Entre el amor y el temor

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Capítulo 34

Acaricio el cabello rubio de mi padre en tanto él está dormido.

Hace poco, cuando mi papá despertó, hablé con él o más bien, traté de entablar una conversación. Su estado de salud, ni siquiera lo dejó pronunciar mi nombre de manera correcta, pero el sólo ver sus ojos abiertos de nuevo y saber que me reconoce, me hizo feliz.

En estos momentos, mi madre está con Adrienna afuera de la habitación, atendiendo al señor Bellemore y a Lily, quienes vinieron a visitar a papá. Yo no quise salir del cuarto ya que aún no me siento bien y no quiero volver a hacer una escena.

Mi corazón aún está dolido y mi cabeza todavía no puede procesar los problemas con los cuales tenemos que lidiar. Ya no puedo ver una salida y eso me tiene agobiada. Por si fuera poco, no sé cómo explicarle a mi papá la situación que atravesamos. Él está pasando por un momento delicado, pero no puedo engañarlo, él tiene que saber la verdad pronto. Aunque, encontrar el momento adecuado y las palabras idóneas, es lo que me tiene nerviosa además del hecho de cómo lo tomará y de qué forma afectará su salud.

Mientras toco la mano de papá para infundirme fuerzas, unos suaves golpes en la puerta hacen que voltee a ver y observe a dos jóvenes.

Sonrío al distinguir a mis amigas y rápidamente, me levanto y salgo de la habitación para encontrarme con ellas pues recibirlas adentro no sería lo mejor considerando que Bennett es algo escandalosa.

Una vez afuera, recibo por parte de Janet y Ava el abrazo extra que necesitaba; su muestra de cariño me reconforta al instante.

―Gracias por venir.

―No tienes que agradecerlo ―responde Ava con una sonrisa―. Cuando Adrienna nos informó que el señor Danielli había despertado, deseamos venir de inmediato, pero tuvimos que esperar a que terminaran las clases matutinas.

―Sí, los componentes son difíciles y si ninguna de las tres estaba presente, luego tendríamos muchos problemas. Además, también nos vimos obligadas a esperar porque mis padres y la señora Reed, nos llamaron para pedirnos que los esperáramos y así, todos juntos, hiciéramos la visita.

Al decir esto Janet, busco con la mirada y observo que más adelante, en el mismo pasillo, sus familias hablan con mi madre y Adrienna.

―Por cierto, hace varios minutos que estamos por acá y cuando el señor Bellemore y Lily se fueron, la señora Danielli nos explicó el reciente paso malvado de Idara ―anuncia Ava y no puedo evitar entristecerme―. No te preocupes, todos te apoyaremos. No importa cuánto tiempo tarde y cuán difícil sea, mamá encontrará algo para que tu abuela les devuelva todo y pague por sus actos.

―¡Claro! Y respecto al tratamiento de tu papá, no sé cómo, pero lo solucionaremos.

Asiento con fervor porque aunque quizá ellas no puedan hacer mucho, este gesto siempre lo recordaré.

Ahora soy yo la que las abraza y cuando estoy a punto de ir a saludar a sus padres, me detiene el extraño comportamiento de Janet que no puedo seguir ignorando. Es decir, no puedo pasar por alto el que como una paranoica, voltee a ver a todos lados.

―¿Estás bien? ¿Sucede algo?

―No, nada ―responde nerviosa, pero como continúo con mi mirada inquisidora, habla―: De acuerdo, estoy buscando a tu sexy novio. Pensé que Alberti estaría contigo más no logro verlo por ninguna parte.

―Es cierto ―comenta Ava―, él debería estar contigo. ¿Dónde está?

Bajo un poco la mirada porque sé lo que se avecina.

―Fue a trabajar ―contesto y noto que ellas se asombran―. Biagio vino de Italia y Alberti me dijo que tenía que tratar unos asuntos de trabajo con él y por eso, aunque estuvo aquí por la mañana, se fue.

Ambas intercambian miradas donde reina la desaprobación.

―Normalmente esto lo diría Ava, pero… no me agrada ese comportamiento. Alberti me encanta porque está súper atractivo. Sin embargo, este es el momento en el que debería dejar todo por ti, ¿no?

Guardo silencio ya que aunque confío en Alberti, esto me duele. Sí, quisiera que él estuviera conmigo en este instante, que me abrazara y me haga sentir mejor, pero tampoco puedo obligarlo a dejar sus deberes. Además, no quiero ser una novia controladora.

―Él mencionó que el asunto era importante y si lo dijo, yo le creo.

―Está bien que pienses así, pero con los hombres no se sabe. Ojalá no sea como mi papá que viendo el primer problema, se fue. ―Suelta Ava, dejando entrever la raíz de su problema de desconfianza con el género masculino―. Como sea, espero que regrese pronto. Después de lo que vivieron anoche, lo mínimo que puede hacer es estar cuando lo necesites.



Julissa Snchez Arias

Editado: 12.08.2019

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