Endevor y El Dragón

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Capítulo VII

Sellé la casa con un conjuro, para evitar que alguien entrara o quisiera robarse algo. Tomé una mochila lateral y metí mi libro en blanco y un poco de comida y agua para seguir con mi viaje. El cuerpo de Lham, se consumió En un instante, supe entonces que él ya estaba descansando con las personas que quiso en vida.

            —Gracias por esto, te aseguro que le daré buen uso —dije y salí de la casa.

Partí nuevamente rumbo al norte, en busca de ese lugar que me podría ensilar a revivir a los muertos. Después, acabados todos mis planes, volvería a la casa y me llevaría todos los objetos y posesiones que Lham me dejó. Todo su legado de más de cuatrocientos años.


            Partí nuevamente rumbo al norte, en busca de ese lugar que me podría ensilar a revivir a los muertos. Después, acabados todos mis planes, volvería a la casa y me llevaría todos los objetos y posesiones que Lham me dejó. Todo su legado de más de cuatrocientos años.

Dejé atrás el pueblo ese, que solo me daba mala espina, me llenaba de paranoia. El camino era algo desértico, y no porque hubiera arena y esas cosas, sino porque no había ni un alma por el lugar. Me sentía atraído por la calma que dicho lugar me daba, era muy silencioso y bellos, deseaba quedarme ahí, pero mi deseo de recuperar a mi esposa e hijo era más grande, mucho más grande.

 

            La noche cayó y me refugie debajo de un árbol, ya que la lluvia parecía inminente. El sueño se apoderado de mí, poco a poco, me decía que sucumbir ante su abrazo, sin embargo, la lluvia me dijo que no lo hiciera. En poco tiempo, estaba empapado, gracias a la potente caída del agua. Enterré la espada en el suelo, solo para crear una capsula donde pudiera protegerme del frío, el agua y lo demás que pudiera ocurrir. Me quedé dormido poco después.

 

            El sueño era reconfortante, sin embargo, poco después se volvió caótico, viendo como a mi alrededor Maximiliam mascarada a todos los que estaban cerca de mí, a todos aquellos a los que consideré amigos, y personas importantes. Yo estaba parado en medio de todos los cadáveres hasta que vi el de Helenia.

            —No, no, no, tu no, por favor dime que no es verdad —dije mientras sostenía su cuerpo. Ella me miró.

            —Tu dejaste que me matara, no me protegiste como habías prometido —su voz era grave, como de ultratumba.

Las lágrimas que caían de mi rostro quemaban el cadáver putrefacto de Helenia, el cual gemía de dolor extremo.

            —No es verdad, no tuve el poder, pero no dejaré que hundas en esta miseria, sé que sigues viva, porque tu espíritu está a mi lado me cada momento, te amo y te salvaré.

 

            Desperté de golpe, ya que un rayo, había caído sobre un árbol cercano a mí. Entonces me di cuenta de que no era lluvia normal, era Maximiliam buscando mi paradero.

            — ¡No me encontrarás maldito, seré la causa de tu pesar! —dije a los vientos hechizados.

            —No podrás si quiera tocarme —dijo él—. Ahora tengo un gran poder más grande de lo que te imaginas. Tu hijo, gracias a él pude alcanzar este nivel.

            — ¡Más te vale que no le pase nada, hijo de puta! —exclamé poniéndome de pie.

El poder que liberé al instante fue suficiente para expulsar el hechizo de los cielos. Jure qué lo iba a encontrar y a devolver todo el daño que había hecho.
            Furioso conmigo mismo por no haber tenido la fuerza necesaria para defender a mi esposa y detenerlo, caminé aun si haber descansado lo suficiente, mi cuerpo no pida estar en paz, no podía descansar hasta que por fin lo acabara, sin embargo, poco después me di cuenta de que esas eran las intenciones de Maximiliam, él quería que estuviera fatigado para que no pudiera razonar adecuadamente, que reaccionara a lo tonto ante cualquier situación. Volví a dormir otro poco.

 
            Al despertar, mi mente estaba más clara de lo que estaba antes de la tormenta, incluso, pude borrar una parte del pesar que sentía. Continué mi camino sin mirar atrás, sin detenerme hasta por fin encontrar un pueblo, uno que me ayudara a encontrar el camino correcto a las montañas.
            El bosque se acabó dos horas atrás, y la lo lejos, por fin pude divisar un pueblo muy grande, tan grande que en lugar de pueblo parecía ser una ciudad, y si así lo era, me podrían ayudar más.



LEPQuezada

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En el texto hay: hechiceria, peleas, dragones

Editado: 29.12.2019

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