Enfermizas Obsesiones

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Capítulo 42

Cinco meses después.*

Prisión de máxima seguridad.*

Max.*

Mantengo mis manos en la cabeza sintiendo que voy a perder la poca cordura que me queda. Ha pasado mucho desde la última vez que la ví, debí haberle dicho que la amaba y no molestarme por el simple hecho de que mi plan no funcionó. 
Llevo todo este tiempo trabajando para el viejo, obviamente haciendo lo que pide que es asesinar a todo aquel que se atreva a no pagar lo que consume, la mayoría de los policías están adentrados en esto así que es muy agradable, puedo salir cuando quiero y me tratan con respeto, es lo que merezco siendo tan genial e increíble.

Pasaron dos sobres bajo la puerta, fruncí el ceño y me agaché a tomarlos, me recosté y empecé a abrirlos.
Al abrir el primero me di cuenta que era un escrito.

"Feliz cumpleaños one thousand
no sabíamos que darte ya que eres complicado, solitario y no hablas mucho de aquello que te agrada, bueno dejando de lado el hecho de que has descuartizado un montón de cuerpos y te agrada el sufrimiento ajeno e incluso propio. 
Dejando de lado todo eso, tuvimos la dicha de investigar un poco a la mujer que tanto mencionas... Felicidades Max, esperamos sea un bebé sano. "

Fruncí el ceño sin saber de qué demonios hablan, abrí el otro sobre y no pude evitar levantarme y observar las fotografías de Isabel.
En la que podía apreciarla por completo decía: Felices seis meses.

— Está embarazada. — Susurré.

Me quedé rígido y me levanté de golpe golpeando la puerta con bastante fuerza.

— Déjenme salir, oigan bastardos no puedo quedarme más tiempo aquí, maldición ella está embarazada. — Grité intentando que abran la puerta.

Nadie vino a lo que solo empecé a caminar por la habitación sin poder creerme la idea de que está esperando un bebé mío, demonios, no puede estar pasando, no estoy con ella, debería estarlo, yo tendría que estar viendo como mi hijo crece dentro de ella.
Tengo que salir, buscar la manera de verla, no puedo mantenerme aquí encerrado en lo que ella cuida sola a nuestro bebé, aparté porque demonios tiene esa expresión de tristeza, sé que es joven y eso pero debería estar feliz de cargar nuestro amor.
Una vez saliendo mi hijo tendrá cinco años o quizás seis, no importa, aún será pequeño... Maldición el verdadero problema será el daño que tendrá al igual que yo... Medicamentos, claro, una vez que salga llevaré al pequeño a que le den atención psiquiátrica, si es como yo se va a negar, pero no le tomaré importancia, lo único que de verdad lo hace es el bienestar de ambos.

— Sino fuese por Jack ahora estaría con ella acariciando su vientre y posiblemente Isabel sumamente adorable contigo. — Dijo esa voz en mi cabeza recordando la razón por la cual estoy aquí.

Ese bastardo va a pagarme todo lo que me ha hecho una vez que pueda salir de aquí, ya verás, le voy a arrancar la piel...

Jack.*

Muevo mis labios sobre los suyos y la recargo en la pared, desabroché su pantalón y el mío, los baje y me coloque entre sus piernas entrando de una sola vez. Se aferró a mis brazos en lo que me encargaba de entrar con fuerza en ella. Ambos soltamos gemidos sonoros en lo que un par de tipos escuchan y gritan un par de cosas a las cuales no les tomamos importancia.

— Así Jack. — Susurró cerca de mis labios.

— ¿Te gusta? — Dije aumentando la velocidad.

Me dió una afirmación y me abrazó en lo que sus gemidos se hacen más sonoros al igual que los míos, 
Adentre mis manos a su camisa apretando sus pechos y sujetando sus pezones con fuerza.

— Más rápido. — Pidió moviéndose junto conmigo.

Lo hice, soltó un gemido dejándome saber que logró llegar, sali de ella y la hice ponerse de rodillas frente a mí. Metió mi miembro a su boca chupando y dando arcadas por el hecho de que lo adentra mucho a su garganta, lo saco y empezó a masturbarme en lo que mantiene su boca abierta y me mira esperando a que me venga en su boca y rostro.

Lo hice, el líquido blanco salió, comió todo lo que pudo y lo que cayó en sus mejillas lo acercó a su boca lamiendo.
Se puso de pie y acomodó su ropa en lo que yo hacía lo mismo.
Me senté en el catre esperando a que se fuera y me dejara solo. Regreso a mí y dejó un par de sobres a mi lado.

— Felicidades cariño... Espero la mamá de tu bebé no sepa esto. — Dijo con burla saliendo de la celda.

Hice una mueca al no saber a qué demonios se refiere. Tomé esas porquerías y las abrí.
Mis ojos se abrieron la ver fotografías de Ana, pero no es eso lo que más llama la atención sino su vientre abultado.

"Tiene seis meses."

No, imposible, ese bebé no es mío, la última vez que le hice el amor use condón así que no, es falso y solo intentan engañarme para que me haga cargo.
No es mi hijo y no me interesa lo que digan yo tengo una buena vida aquí, sexo todos los días con diferentes chicas, alcohol, drogas y doy órdenes cuando me da la gana.

— No seas imbécil Jack, ese bebé es tuyo, La primera vez que tomaste su cuerpo te corriste dentro de ella. — Dijo la voz en mi cabeza.

Demonios... Es verdad.

— Aparté... ¿No dijiste que querias un hijo para competir con Max?, Ahí lo tienes, posiblemente Max también esperé uno. — Dijo con burla.

Cierto, si salgo antes que él podré decirle que yo soy el mejor, que me he hecho cargo de mi hijo desde hace tiempo. Aparté Ana no es nada fea, sería increíble volver a hacerle el amor.

Isabel.*

Miró la televisión a lado de Ana, ella tiene un vientre más pequeño que el mío, al parecer mi hijo nacerá antes, quizás unas semanas o días, aún no sabemos bien.

— ¿Qué nombre le darás al bebé? — Me atreví a preguntar.

Sonrió ya que está feliz de tenerlo, la verdad es que le admiró bastante por el hecho de ser tan fuerte.

— Su nombre será Zack. — Dijo sonriendo.

— Es un lindo nombre. — Dije con una pequeña sonrisa.

Su mano se colocó en mi vientre y lo acarició un poco.



Margarita Barraza

Editado: 18.08.2019

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