Enfermizas Obsesiones

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Capítulo 18

Max.*

Conduzco en silencio en lo que solo pienso en lo que estoy apunto de hacer, será lo más divertido que alguien podría imaginar, el gran demonio atacará una simple casa del terror.
Llevo un traje negro, bueno siempre, solo que este es especial, es el que uso para desmembrar los cuerpos de varias personas, bueno usualmente en la carnicería es cuando lo porto.
Mire el asiento a mi lado, sonreí al imaginar a mi pequeña dormida, desnuda y entre mis brazos, sin duda está ha sido la mejor noche que pude haber tenido.

Paré el auto en el estacionamiento, baje de ahí, tomé un par de cuchillos escondiendolos en el abrigo y un hacha la cual cargo en mi mano.
Mis pasos se detuvieron en la entrada donde se me quedaron mirando sin comprender el porque vengo disfrazado.

— Soy parte de la casa del terror. — Dije con seriedad.

Me dieron una afirmación dejándome pasar como si nada, vaya que son imbéciles, estoy a nada de crear una divertida masacre, colgaré la cabeza de todos en la entrada.
Caminé hasta llegar al lugar, ahí está ese bastardo, será el último, eso lo hará más emocionante. Me adentré por la parte de atrás, bien es momento de crear algo divertido para mí y algo espantoso para ellos. Baje la máscara negra, que tiene sangre seca real, está cubre mi rostro evitando que se sepa quién soy.
Las personas caminan de un lugar a otro mientras se espantan, una chica estaba sola, me acerque a ella, hizo una mueca demostrando que no le causó temor.

— ¿De verdad?, Hay tanto que mostrar para que nos de miedo y nos ponen a ti, eres tan insignificante...

No la dejé terminar ya que encaje el hacha en su abdomen. Soltó un jadeó, la retiré y cayó de rodillas sujetando donde la sangre brota a gran cantidad. 
Me coloque frente a ella quien negó, me puse de cuclillas frente a ella, subí mi mano a su rostro.

— ¿Tienes miedo ahora? — Pregunté sombrío.

Me dió una afirmación, sus labios temblaban e intentaba recargarse de mí, eso me dió asco, me hice a un lado y me puse de pie, me dan repulsión.
Saqué uno de los cuchillos cortando lentamente su cuello, se ahogaba con su propia sangre en lo que intentaba apartarme de ella. Desprendi su cabeza y la analice de cerca.

— Tú si les darás miedo. — Susurré soltando una carcajada.

La deje caer en el suelo y le di una patada, decidí continuar con mi camino, uno donde cree torturas que ni en la carnicería había hecho, las personas se veían en shock, en cambio yo solo disfrutaba de verlos en ese aspecto tan gracioso.
Al tener gran parte del lugar decorado decidí ir por el tipo que verdaderamente era mi objetivo, los demás solo eran para jugar.
Lo tomé por sopresa llevándolo a las bodegas, le di una golpiza y luego lo amarre a una silla.

Le di un puñetazo en el rostro para que despertará, cosa que hizo.

— Hijo de puta voy a matarte. — Gritó enfadado.

Hice una mueca por eso, mi madre será tonta e ingenua pero no creo que sea una puta, solo le abría las piernas a Jackson, bueno a Jack también pero no es voluntario así que... Bueno tampoco me importa lo que haya hecho.
Me quité la máscara, eso hizo que sus ojos se abrieran, vaya al parecer me recuerda.

— Por favor. — Susurró desesperado.

Me acerque a él, eso lo hizo gritar y lograr desesperarme. Le di un puñetazo en la boca logrado que sólo suelte un jadeó.

— Dejemos las súplicas para después a menos que quieras que inicié cortándote la lengua. Después las mejillas, luego bajaré a tus manos, cortaré tus dedos, uno por uno... Eso te enseñará a no tocar ni tomar lo que no te pertenece... ¿Te parece?, ¿Quieres vivir?, Siendo solo un inútil sin manos ni lengua. — Dije sonriendo y jugando con el cuchillo cerca de su rostro.

Negó, desvío la mirada moviéndose, deseando poder liberarse.
Encaje el cuchillo en su abdomen, eso lo hizo gritar, lo subí y corte su labio inferior, esté cayó al suelo.

— Estás enfermo. — Susurró.

Me reí, solté un suspiro y me recargue en él mirando al suelo como si pensará en lo que me ha dicho.

— Bueno quizás tengas razón, estoy enfermo, de poder, egoísmo... Las enfermedades muchas veces te hacen sentir miserable o que no vales, en cambio a mi mírame, soy tan feliz siendo un esquizofrénico psicópata. Agradezco los genes del bastardo que solía ser mi padre, adoro lo que soy, no te pido que entiendas... La basura del mundo jamás conocería algo como esto. — Dije mostrando una gran sonrisa.

Bajé el cuchillo a su entrepierna.

— Espero lo hayas usado, porque voy hacerlo carne molida. — Avise mostrando emoción.

No lo deje decir nada cuando comencé hacerlo, lo corte una y otra vez, pase el cuchillo incontables veces hasta que murió.
Hice una mueca, que aburrido que mueran tan rápido, le quitan la diversión a cualquier situación.

Mi teléfono sonó, eso me hizo llevar mi mano a mi frente en ese idiota.
Conteste, su respiración estaba acelerada, frunci el ceño y lo iba alejar de mí y colgar cuando escuche su voz.

— Max. — Murmuró aún en ese tono.

Hice una mueca de asco.

— No me llames mientras haces...

— Cállate y escúchame. — Gritó enfadado.

Vaya, es la primera vez que me dice algo como eso, al parecer cosa no agradables pasaron.

— Ven a buscarme, estoy herido...

— ¿Qué Demonios?, ¿Dónde está mamá?, ¿Qué has hecho?, Eres un tonto. — Interrumpí irritado.

— La perra se ha ido no sin antes dejarme herido. — Informó.

Apreté la mandíbula, es un Inútil, un imbécil.

— Dime una cosa Jack: ¿Cómo hace alguien como mamá para escapar de un tipo como tú?, ¿Acaso le diste la oportunidad?, ¿Te drogó?, ¿Qué mierda hizo una simple mujer que puedes moler fácilmente a golpes? — Grité tomando el hacha y encajandola en la cabeza del cadáver de ese tipo.

— Fue mi error, lo sé, lo siento, solo me engañó... Ven por mí. — Dijo tranquilo.

— ¿En dónde estás? — Pregunté con fastidio.

— Saliendo de la ciudad. — Dijo suspirando.



Margarita Barraza

Editado: 18.08.2019

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