Enfermizas Obsesiones

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Capítulo 35

Max.*

— Debí matarte en lo que peleabas con Jackson maldito demonio incorregible, nadie te quiere siempre fuiste un bastardo solitario. — Dijo con rabia golpeándome.

Me reí por eso y tomé su cabeza estrellandola contra el suelo.

— No tienes derecho a decir algo como eso, menos cuando eres un idiota que llena el vacío de saber que nunca podrá superarme, pudiste haber matado a Jackson... Pero si yo no hubiera peleado con él antes nunca lo habrías tocado. — Dije riendo.

Estiró su mano a un lado y tomó el tenedor, lo encajó en mi brazo a lo que solo hice una mueca de irritación.
Lo tomé y lo saqué de mi carne sintiendo como la sangre fluía de mi brazo.

— Eres tonto Jack, por tu culpa mamá escapó y solo has venido arruinarlo todo. — Grité muy molesto.

— No habría venido sino lo hubieras exigido maldito. — Se defendió intentando empujarme.

Lo logró, en eso se levantó y de igual manera lo hice, se acercó a la estufa y me lanzó un sartén, por mi parte estiré mi mano a la alacena donde guardaba los artefactos de cocina y le lancé la liquidadora dándole en el espalda.
Se giró así que tome ventaja y me acerque a él, se dió la vuelta rápido y fruncí el ceño, baje la vista a mi abdomen, el cuchillo lo perfora.

— ¿Porqué no muestras dolor? — Dijo soltando un bufido.

Saqué el cuchillo y lo empuje contra la barra que hay, encaje el cuchillo en su hombro, soltó un jadeó y con su mano temblorosa lo saco soltando un grito.

— Voy a matarte. — Amenazado con la respiración acelerada.

— Vamos. — Le rete esperando a que llegara junto a mí.

Lo hizo, tomé la charola con fuerza suficiente y la estrelle contra su rostro haciendo que su cabeza se giré y caiga al suelo de golpe.
Se quedó ahí así que esta es mi oportunidad de ir a ver qué demonios está pasando, no pudieron haber ido muy lejos...

Ana.*

Subimos al auto de Jack, buscamos el celular, bueno Isabel lo hace en lo que yo hago lo posible para encenderlo sin las llaves, obviamente parece imposible ya que no sé cómo hacer eso, ni siquiera se conducir.

— Lo tengo. — Dijo Isabel con entusiasmo.

Se sentó a mi lado y me lo entregó, llamé a la policía de inmediato, no pasó mucho tiempo cuando contestaron logrando que mis ojos se llenen de lágrimas.

— ¿Si, cuál es su emergencia? — Preguntó la mujer del otro lado de línea.

— Hola. Mi nombre es Ana y estoy con otra chica llamada Isabel, nos tienen secuestradas un par de criminales que han cometido un sin fin de cosas horribles. — Dije intentando que mi voz no se quiebre.

— Entiendo señorita, por favor calma y dígame dónde están ustedes y esos hombres. — Pidió intentando tranquilizarme.

— No sé, es un bosque...

— Por la carretera que está a la entrada de la ciudad. — Dijo Isabel acercándose.

— Hay una ciudad a un kilómetro, podría preguntar ahí... Tiene que apurarse o ellos van a matarnos. — Dijo asustada.

— Muy bien chicas, ya van cuatro patrullas para allá... ¿Podrían decirme el nombre de los secuestradores? — Dijo esperando respuestas.

— Max Miller y Jack Miller. — Dijo Isabel mientras su voz se quebraba poco a poco.

— Max Miller. — Susurró la mujer con bastante sopresa.

— No se muevan y tranquilas, ya van para allá, no los provoquen... Tienen a grandes criminales con ustedes. Cuidado con Max. — Dijo para después colgar el teléfono.

Mis ojos se abrieron por eso, no tiene que decirnos que tenemos que tener cuidado, es obvio que una vez que uno de ellos gane estaremos sumamente perdidas.
La puerta de la casa se abrió, nos quedamos rígidas observando a Max quién mira para todos lados.

— Agachate. — Susurré rápido.

Lo hizo a lo que nos quedamos ahí entre los asientos esperando a que se marchará lejos creyendo que hemos corrido por el bosque.
Concentre mi vista en el suelo del auto, me sorprendí al ver las llaves y me estiré tomándola, es nuestra oportunidad, no sabemos en qué momento llegue la policía, lo mejor es intentar conducir el auto y salir de aquí sin terminar muertas, más vale intentarlo que solo dejar que Max nos atrapé.

Isabel soltó un gritó por la sorpresa de ver a Max tocando el vidrio con una pequeña sonrisa que demuestra que está totalmente loco, lo único bueno fue que le pusimos seguro a todas las puertas.
Al saber que ya nos había visto me puse de pie y me senté en el asiento, eso hizo que Max golpeara el vidrio con fuerza.

— No te atrevas maldita sea. — Gritó molesto.

Encerré los ojos y coloque la llave, la giré y el auto encendió, Max soltó un bufido fuerte y golpeó el vidrio con desesperación.

— Está bien, dejaré que te vayas sin importar nada, pero entrégame a Isabel, mataré a Jack no te irá a buscar nunca más, puedes olvidarte de nosotros. — Pidió mirándome a los ojos.

Apreté los labios y le di una mirada rápida a Isabel, le di un asentamiento, creyó que iba abrir la puerta pero no, moví el volante haciendo que auto lo haga.
Se alejó ya que el auto se aceleró con rapidez yendo al frente, avanzó bastante hasta que esté se estrello contra un árbol haciendo que nos vayamos al frente, me golpe con el vidrio, este no se quebró pero si se hicieron grietas, lleve mi mano a mi cabeza sintiendo como la sangre salía de mi frente.
Me giré a mirar a Isabel quien está en el asiento desmayada y con algo de sangre en la cabeza. Intenté ayudarle pero estoy mareada, no esperaba que el auto tuviera tanta velocidad.

Mire a mi lado topandome con Max quien tocaba el vidrio con fuerza intentando que este se quiebre... No puede ser que lo hayamos arruinado de esta forma, ahora moriremos.
Salí de ese trance por el fuerte sonido del vidrio ser quebrado, me cubrí el rostro para que ninguno de ellos me diera.

— Eres un estúpida. — Grito molesto sacándome de auto.

Me dejó caer en el suelo en lo que yo intento escapar, solté un grito cuando su pie pisoteo mi pierna con bastante fuerza, solté un grito por eso y me detuve.



Margarita Barraza

Editado: 18.08.2019

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