Enfermizas Obsesiones

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Capítulo 1

(Max: 18 años. Jack: 16 años. Isabel: 11 años).

Max.*

Espero a Jack afuera de la escuela, se ha tardado y eso logra que la desesperación comience a invadirme el cuerpo, me molesta la idea de que sea tan idiota, tiene suerte de que hoy Isabel no haya ido a la escuela sino no estaría aquí perdiendo el tiempo.
Alcé una ceja al ver un charco de agua cerca, no pude evitar caminar hacia él. Observé mi reflejo dándome cuenta que ya no soy un niño, la vida es extraña en cierto modo, demasiado rápida, como un parpadeo o un simple suspiro.

— Max. — Me llamó su voz logrando que me giré a mirarlo.

Se acercó, a lo que lo miré con una ceja alzada al notar a las chicas detrás de él, quizás un año mayores.

— Iremos a la casa de una de ellas, ven con nosotros. — Pidió abrazándolas a él.

Hice una mueca, este bastardo no entiende que no importa cuánto lo intente o con quien, no va a estar satisfecho hasta que duerma con la mujer que ama y desea por completo.

— No tengo tiempo. — Dije comenzando a caminar.

Me alcanzó de inmediato colocándose frente a mí.

— Por favor Max, no te pido que tengas sexo... Solo que ahora son dos, necesito que me ayudes a terminar con ellas. Nomás eso. — Dijo sombrío.

Las mire un momento y lleve mi mano a mi rostro ocultando mi sonrisa.

— ¿Te agrada la idea verdad Max? — Preguntó esa voz en mi cabeza.

Ni que lo digas, me di la vuelta les sonreí haciendo que una se sonroje y la otra me muestre una sonrisa llena de lujuria... A ella es a la que quiero terminar yo.
Comenzamos a caminar ha la dirección que nos ha indicado. No digo palabras y solo escucho con atención lo que le dicen a Jack.

— Si quieren podemos grabar. — Dijo la rubia observandome mientras se muerde ligeramente el labio.

— No... Digo eso sería raro... ¿No creen? — Murmuró la de cabello castaño bajando la mirada.

Jack y la otra chica le mostraron un gesto que demuestra cansancio... No sé porque razón las chicas inocentes me dan lastima y ganas de dejarlas ir.

— ¿Porqué mejor no vas a casa? — Dije sin más.

— ¿Qué? — Reprochó Jack.

Solo me encogí en los hombros metiendo mis manos a mis bolsillos, conozco a una persona con facilidad, se cuándo es de verdad un perra y cuando no lo es, por ello si ella no se va ahora tendrá que atenerse porque una vez que inició es difícil detenerme, casi imposible.
Llegamos a la casa, la rubia abrió la puerta dejando que entremos. Nos dirigió a la sala y nos hizo tomar asiento a todos.

Sin verlo venir se dejó ir encima de mí logrando que mi enojo suba de inmediato. Le empuje lo que hizo que cayera al suelo de golpe.

— ¿Qué te pasa idiota? — Reclamó enfadada.

Jack se acercó a ella rápido para ayudarle pero se giró con velocidad y estrelló su mano contra su rostro.
Soporte la carcajada, ha sido gracioso lo admito. Me quedé ahí esperando a que el show comenzará, los ojos de Jack mostraron oscuridad de inmediato y se acercó con firmeza tomandola del cabello e hizo que se pusiera de rodillas frente a él.

— Eres una zorra asquerosa. — Dijo enfadado estrellado su puño contra su rostro más de una vez dejando ver como la sangre brotaba de su nariz y boca.

La segunda chica se quedó en shock, pero no tanto pues busco la salida. Me levanté de inmediato tomándola del brazo y pegándola contra la pared.

— Te dije que te fueras. — Susurré con burla.

Negó y sus ojos mostraron lágrimas de inmediato.

— Por favor... Nunca estuve segura, yo no quería esto... Yo te amo y ella dijo que está era la única manera en la que tendría oportunidad de que me tocaras... Soy virgen. — Dijo con desesperación.

¿Amarme?, No, es falso, ni siquiera me conoce, nunca ha visto mi verdadero yo, solo aman lo que hay por fuera, el caparazón que parece amable o interesante.

— Que lastima. — Dije neutro tomando su cabeza.

La jale y la deje caer contra el suelo con fuerza, me acerque y paté su cabeza y su pecho, la recosté boca arriba para que me mire, aplaste su pecho con mi pie una y otra vez, la sangre fluía por sus labios y nariz hasta que simplemente se dejó de mover. 
Suspiré regresando a la sala donde ellos dos estaban, fruncí el ceño al ver como Jack le obligaba hacerle sexo oral.

— Vaya creí que la habías terminado ya. — Murmuré con cansancio sentandome en el sofá.

— Antes de morir la zorra debe funcionar. — Dijo con maldad.

No le tomé más importancia y solo deje que continuará con eso que hace. 
Soltó un gemido sonoro dando a entender que terminó. Sujetó su cuello con fuerza y lo quebró de inmediato.

— Esperaba penetrar a las dos... Lo arruinaste. — Reclamó irritado.

— ¿Te enojas por eso?, Esa perra me tocó con intenciones horribles, que asco estar con tipas así Jack.
Si continúas terminarás con una enfermedad... Deja de follarte a quien sea con tal de llenar el vacío que tienes y toma a mamá de una maldita vez. — Grité acercándome y tomándolo de la camisa.

— Tú no entiendes nada... Para ti es fácil, la cosa...

No lo deje terminar ya que estrellé mi puño contra su mejilla haciendo que giré su rostro.

— Vuelve a llamarla así y voy a matarte. — Amenacé soltandolo de golpe.

Me giré y fui directo a la puerta principal, antes de abrirla su voz me detuvo.

— ¿No vas ayudarme?, ¿Me dejaras sólo?. También soy tu hermano. — Dijo pateando el sofá.

No pude evitar reír con amargura.

— Está vez tendrás que hacerlo tú mismo. — Dije sin más abriendo y saliendo de ese lugar.

No me detuvo, se quedó ahí y yo solo me dirigí a casa, seguramente llegará bastante tarde, pero es su culpa, sabe bien que no cuento con mucha paciencia y todavía se atreve a insultarla... Él será mi hermano pero Isabel es la mujer que amo...



Margarita Barraza

Editado: 18.08.2019

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