Enfermizas Obsesiones

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Capítulo 39

Isabel.*

Han pasado un par de semanas desde que salimos del hospital, así mismo desde que todo lo que Max y Jack hacían salió a la luz, eso abrió más investigaciones y alargó un poco el día del juzgado, aunque hoy estamos aquí, el juez aún no entra y los acusados tampoco.
La puerta se abrió y entraron un par de policías detrás de Jack quien está esposado y con la cabeza agachada. Ana bajó la mirada y desvío la vista, sé que aún está muy mal, pero la hemos estado llevando a terapia igual que a mí.

Levanté una vez más la mirada al ver cuatro policías entrar, detrás de ellos va Max quién mantiene su mirada al frente, tiene esposas en las muñecas y tobillos mientras que un extraño cinturón de metal está en su cadera lo que hace que lo único que pueda hacer es mover sus pies para caminar.
Lo sentaron frente a una mesa grande, los policías la rodearon y esperaron a que el juez llegará. Al hacerlo nos pusimos de pie a excepción de Max quien sólo se quedó con la mirada fija.
Tomó asiento y todos lo hicimos de igual manera.

— Buen día. Primero tomaremos en cuenta el caso de Jack Miller. — Dijo con seriedad tomando una hoja.

Empezó a leerla, la bajo y soltó un largo suspiro.

— Se le acusa de; Violación, violencia, secuestro, drogas, asesinato y prostitución. — Dijo mirándolo. — ¿Cómo responde señor Jack?, Aunque claro conocemos su sentencia. — Dijo con tranquilidad.

Jack solo mantiene su mirada fija al frente, la levantó y se puso de pie con rapidez, los policías lo hicieron sentarse de inmediato.

— Todo es culpa de ese idiota, de verdad, yo no quería nada de eso... Max ha hecho cosas peores, él...

— Señor, no le he pedido que me diga que hizo su hermano, ni que le eche la culpa, quiero que me diga cómo responde. — Dijo con tranquilidad.

Jack hizo una mueca y bajo la cabeza.

— Soy culpable. — Dijo sin más.

El juez dió una afirmación.

— Así es, será un juicio rápido debido a que hemos investigado y sabemos el caso, ni siquiera tienen abogados. — Dijo con seriedad mirándolos ambos.

Max solo se queda en silencio observando un punto fijo en el escritorio que está frente a él, parece que está bastante confundido, quizás tengan razón, Max necesita ayuda, bastante.

— Bueno, con el poder de la ley el señor; Jack Miller queda sentenciado a cadena perpetua sin libertad condicional ni derecho a visitas por diez años. — Dijo dando el veredicto.

Jack solo mantiene los puños apretados al igual que su mandíbula, los policías hicieron que se pusiera de pie, me señaló y luego a Ana.

— Ya veran maldición, sobretodo tú maldita perra asquerosa. — Gritó sumamente molesto sin separar sus ojos de mí.

Lo sacaron de la sala y ahora observó a Max.

— ¿Joven Miller?, ¿Sabe porqué está aquí. — Preguntó.

Max levantó la cabeza poco a poco, mirándolo de manera ingenua, negó con la cabeza.

— No, ¿He hecho algo malo? — Murmuró confundido mirando los lados.

Soltó un largo suspiro y asintió.

— Así es hijo, mataste muchas personas, cometiste violación y tráfico de drogas. — Informó tomando la hoja.

— No. — Negó un par de veces. — No he hecho nada de eso, lo juro, solo... No sé que hacemos aquí. — Susurró confundido.

Alcé una ceja por eso, verdaderamente me sorprende mucho cómo Max puede hacer eso... Manipulación, este tipo de nivel es sorprendente.

— ¿No estás conciente de lo que te digo? — Cuestionó el juez.

Movió su cabeza en respuesta negativa, el juez soltó un largo suspiro y decidió continuar.

— Señor Miller, lo declaró culpable por la muerte de mil personas, la venta de drogas, la violencia, el daño psicológico, el secuestro y violación que impartió sobre su hermana, una menor de edad... Eso se considera pedofilia. — Dijo tomando el mazo y dió un par de golpes.

— Lo sentenció a una cadena perpetua, sin derecho a visitas por veinte años, atención psicológica dentro de la prisión de máxima seguridad del país. — Dijo dando por terminado el veredicto de Max.

Su rostro solo mostraba que estaba más que confundido. Se giró a mirarme un momento.

— ¿Te atreviste a decir que te viole?, Vamos ven aquí para enseñarle a todo el maldito mundo lo mucho que lo disfrutas. — Gritó enfadado.

Se levantó de golpe y justo creí que iba a correr a mi cuando lo tomaron los policías, pero no fue de mucha ayuda, los golpeó logrando quedar libre, todas las personas gritaron e intentaron huir lo antes posible, Ana y mamá de igual manera, pero estoy congelada al verlo de esa manera.
Antes de que llegara a mí un policía llegó por detrás y con una paralizadora electrónica le dió en el cuello haciendo que caiga con rapidez al suelo.

Lo levantaron en peso sacándolo de la sala... Al parecer así es como termina todo, fueron ellos quienes se buscaron tal situación, si fueran buenas personas nada habría sucedido.
Las personas empezaron a salir, nosotras también lo hicimos, Ana se quedará con nosotros un tiempo en lo que decide qué hacer o intenta olvidar todo lo malo que sucedió.

Jack.*

Voy en la camioneta de policía, es bastante grande pero no tanto como la maldita condena que me acaban de dar, todo se irá a la mierda, a no, ya lo ha hecho.

— ¿Max y yo estaremos en la misma prisión? — Pregunté a los policías esperando una respuesta.

Se quedaron en silencio, eso me hizo enfadar, malditos se sienten superiores pero aseguró que podría matarlos si me dan la oportunidad.

— Max es un tipo peligroso, irá a una prisión de máxima seguridad, ahí se quedará por bastante tiempo, bueno toda su vida. — Dijo uno de ellos soltando una débil risa.

— No estarán juntos Jack. — Dijo esa voz en mi cabeza.

Ni que lo digas, será muy difícil escapar sin Max aparte...

— ¿De verdad Jack?, ¿En serio piensas que Max va a cooperar contigo después de todas las estupideces que has hecho? — Dijo soltando una carcajada.

Desvíe el rostro sin saber que más argumentar, no es mi culpa la idea de que me hayan engañado de esa manera, aseguro que incluso Max hubiera caído, solo intentaba caerle bien para que me sacara de ese agujero, es una lastima que no haya terminado como esperaba.



Margarita Barraza

Editado: 18.08.2019

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