Enfermizas Obsesiones

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Capítulo 31

Jack.*

Detuve el auto una vez más luego de horas y horas de camino, no sé porque razón Max compró una casa tan alejada de la ciudad, los pueblos y eso, aunque conociendo como es posiblemente tenga una casa de cuerpos desmembrados por aquí.
Solté un suspiro y la mire por el retrovisor, sinceramente estoy bastante preocupado por lo que pasó, sé que lo hice despacio, si tan solo se hubiera quedado completamente quita no tendría eso en su vagina aunque no es algo malo, solo sigue sangrando un poco, pero aún así es preocupante.
Salí del auto y Max de la casa, al verme de acercó a paso rápido, fruncí el ceño por eso, mis ojos se abrieron y giré mi rostro a un lado por el puñetazo que me ha dado, maldito bastardo.

— Eso es por imbécil y dejar que mamá escapara. — Regañó.

Se acercó más y estrelló su puño en mi abdomen, eso me hizo jadear.

— Eso por hacer que le daba un favor al viejo. — Dijo con irritación.

Creí que me daría otro pero solo se quedó de brazos cruzados, desvío su rostro y suspiró.

— No te doy el tercero porque me agrades o sienta lastima es solo que... Ya es suficiente con la apuñalada que te dió mamá. — Dijo soltando una carcajada y palmeando mi hombro.

Apreté la mandíbula y retiré su mano de inmediato.

— Fue porque no estaba listo, aparté no es alguien que se vea tan segura de apuñalar a una persona, soy su hijo y me hizo eso. — Reclamé con enojo.

— Bueno tú la violaste, creo que están parejos. — Dijo encogiéndose en los hombros.

Su vista de fijo en el auto a lo que me acerque a él y lo empuje, bueno al menos eso intenté ya que solo se movió un poco.

— No la mires, no es como las otras zorras a las que incluso permitía que te las follaras frente a mí. — Dije sombrío.

Hizo una mueca de asco, dándome a entender que él nunca habría hecho eso, odia simplemente pensar en otra mujer, eso es porque ama a Isabel, ahora lo entiendo.

— Como sea no me interesa. Entren. — Dijo dándose la vuelta.

— Espera. — Pedí haciendo que se detenga y me mire de inmediato.

No sé cómo voy a decirle esto pero por su bien tengo que hacerlo.

— Está desnuda, veras de camino aquí yo... Le hice el amor. — Murmuré bajando la mirada.

Sus pasos se escucharon, eso me obligó a mirarlo.

— ¿Ella era virgen? — Preguntó sin expresión alguna.

Le di un asentamiento y él un puñetazo en el rostro que me hizo caer directamente al suelo.

— ¿Qué demonios te pasa imbécil?, Eres un idiota, demonios duele. — Grité enojado.

Se puso en cuclillas frente a mí, me tomó del hombro y me acercó a él.

— Le quitaste su virginidad de camino aquí... ¿De verdad?, ¿Eres tonto Jack?, Deja de pensar con el pene. — Gritó moviendome bruscamente.

Solté sus manos de mis hombros y lo mire mal, ¿Porqué demonios se pone así?

— Fui cuidadoso... Creo. — Murmuré algo confundido.

Soltó el aire acumulado y llevó su mano a su frente demostrando que le irrita la situación.

— Sabes Jack... La primera vez de una mujer es importante, sobretodo si es la que amas, pero ya lo has hecho, eres un completo Inútil, no la culpó si te odia por lo que le hiciste. — Dijo dándose la vuelta.

— ¿Crees que sabes mucho?, Vamos Max seguramente yo lo hice mejor que tú, tengo más experiencia, yo he follado más que tú. — Me burle.

Solté una carcajada y negó.

— Al menos mi mujer disfruta del sexo, tampoco le hice el amor por primera vez en una carretera, ni con su cuerpo atado y posiblemente lastimado. Lo disfrutamos, ahora entra. — Ordenó sombrío...

Ana.*

No puedo separar mi vista de él, se ve un hombre tan imponente, su mirada me hace sentir escalofríos, son unos ojos azules demasiado oscuros y llenos de maldad que me hacen sentir rígida, esa fue mi primera impresión, pero al escucharlo... Me doy cuenta que es sumamente diferente a Jack, hace poco me enteré que ese es su nombre ya que no me lo había dicho él. Max se ve caballeroso por lo que ha dicho, sin  mencionar que le ha golpeado por violarme cerca de una carretera, quizás no sea tan malo.

Jack se acercó hasta la puerta, su mano toca su labio con cuidado retirando la sangre que había sacado el golpe. 
Abrió la puerta y me tomó en sus brazos.

— Más te vale estar en silencio sino quieres que el loco de Max no maté. — Advirtió caminando hacia la casa.

No respondí a eso, ¿De verdad sería capaz de hacernos algo como eso?
Entramos a la casa, es bastante grande, está muy bien decorada, se ve muy linda, siempre soñé con una casa así. 
Mi vista se fijó en él quien sólo nos observa con seriedad, no pude evitar bajar mi vista de su rostro hasta su cintura, ya que una chica se mantiene pegada a él.
Me observó y mostró una pequeña sonrisa.

— Hay una ciudad a un kilómetro, puedes ir ahí y comprarle algo de ropa. — Dijo sacando su cartera.

— Max... Yo podría prestarle ropa, tenemos la misma complexión. — Dijo mostrando amabilidad.

Se que le quedó mirando y mostró una sonrisa, sus ojos cambiaron por completo.

— Está bien amor, ve por unas prendas. — Dijo cariñoso.

La chica le dió una afirmación y caminó por unos de los pasillos.

— Habrá que lavarla primero, no quiero el aroma de la ton... Isabel. — Se corrigió se inmediato.

Una vez más esa oscura mirada regreso.

— Cuida tu boca Jack, podrías despertar sin tu lengua. — Advirtió sombrío.

Se mantuvo en silencio y solo caminó conmigo en sus brazos en lo que Max no guiaba a quien sabe dónde, se detuvo frente a una puerta, la abrió y nos dejó pasar primero.

— Está será su habitación, hay un baño completo, la habitación también es grande. — Dijo mostrando el clóset y las cosas que había en ella, el televisor y los muebles.

— Está bien. — Dijo Jack dejándome en la cama, me hizo girar y me quitó las esposas.

Me quedé un momento quieta para después empujarlo con todas mis fuerzas y tratar de correr hacia la puerta. Choque con su pecho de inmediato, solo alcancé a bajar de la cama.



Margarita Barraza

Editado: 18.08.2019

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