Enamorándose

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o sé ni cómo, pero creo que estamos en su casa. Me tropiezo con varias cosas, y maldigo entre dientes mientras Cristina -me ha dicho que así se llama- me jala de la mano guiandome por su casa. Conforme avanzó la pasión se me va acabando, pero ella lo nota y empieza a besarme aún con más fiereza, haciendo que mi erección vuelva, la siento palpitante y deseosa. 

Cuando al fin llegamos a su habitación, yo ya no traigo mi camisa y ella perdió en algún punto su vestido. No puedo esperar más, y entre jadeos, besos, gemidos y gritos, ambos saciamos la necesidad del otro.


Un celular vibra a lo lejos, entre sueños. Intento callar el sonido pero no puedo. Me despierto. Busco de dónde proviene el sonido y encuentro mi celular debajo de la cama, no sé cómo llego allí, tengo una llamada perdida. Luego checare quien es. Me fijo en la hora, ya son las once del día y por fin empiezo a encajar las piezas de la noche pasada.

Será mejor que me vaya antes de que Cristal o Cristina - no recuerdo cómo se llama - despierte.

Salgo a la calle y el sol me da de lleno en la cara y con la cruda que tengo eso no me ayuda mucho. Apenas para desayunarme algo que realmente me quite este dolor de cabeza intenso.

En el momento en que llegó a mi casa ya están todos esperándome para el partido. Ni siquiera les importa que tengo cruda o que me han esperado por una media hora. Sus sonrisas me indican que saben que me divertí con la pelirroja ayer. Claramente quieren que les cuente cómo me ha ido. Lo malo es que ni yo me acuerdo. 

El partido comienza, entre risas les he dicho como me la pasé con Cristal o Cristina, les he enseñado los arañazos que tengo en la espalda, si no fuera porque arden como el infierno, ni sabría que me los hizo. Ellos solo me felicitan por mi éxito, pero creo que a final de cuentas que ambos nos divertimos, es lo que importa.

- Yo también estuve en ese bar ayer- nos cuenta Gil.

- Que raro- le respondo. - nadie te vio.

Los demás niegan con la cabeza en acuerdo. 

-Estaba con Nat- dice sonriente.

Eso explica muchas cosas. Sin embargo creo que somos capaces de convivir con ella sin afectarle su relación. No queremos perder a nuestro amigo.

-Deberiamos de salir un día de estos- le digo de repente.

Él me mira confundido.

- Si, hasta nos puede presentar a sus amigas- dice Pablo convencido.

- Tiene razón- concuerda Javier.

Ellos no siempre han tenido oportunidad con las mujeres y por eso siempre intentan aprovechar cualquier oportunidad.

-Esta bien, pero no quiero que lo echen a perder.

Gil ha accedido, pero se le ve un poco tenso, aún no entiendo porque, nos conoce, sabemos comportarnos o eso creo.

El partido ha terminado, esta vez ganamos y todos estamos contentos. Pablo y Javi han ido por más cervezas mientras Gil y yo los esperamos. 

Mi celular vibra en el bolsillo. Cuando lo saco veo que el número no lo tengo registrado, pero aún así decido responder.

- ¡Hola bebé!- una aguda voz femenina me saluda. Ni siquiera me da oportunidad de responder, ella empieza a parlotear sobre lo bien que se la pasó ayer y sobre cómo deberíamos volver a repetir.

- Si claro, quizá en un futuro, yo te aviso- intento safarme de su parloteo pero ella no me da oportunidad- mira, ahora estoy ocupado, pero hablamos luego.

Cuelgo de manera brusca, ni siquiera sé en qué momento le di mi teléfono.



Yera Glr

Editado: 17.11.2018

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