Nunca está de más repetirlo. Vete que llegas tarde. Te veo a la hora del almuerzo.

―Sinceramente no hay nada interesante en verlo, pero como gustes.

 

 

~Claudia~

Suspire mientras veía la impresionante fachada del edificio. “Hoy veré de nuevo a Daniel” pensé esbozando una sonrisa. ¿Debía invitarlo a comer?

― ¿Acaso te pagan por ver el edificio? ―¡Ash! No necesite ver su cara para saber que se trataba de él. Había olvidado esa voz molesta que siempre intentaba provocarme.

“Respira, Claudia, respira. No caigas en sus juegos, piensa en cosas bonitas, en perritos y gatitos”.

―Aun no es hora ―conteste mirándolo con una sonrisa irónica.

―Olvidaba que siempre te caes de la cama ―se burló mientras pasaba junto a mí. ¡Lo odio!

Aceleré el paso y le di alcance, dándole un empujón mientras abría la puerta. No iba a ganarme.

―¡Perdón! ―Me di de frente contra alguien por culpa de ese tonto. ¡Eso dolió!

―¿Estás bien? ―Sus manos tocaron mis hombros y no pude evitar sonreír como una tonta. ¡Era Daniel!

―Si. Lo siento ―Me dedicó una sonrisa y negó. Sus ojos pasaron de mí y entonces recordé quien estaba detrás de mí.

―Buenos días, Siwon ―lo saludó con amabilidad.

―Buenos días ―contestó siguiendo de largo, mientras me fulminaba con la mirada. Morí de ganas por sacarle la lengua, pero tenía frente a mí a Daniel y no era buena idea.

 

―Llegas temprano ―dijo soltándome y haciéndose a un lado.

―Algo así ―contesté mientras empezamos a caminar por el lobby.

―No tuve oportunidad de preguntarte como te fue en el trayecto a tu casa. ―Lo miré sin comprender del todo―. Después de que me fui del aeropuerto.

―¡Ah! Bien, tome un taxi. Pero el efecto de la pastilla ya había pasado, descuida. ―Pulsó el botón del elevador sin dejar de observarme.

―Ya voy a salir. Pero te deseo suerte en tu primer día de trabajo ―dijo levantando los puños―. Si necesitas algo llámame.

―No tengo tu número ―dije demasiado rápido. ¡Tonta!―. Lo siento, me refiero a… ―“¿Qué acabas de hacer, Claudia? ¡Le pediste su número!” Lo miré con expresión compungida, pero él sonrió, más que encantado con mi desliz, a veces sentía que era justo eso por lo que era tan lindo.

―Préstame tu teléfono ―Abrí mi bolsa y tomé el aparato.

―Aquí. No creas que intento ligarte. ―¡Rayos!―. Es decir…

―Sé lo que quieres decir ―aseguró tomándolo de mis manos―. Me gusta tu fondo de pantalla ―murmuró con una sonrisilla.

Recordé que tenía una foto que hice durante mi viaje. La Torre Eiffel. Menos mal que no tenia uno de esos chinos que tanto nos gustaban a Ise y a mí. Especialmente esos con poca ropa.

―Si. ―No pude evitar mirarlo. Es tan perfecto.

―Listo. Ahora sí, si necesitas algo, llámame.

―Ok ―asentí, tomando el móvil y aprisionándolo contra mi pecho.

―Suerte. ―Se dio la vuelta, dirigiéndose a la salida. ¡Que guapo era ese hombre!

―Tampoco te pagan para que ligues.

Claro, casi me había olvidado del zorro. ¡Siwon!

No me molesté en contestar a su ironía, entre como una diva al ascensor, que justo estaba a punto de cerrarse y lo ignoré. Pero el cretino tenía que subir también. ¡Ay es que lo quiero matar!



Isela Reyes

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En el texto hay: peleas, hermanos, sebuscaunpadre

Editado: 17.10.2019

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