Enfermizas Obsesiones

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Capítulo 23

Max.*

Sujetó el vaso de jugo entre mis manos, no sé que hacer o qué tipo de decisión tomar, la necesito y el simple hecho de haber probado su piel me obliga a que mi imaginación no sea suficiente, eso que me mantuvo durante bastante tiempo ya no logra llenarme. Lo intente, me masturbe pensando que podría hacerlo, que su imagen me permitiría llegar, pero no, eso hace que este aquí, debatiendo si está bien la idea de drogarla una vez más.

— No tendrías que pensarlo tanto si solo fueras allá y la tomarás. — Reclamó la voz en mi cabeza.

Solté un largo suspiro y solo deje caer el polvo blanco sobre el jugo de naranja, espere a que desapareciera y me puse de pie.
Caminé ha la habitación, abrí la puerta notando que se cepilla el caballo, aunque con algo de dificultad.
Llegue hasta estar detrás de ella, le entregué el vaso e hice que me diera el peine. Me senté detrás de ella empezando a quitar los nudos pequeños que se hacían en su cabello.

— ¿Qué quieres que haga? — Pregunté mirando como llevaba el vaso a sus labios bebiendo un poco.

— Cualquier cosa está bien. — Susurró sin darle importancia.

Di un débil asentimiento y empecé hacer una trenza de cuatro.
Cuando Isabel era pequeña mamá le hacía diferentes peinados para ir al colegio, de ahí fue como aprendí, solo observando y grabando en mi memoria como hacerlo.
Al terminar solté la trenza dando últimos toques para que se vea bien.
Isabel dejó el vaso de vidrio sobre el buró, eso me obligó a mirarle el rostro, sus ojos se veían entre abiertos, aunque luego su pupila está algo dilatada, creo que esa droga es similar a la cocaína, aunque debe tener otra cosa.

Se giró, pasaron unos minutos y sus manos se colocaron en mis mejillas.

— Max... Qué atractivo eres... Haces que quiera que sea solo tuya. — Susurró despacio acercándose a mis labios.

Abrí un poco la boca y me acerque a ella besándola suavemente, baje mi mano a su cintura y la otra la subí a su mejilla acariciandola con delicadeza.
La recosté en la cama y me coloque entre su piernas, frotando mi entrepierna con la suya, soltó un jadeó que me hizo sentir más excitado de lo que ya estaba.
Baje a su cuello dejando un par de besos, para después seguir bajando por su pecho hasta estar a la altura de sus senos. Abrí su blusa de botones dejando ver que no lleva sujetador, eso hace más sencillas las cosas. Acerque mis labios a su pezón derecho, lo tomé succionando de él, su mano se puso sobre mi cabeza, su espalda se arqueó en lo que su mano remueve mi cabello.
Sus manos bajaron a mi torso queriendo retirar mi camisa, me enderece y lo hice, la quité al hacerlo pasó sus manos por pecho, se mordió ligeramente el labio inferior, demostrando que soy de su agrado.

Me puse sobre ella una vez más, deje besos en su abdomen en lo que mis manos acarician sus pechos con delicadeza.
Tomé la orilla de su pantalón de franela y lo baje juntó a su ropa interior dejándola desnuda frente a mí. Abrí sus piernas colocando mi cabeza entre ellas, saqué mi lengua y la concentre en su clítoris dándole el mayor placer posible, si va a odiarme mañana al menos la haré disfrutar ahora.
Bajo su mano a mi cabeza pegandome más a ella, sus fluidos aumentaban más cada vez que movía la lengua.
Acaricié con mi mano y moje dos de mis dedos, los adentré, soltó un gemido y se aferró a las sábanas.

— Así. — Susurró bajando su mano a la mía.

Se encargó de moverla por sí misma con cierta rapidez, sonreí por eso.
Una vez más me dejó hacerlo solo, la penetro rápido y con fuerza permitiendo que sus jugos salgan, parece que tendrá un orgasmo.
Lo hice más rápido agregando mi boca, de un momento a otro soltó un fuerte jadeó y sentí mis labios y boca más húmedos, esto es agradable.
Me enderece un a vez más quedando a la altura de su rostro, bese sus labios y en eso desabrochaba mi pantalón, lo baje junto a mi ropa interior dejándome desnudo.
Baje mi mano a mi miembro, puse un poco de saliva en él y lo adentre despacio en su interior, aquel que es tan apretado y caliente.
Solté un gemido al igual que ella, empecé a moverme, sus manos abrazaron mi espalda, apreté la mandíbula cuando sus uñas se encajaron en ella, quizás logrando marcas notorias.

— Así nena. — Susurré moviendome más rápido.

Sus piernas se enredaron en mi cintura manteniéndome pegado a ella, es muy excitante todo esto.
Salí con delicadeza haciendo que me mire sin comprender el porque me he detenido, me recosté e hice que se subiera encima de mí. Por si misma empezó a meterlo poco a poco hasta estar completamente sobre él.
Sujete su cintura y la observe fijamente a los ojos.

Se mueve por si sola encargándose de la velocidad y la profundidad la cuál es buena.
Un gemido fuerte salió de mis labios, la hice recostarse en mi pecho y la penetre con fuerza un par de veces, siento que ya me voy a venir. 
Entre un par de veces más, lo saqué y me masturbe sobre ella, dejando que caiga en sus glúteos y espalda.
Pase mi mano por su espalda acariciando despacio, la recosté a mi lado y la abracé dejando un beso en su mejilla.

— Te amo. — Dije pegando su frente con la mía.

No respondió debido a que se ha quedado dormida, sé que de igual forma sientes lo mismo, que hagamos el amor con esa droga no indica que sea falso sino que te niegas a aceptar que lo nuestro es bastante verdadero y que seremos muy felices una vez que aceptes definitivamente que eres completamente mía, que verdaderamente no importan los lazos de sangre que tanto mencionas, sino el amor que nos tenemos entre nosotros...

Jack.*

Estacioné el auto un par de calles atrás a la suya, caminé hasta su casa observando y dándome cuenta que es pequeña pero linda.
Me acerqué a una de las ventanas observando desde ahí, solo tenían el foco de la cocina y sala encendidos. Una mujer mayor estaba en el sofá, se encuentra sola en lo que sus labios se movían, parece que habla con alguien, bueno más bien con ella.



Margarita Barraza

Editado: 18.08.2019

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