Encadenada [#e1]

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Capitulo 38

—Primero; No corras.—Alexander se paró de su asiento—Segundo; No nos hagas enojar.—agarra un vaso y lo llena de licor—Tercero; No te dejes lastimar.

—Cuarto; No confíes en nadie—Lucas pone un cigarro en su boca y luego exhala el humo—Cinco; No te escondas en la civilización, te encontrarán más rápido allí

—En la civilización el arroma es más débil de humano. por lo cual si tu vas allí el imbécil de el chupa-sangre te encontrará con tu encantador arroma

—No le digas imbécil, William.—Pongo mis ojos en blanco—Eso es absurdo ¿Saben? No podré escapar de ustedes, y claramente de la sombra tampoco.

—¿y que, prefieres, morir?—Dice con frustración la sombra. Me pongo de pie y caminó hacia la puerta

—Solo... Tengo qué resolver cosas en la civilización, no me esperen.—Iba a retirarme, pero me detiene Alexander.

—Será mejor que te quedes aquí hasta que nuestra marca se terminé de curar... Estoy seguro que si te vas, sufrirás un desmayo o algo peor.

Maldición tiene razón.

Pero necesito hablar con Taylor.

—Ve a la habitación y descansa—Pidió Alexander.

—Lo iba a hacer, pero ahora no quiero por que tú lo pediste—Llevo una mano a mi frente—Como sea, iré a caminar por el castillo.

Salí de la oficina de Alexander y me dispuse a caminar por los eternos pasillos con eternas escaleras. Me pregunto si Alexander conoce todas las habitación de este castillo, seguramente no. Es muy grande como para que puedas acordarte de todas

—Me iré a recorrer un poco, cuídate—Dice la sombra, me encogí de hombros De todos modos no podrá irse muy lejos.

Seguí caminando hasta que llegue a una puerta, en ella había un cartel que decía "A" al entrar me quedo sorprenda, es grande y nunca la había visto; Había una bolsa de boxeo, Hay una cinta para correr, un ring en la esquina de la sala, tiró al blanco, un arco y flechas en una mesa.Y una mesa larguísima con todo tipo de armas, y muchísimas cosas más, observo que había una anciana limpiando con un trapo blanco cada una de ellas.

—Hola.—Saludo, ella hace una reverencia rápida y sorprendida por mi presencia.

—Reina,¿Se le ofrece algo?

—Am... No, pero iba a preguntar que es esta sala.—Señale la sala con mi dedo índice, estoy totalmente asombrada por las maravillas que hay aquí—No la conocía

—Es la sala de entrenamiento del rey William, no la comparte con nadie.—Me sonríe con dulzura, debe pensar que Alexander me permitió estar aquí. JA, asentí repetidas veces. Asta que veo una puerta en la sala, frunzo el ceño.

—¿Aquella puerta donde te lleva?—Pregunté, ella hizo una mueca.

—Nadie lo sabe, el rey al entrar cierra con llave la puerta y al salir también... Se la pasa horas allí y aveces sale con un poco de sangre.—Hace una pausa—Disculpa, reina.¿Desea algo más?

—No, te puedes ir.—Le sonreí, ella me devolvió la sonrisa y se fue. Apenas la ví salir de la sala corrí como si no hubiera un mañana hacia la puerta; Estaba cerrada.

—Sombra necesito tu ayuda—Pedí, pero ni siquiera lo sentía cerca.—Siempre estás cuando no te necesito y ahora cuando te necesito ¿Donde carajo estás?—Murmure.

Me acerque a las armas y vi que cada uno tenía una "A" escrita en ella, son todas de Alexander... Un ruido me hace sacarme de mis pensamientos y de la admiración hacia esas armas, miró atenta a quien entró; Oh shit.

—Oh, Katherine. Veo que Alexander ya te ha capturado.—Dice con una amplia sonrisa.

—No lo ha hecho, y puedo perfectamente irme. Elegí quedarme yo misma.

—Oh...O quizás solo te quedas para tú beneficio, se acerca la guerra, la etapa de celo y necesitas protección, por eso te escondes detrás de Alexander.

—Disculpe señor William. Estamos en un bonito día, estamos rodeados de paredes alcoholchonadas y preparas para un ataque, hay armas por cada lado y también estoy jodida mente indefensa. La sombra no está con migo, estamos tu y yo. No soy tan cobarde como para esperar que alguno de nosotros este indefenso.—Agarró una daga y observo a el padre de Alexander—¿Por que esperar? Vamos a acabar con este juego de una vez. —Hablaba con un tono neutro y una mirada fría y psicópata

—Oh pequeña Katherine... Me gustan los juegos,si acabo contigo el juego acaba.—Agarra otra daga y la lanza a un tiró al blanco, cae junto en el blanco—Siempre ganó los juegos,¿Mi hijo te lo contado?

Miró la daga que tenía en mi mano, sonrió y la lanzo al tiró al blanco, como creí cayó justo en el centro.

—Yo también gano los juegos, señor William. No se meta con migo, saldrá herido.



SolWalton

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En el texto hay: fantasia, amor, cadenas

Editado: 08.05.2018

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