Enfermizas Obsesiones

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Capítulo 13

Isabel*

Miro a Max un momento en lo que sigue conduciendo, no sé ha donde va a llevarme, solo que estoy preocupada por mamá. Hemos estado viajando por lo menos por tres días, nos quedamos en hoteles, comemos en restaurantes que tiene muy buen aspecto, la comida es costosa y aún sido preguntandome de dónde saca el dinero para tal cosa.

— Llegaremos en unas horas, ¿Tienes hambre?, Podemos parar si quieres. — Dijo sonriendo.

Me le quede mirando un momento, para luego darle una afirmación, sinceramente si tengo hambre, condujo un poco más hasta que encontramos un restaurante, se ve lindo y rústico. Se detuvo, estacionó el auto y bajo, se dirigió a mi puerta y la abrió ayudándome a bajar.
Hizo que caminara a su lado tomando su mano, escogió una mesa y me ayudó a sentarme para después hacerlo él frente a mí.

— ¿Qué deseas ordenar linda? — Dijo observando el menú.

Tomé la carta y la revise, quizás algo ligero.

— Pancakes y yogurt. — Dije dejando la carta.

— ¿Segura?, ¿No quieres algo más?, Aunque llevaré comida para que en el camino comas. — Dijo dejando el menú.

La camarera se acercó y le sonrió a Max quién la ignoró por completo y me miró a mí haciendo que la chica solo baje la mirada.

— Bien, quiero la orden 6 y 9. — Dijo sin más.

— Enseguida. — Murmuró avergonzada.

Cuando se marchó me le quede mirando mal, lo que hizo que desviará la mirada.

— No deberías ser grosero... Ella, estaba conqueteando contigo. — Dije apenada.

— No me interesa. — Dijo rápido.

Le mire, se levantó y se sentó a mi lado.

— Sabes... Hay alguien más que me interesa, nunca he podido sacar de mi mente a esa persona... Llevó casi quince años amándola. — Susurró cerca de mi rostro.

Me removí un poco incómoda por la situación, Max no comprende bien el hecho de que nosotros somos hermanos y que no podemos hacer esto.
Coloque mi mano en sus labios al saber que iba a juntarlos con los suyos.

— Somos hermanos Max. — Recordé con cierta obviedad.

Se me quedó mirando fijamente, retiró mi mano y los juntó, no respondí, eso hizo que se separara un poco de mí.

— Bésame. — Susurró.

Volvió a unirlos, apreté los labios haciendo que tome mis mejillas con algo de fuerza, sé que si no lo hago no se va a separarse de mí.
Respondí su beso, aunque a comparación suya yo no sé nada de esto. Comenzó a moverse más rápido y sentí que su mano bajó a mi cintura pegandome a él, me sorprendí al sentir su mano levantar un poco mi blusa y adentrar sus dedos tocando mi piel.

— Ya basta. — Pedí tomándolo de los hombros.

Lo hizo, se detuvo de inmediato. Regresó a su lugar y se mantuvo con la mirada desviada por un momento, hasta que la chica regreso, puso los platos sobre la mesa, me observó un momento, mis ojos se abrieron al ver que iba a lanzarme el plato, ¿Qué le pasa?, No le he hecho nada. Creí que iba a caer sobre mí pero me sorprendió el hecho de un fuerte sonido.
Mire a Max a mi lado y a la chica en el suelo con toda la comida sobre ella.

— Eres un idiota, ¿Cómo te atreves a empujarme de esa manera? — Reclamó enfadada.

— No me interesa en absoluto lo que una mujer como tú tenga que decir... Pero atrévete a tocarle un cabello y te mato. — Amenazó sombrío.

Me quedé rígida al escucharlo decir tal cosa, ha sido cruel. Se acercó, me tomó de la mano y me hizo salir a su lado. A la chica le ayudaron a ponerse de pie y nosotros solo subimos al auto.
Sus manos tomaron mi rostro con rapidez, me analizó por completo con su mirada.

— ¿Estas bien?, Esa estúpida perra. — Dijo apretando la mandíbula.

Solo le di una afirmación lo que hizo que soltará un suspiro y fijara su vista en la ventana.

— Estoy bien. — Susurré.

Se giró de inmediato y me dió una sonrisa.

— Muy bien cariño, buscaremos donde comer tranquilos, luego llegaremos a casa, sé que te va a agradar, es grande y acogedor. — Dijo seguro.

Encendió el auto comenzando a conducir. Nuevamente hubo silenció de mi parte, no puedo evitarlo, el hecho de estar a solas con él me da un poco de desconfianza, es mi hermano pero el pasar de los años me ha enseñado que Max... Ve algo más entre nosotros, algo que no puede pasar...

Isabella.*

Me quedo en el copiloto mirándolo de reojo, mis manos están atadas al asiento y tengo la boca tapada debido a que le molesta la idea de que grité o intenté algo.
Jack siempre fue un buen hijo, era atento, ayudaba con las cosas de la casa, a cocinar e incluso se llevaba bien con Jackson, cosa que Max nunca pudo hacer... Pero desde hace un par de días esos pensamientos positivos que tenía de él solo le han esfumado... Es como estar con Jackson, incluso podría decir que peor que eso.
Baje la mirada pensando en la pequeña Isabel... Max no es tan estable como aparenta, lo sé, aún así yo... Nunca hice nada, quizás estoy pagando con todo esto, los errores del pasado.

El auto se detuvo frente a una tienda de servicio.

— Iré a comprar algo de comer. — Avisó saliendo.

No me quedo de otra más que darle una afirmación. Observé a los lados, esperando que alguien pueda verme, pero no, es de madrugada y lo más normal es que la gente este durmiendo.
Pasaron unos minutos y regreso con unas bolsas, las puso en el asiento de atrás y entró.

— Voy a retirar esto, te quedarás en silencio. — Dijo tranquilo.

Asentí, lo quitó y acercó la botella de agua a mis labios dándome, bebí despacio, la retiro y solté un suspiro.
Tomó un paquete de galletas y lo abrió, acercó una a mi boca, la abrí comiendo. Me dió una sonrisa a lo que la respondí, se me quedó mirando, su mano tomó mi mentón y se acercó. Apreté los labios cuando empezó a besarme.

— Abre la boca maldita sea. — Ordenó separándose de mí.

Me dió una bofetada y sujetó mis mejillas con fuerza.
Se acercó una vez más, solo que esta vez no me negué, moví mi boca junto a la suya, tomó mi nuca acercándome más a él. 
Su mano agarró mi cabello haciendo mi cabeza hacia atrás, bajo mi cuello dejando besos y chupetones en él.
Se separó y me miró con una sonrisa. Desató mis manos y me entregó la bolsa.



Margarita Barraza

Editado: 18.08.2019

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