Enfermizas Obsesiones

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Capítulo 15

Isabella.*

Me mantengo pegada a la puerta, creyendo que eso va a salvarme, pero verdaderamente no, sé muy bien que se hace lo que él dice... Tengo que escapar lo antes posible, Jack es más distraído que Max, eso lo deduzco con facilidad.
Detuvo el auto en un estacionamiento de hotel lo que me hizo sentir frustrada, no quiero que me toque.

— Muy bien Isabella vamos a bajar tranquilos, iré a rentar una habitación, tendremos el mejor sexo de todos y luego dormiremos tranquilos, en la mañana nos iremos y llegaremos a la casa de compré para ambos, es pequeña, no gano tanto como Max. — Explicó soltando un bufido debido a la información.

— ¿En qué trabajan? — Me atreví a preguntar.

Se encogió en los hombros, se acercó a mí oído y susurró:

— Es una sorpresa. —

Se separó de mí, soltó una carcajada y me colocó una vez más ese trozo de tela que me hace estar en silencio.

— Shhh, si alguien te ve tendremos problemas, no me agrada. Has lo posible por no darme problemas. — Dijo saliendo del auto.

Me quedé ahí, planeando, pensando en como haría para pelear contra él si es más alto y fuerte... Ya he sufrido demasiado como para continuar soportando todo esto, ya no quiero... Cuando supe lo de Jackson, espero la vida me perdone pero nunca había sentido tanto alivio, fue como si un gran peso se me retirará de encima. Aún así, después de todo termine con alguien peor, baje mi mirada a mis piernas y no pude evitar apretarlas un poco, recordando lo que me hizo, fue involuntario, no quería, mi cuerpo solo reaccionó.

La puerta se abrió haciendo que me sobresalté, no me sentí sumamente relajada al verlo, menos cuando se muestra tan sombrío. Quitó las cuerdas y me tomó en sus brazos llevándome a la habitación que había rentado, era uno de los cuartos de bajo, estaba apartado.
Abrió la puerta y nos adentró a los dos.
Me dejó en el suelo, se agachó y me puso las manos atrás, las sujeto una vez más con la soga y se acercó tomando mi cabeza, empezó a restregar mi rostro en su entrepierna.

— Muy bien linda, la última vez yo te di sexo oral, ahora tú lo harás conmigo. — Dijo sonriendo.

Negué e intente alejarme pero me sujetó con fuerza del cabello, bajó su pantalón dejando a la vista su miembro, empezó a frotarlo en mi rostro, tapó mi nariz obligándome a abrir la boca. Lo metió de golpe logrando que me atragante.

— Demonios... Se siente increíble. Mejor que cualquiera que lo haya hecho ya. — Jadeó mordiendose el labio.

Me hizo hacer eso por bastante tiempo hasta que se quedó dentro de mi boca por unos minutos, sentí caliente y solo pude cerrar los ojos con fuerza... Esto es tan asqueroso, es mi hijo, lo ví crecer, ser bueno conmigo.
Lo sacó mientras su respiración estaba acelerada.

— Eres genial. — Dijo con cierta felicidad.

Me tomó en sus brazos y me hizo caer boca abajo sobre la cama.
Bajo mi pantalón de un solo jalón junto a mi ropa interior. Me dejó desnuda de la parte de abajo.

— Ya basta Jack, déjame, no quiero que me toques. — Dije intentando patearlo.

Me apretó con fuerza y me hizo girar, solté un jadeó al recibir un fuerte puñetazo en la quijada.

— Quédate quieta maldita perra, ¿Sabes cuántas zorras quieren estar en tu lugar? — Gritó sujetándome con fuerza.

Me quedé medio aturdida sin saber que hacer, desgarró mi camisa besando mi pecho, hice una mueca de dolor cuando sus dientes apretaron mi pezón derecho, luego lo lamió, continuó bajando por mi abdomen mordiéndome con fuerza, eso logra que me remueva.
Abrió mis piernas con firmeza colocadose entre ellas.

Sin poder evitarlo solté un jadeó al sentir su lengua en esa parte que logra que mi cuerpo se ponga cliente... No otra vez.

— ¿Aquí te gusta verdad? — Susurró.

Metió su dedo y eso me hizo arquear la espalda, estuvo penetradome y lamiendo suave, yo por mi parte no dejo de soltar jadeós ni lágrimas al mismo tiempo.
Agregó uno más y lo hizo más rápido, solté un gemido fuerte sintiendo ese extraño cosquilleo, dejó de hacerlo con sus dedos y acercó su boca logrando que esa sensación nuevamente me invada.

Pasó su lengua un par de veces más, dejándome húmeda. Se levantó quedando a la altura de mi rostro.

— ¿Lo sentiste?, Te corriste en mi boca. — Dijo inclinándose a mis labios.

Dejo un beso e hice una mueca al sentir que lo metía de improvisto. Empezó a moverse rápido en lo que sus manos sujetaban mis pechos o alguna parte de mi cuerpo.
Mis lágrimas no pasaban en lo que Jack soltaba gemidos o la excitación le ganaba y me daba bofetadas, no tan fuertes como cuando se enoja pero si... Esto es tan enfermo que no sé que pensar.

Soltó un gemido y se aferró a mis piernas con bastante fuerza, entró más profundo.
Soltaba jadeós a lo que empezó a sacarlo con lentitud, sentí caliente y como ese líquido bajaba por mi vagina... Lo único bueno de todo esto es que no podré tener hijos con él.

Se dejó caer a un lado, se acercó a mí y dejó un beso en mi mejilla.

— Eres increíble. — Dijo feliz.

Hice una mueca.

— ¿Puedes dejarme libre?, Me duelen las muñecas. — Susurré bajando la mirada.

Lo hizo sin dudarlo, eso me sorprendió, me dejó y bajo de la cama tomando su ropa y entrando al baño.
Antes de cerrar la puerta me miró.

— La puerta está cerrada, no intentes nada. — Dijo sin más mostrando la llave.

Cerró la puerta y sin dudarlo me puse de pie de inmediato, me puse el pantalón junto a la ropa interior y sin más remedio la camisa de Jack. Observé el lugar, no hay nada que pueda usar... Quizás. Tomé la lámpara con fuerza, al moverla note una navaja ahí. 
También la tomé, me coloque a un lado de la puerta esperando a que saliera.
Lo hizo, la abrió, me deje ir sobre él logrando darle en la espalda, soltó un jadeó pero no funcionó para que se desmayará.

Sus ojos mostraron una oscuridad que nunca había visto, sonrió a ver la navaja en mis manos.



Margarita Barraza

Editado: 18.08.2019

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