Enfermizas Obsesiones

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Capítulo 11

Jack.*

Max conduce en silencio luego de mi propuesta, no respondió, solo subió al auto.
Para muchos será enfermo, incluso podría serlo para él, pero para mí no lo es, se lo pedí ya que gracias a él podré hacerlo y quiero que vea, hemos hablado de todo este suceso por años.

— No me has respondido. — Dije mirando por la ventana.

Me pareció extraño pero solo un suspiro salió de sus labios. No respondió una vez más, creo que eso es un no, tampoco lo culpó, no le toma importancia a nada, bueno siempre y cuando no mencionemos a la cosa de Isabel.
Pasaron los minutos y cuando menos lo pensamos llegamos a la casa, lo estacionó en la entrada y bajo, lo hice al igual que él, solo que se fue a la parte de atrás.
Me sorprendí cuando me lanzó una soga.

— Más te vale que sea rápido maldito, no tengo toda la noche. — Dijo sin más caminando a la entrada.

Mostré una sonrisa y sentí, esto va a ser muy divertido y excitante...

Max.*

— ¿De verdad verás como lo hace? — Preguntó esa voz en mi cabeza.

Sonreí, sinceramente será algo interesante ver eso, me agradaría ver el rostro que Jackson pondría al saber que su hijo se folla a la mujer tanto quiso... Aunque todos sabemos que no es verdad o tal vez si, no lo sé ni me interesa en lo más mínimo.
Entré a la casa dándome cuenta que hay silencio en ella, subí las escaleras a paso lento hasta llegar a la parte de arriba, recorrí el pasillo hasta su habitación, mis pasos se detuvieron frente a la puerta, tomé la manija y la abrí entrando.
Fijé mi vista en ella, duerme tranquilamente, me acerque hasta estar a su lado. Mi mano acarició su mejilla con delicadeza, su piel es bastante suave y linda.

— Duerme pequeña mía. — Susurré en su oído.

Se removió solo un poco y deje un beso en su mejilla. Me enderece y giré yendo a la puerta de la habitación, la abrí saliendo.
Cerré la puerta por fuera para evitar que salga si llega a escuchar los gritos de su madre, cierto, también es la mía.
Recorrí el pasillo una vez más hasta llegar a la habitación de Jack, podía escuchar que murmuraba, no le tomes importancia y solo entre.
Me miró de inmediato, al ver que soy yo solo continuó con lo que hacía que es amarrar a mamá a la cama, su boca está tapada mientras sus lágrimas caen en silencio, niega una y otra vez intentando soltarse.

— Su tobillo está muy apretado, le harás daño. — Dije sentandome en el sofá que está frente a la cama.

Me dió una afirmación y lo aflojó un poco, este ya empezaba hacer una marca morada... Jack es muy diferente a mí a la hora de tratar a la persona que quiere, él solo piensa en satisfacerse, en cambio yo podré ser un maldito pero antes veo la manera de no lastimar de manera traumática...

Jack.*

Al estar todo listo, quité mi camisa y me subí a la cama junto a ella, me senté en su torso aunque no dejé caer todos mi peso ya que es pequeña y delgada.
Llevé mis manos al pedazo de tela que había puesto en su boca, al quitarlo se me quedó mirando un momento.

— Jack... ¿Qué haces? — Susurró asustada.

Sonreí y me incliné tomando su rostro con mi mano.

— Lo que llevo deseando hacer desde hace bastante tiempo. — Susurré cerca de sus labios.

Los junté con los míos, sus ojos se abrieron y empezó a moverse de manera brusca, mientras tanto yo solo cierro los ojos dejando que el placer me consuma por completo. Metí mi lengua a su boca, es cálida y suave, baje mi otra mano a su pecho derecho tocando suavemente.
Separé nuestros labios y la mire, está en shock, sin mencionar que las lágrimas caen por su mejilla.

— Max. — Sollozo de repente.

Fruncí el ceño por eso a lo que empezó a negar.

— Ayúdame por favor, quitalo... Esto no está bien Jack, soy tu madre. — Dijo desesperada.

Hice una mueca... ¿Confía tanto en Max como para pedirle ayuda a él?, Pero si el muy bastardo solo está en silencio observando todo.
Nuevamente iba a pedirle ayuda pero la voz de Max la hizo quedar perpleja.

— No me interesa, coopera para que sea rápido y pueda irme. — Dijo sin darle importancia.

Mamá se quedó en completo silencio, cerró los ojos y dió un débil sentimiento.
No le tomé importancia a eso, lleve mis manos a su blusa y la destroce, sonreí al no ver ropa interior, baje mi mano a su entrepierna frotando, lo hago despacio dándome cuenta que debajo de su pantalón de pijama tampoco lleva ropa interior, hace más sencillas la cosas.

Baje de su regazo y me coloque encima de ella sosteniendome con uno de mis brazos, me puse a la altura de su torso, lamí su pecho con delicadeza, deje un par de besos y con mi mano libre acaricie entre sus pechos.
Tomé uno de sus pezones, lo acaricie y acerque mi boca, pase mi lengua despacio, fue ahí cuando comenzó despertó del trance moviéndose de manera brusca, aunque el hecho de que este amarrada ayuda bastante.

Chupe ambos y los mordí un poco, fui bajando por su abdomen, hasta llegar al inicio de su pantalón de franela, saqué una navaja del bolsillo de mi pantalón y lo corte hasta quitarlo por completo, dejando su cuerpo desnudo frente a mí... Justo como lo ví hace años.
No espere mucho, coloque mi cabeza entre sus piernas, dejando mi rostro cerca de esa hermosa parte que he soñado tanto tener.
Toqué su clítoris haciendo que suelte un raro sonido, no le tomé importancia y pasé mi lengua por él, lo estímulo logrando que su vagina comience a soltar fluidos, metí mi dedo a mi boca lubricando y lo adentre a su vagina, soltó un gemido que hizo que mi miembro se pusiera rígido y más erecto de lo que posiblemente ya está.

Empecé a estimular con mi lengua y dedo logrando que sus jugos sea más abundantes, también suelta jadeós y gemidos... Creí que lo disfrutaba pero al ver su rostro solo se que el cuerpo reacciona a lo que pasa... Pero que en realidad su mente odia lo que hago.

Arqueó su espalda cuando metí el segundo dedo y empecé a tocar con el pulgar el clítoris, está hinchado y rojo.



Margarita Barraza

Editado: 18.08.2019

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