Enamorando al Enemigo

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 8

 

 

 

Siwon

―No sé porque te soporto ―suspiró entrando en su oficina.

―Porque estás loco por ella ―le contestó una voz desde la silla detrás de su escritorio. Y ciertamente tenia razón, Claudia lo volvía loco.

―Pareces un acosador, Kyu. ―El mencionado se encogió de hombros―. Ahora muévete, que tengo trabajo por hacer.

Su amigo sacudió la cabeza, pero se apartó, permitiéndole ubicarse detrás del computador.  

―Solo tú y esa chica serían capaces de echarse encima un trabajo así, de ultima hora. ―Siwon le dirigió una sonrisa divertida―. Creo que es porque están locos.

―Di lo que quieras, pero es linda cuando se enoja.

―Si, supongo que tu hermano piensa lo mismo. ―El comentario no le gustó, pero intentó no denotarlo―. Tambien te has dado cuenta, ¿verdad? Daniel es más amable que de costumbre.

―No es su tipo de mujer. ―Se sintió un poco mal decirlo, porque Claudia no era fea, ni ordinaria, era Claudia, con todo y sus arranques y berrinches, era su Claudia. Algo que nadie mas entendería, pero que él lo hacía―. Creo que solo le gusta su trabajo y quiere asegurarse de que se quedara. Sabes que no le gusta tener que posponer sus viajes por tener que estar al pendiente y con el ultimo que estuvo en su lugar fue bastante caótico.  

―Aja. O tal vez ha escuchado las suplicas de tu madre y quiere sentar la cabeza.

Miró a su amigo. A quien mas de una vez al día quería matar, no porque fuera mala persona, sino porque resultaba demasiado molesto lo directo de sus comentarios. Y su afán de pincharlo.

―¿No tienes nada mejor que hacer?

―No. Termine las notas y también de revisar los artículos que me mandaste. ―Kyu se sentó cómodamente en una de las sillas frente a él.

―Se me olvida que no tienes vida social.

―¿Lo dice el que sigue enamorado de la chica que conoció en la secundaria y lo mando a volar en la escuela superior? ―Le arrojó una de las plumas que tenía a su alcance, pero su amigo solo se movió ligeramente para esquivarla―. Deberíamos ir a tomar algo o mínimo a cenar. Hace tiempo que no salimos.

―Eres tú, quien nunca quiere salir.

―Lo sé, pero últimamente pareces más estresado que de costumbre y soy bastante observador para asociarlo con cierta mujer. Y ahora me voy, antes de que me arrojes la computadora. Suerte.

Sacudió la cabeza, no dejándose afectar por las palabras de su amigo. Era imposible que Daniel viera a Claudia como alguien potencial, porque simplemente no encajaba y si es que por error creía que ella era alguien para una aventura, ya tendría que encargarse de dejarle las cosas claras. Aunque de momento esperaría, lo que menos deseaba era poner más atención sobre su persona. Porque con Daniel a veces las cosas resultaban de manera opuesta.

Su hermano era como un niño chiquito que se obsesionaba con un juguete.

 

Claudia

Volviendo a mi oficina, termine algunos pendientes y mentalmente organice las cosas que tendría que trabajar. Era una suerte que me hubiera desvelado empezando la plantilla de la portada. Sonreí. Ese tonto ni se imaginaba que le llevaba ventaja. Cuando dieron las 7pm, me dirigí a la sala de juntas, donde se supone trabajaríamos. De camino me encontré con Daniel, quien al parecer se marchaba. Ojalá no me hubiera ofrecido y hubiera podido irme con él.

―¿Te vas? ―pregunte al ver que llevaba su portafolio y su saco en mano.

―Si. ―Me miraba como si no se atreviera a decir algo.

―¿Qué pasa? ―Me detuve, estudiando su expresión, aunque nunca fui tan buena para leer a las personas, como Ise. Ella siempre parecía saber lo que las otras personas pensaban.

―Nada. Es solo, que lamento que en tu primera semana de trabajo tengas que trabajar horas extras. La imprenta no nos ha dado mucho margen.

―No pasa nada, así es el trabajo ―dije encogiéndome de hombros y restándole importancia. ¡Wow! Apuesto a que pensó que era genial.

Enamórate de mí, por favor. Y tengamos muchos hijitos.

―¿Debería recompensarte por ello? ―preguntó con una sonrisa traviesa. El color se me subió al rostro. Era pésima para ocultar mis emociones y mi cara me delataba de la peor forma.

―No. Como crees. ―Negue, rogando mentalmente que ignorara mis palabras y cumpliera esa recompensa.

―Mmm, ¿Y si te invito a cenar mañana? ―¿Hablaba en serio?



Isela Reyes

#227 en Novela romántica
#80 en Otros
#23 en Humor

En el texto hay: peleas, hermanos, sebuscaunpadre

Editado: 17.10.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar