Entre los Brazos del Lobo

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Capítulo I

La mirada de la señorita Duchamp se desplazó por cada una de las niñas que se encontraban en el lugar, las niñas miraban con temor a la señora Duchamp. Ella agarró unos libros y comenzó a ponerlo en las cabezas de cada una de las muchachas que se encontraban en el salón.

—Van a estar una hora con esos libros y si alguna habla o se mueve agregaré un libro. No quiero lágrimas esta vez, y si alguna de ustedes llora se quedaran sin cena—la señora las miro una vez más para después salir del salón. Arleth miro a cada una de sus amigas que miraban al suelo con una mueca de fastidio, en ese salón solamente había 30 chicas. Y en total eran 10 salones con 30 chicas, habiendo tantas maestras les había tocado la peor de todas.

Su mejor amiga y compañera de cuarto la miró y le hizo una pequeña seña con las manos, Arleth la miro y se dio cuenta de sus intenciones.

—No lo hagas Naomi—susurró, cada una de sus compañeras la miró con nerviosismo. Naomi la ignoró y se quitó el libro de la cabeza con un pequeño suspiro y un matiz de nerviosismo, Naomi se acercó a la puerta por donde había salido la señorita Duchamp.

—Ya se fue, de seguro se fue a tomar una siesta—Naomi caminó hacia su mejor amiga y le dio una pequeña sonrisa—. Venga Arleth, quítate ese libro—Arleth estuvo a punto de replicar pero escucharon pasos. Naomi corrió a su lugar y se puso el libro como si nada hubiera pasado. La señorita Duchamp entró al salón con una vara en su mano, pasaba en frente de cada una de las treinta chicas golpeando levemente su mano. Se detuvo en frente de su compañera del lado derecho llamada, Larissa.

—Larissa—puso la vara en la mejilla de la chica y después la golpeó, cada una de las chicas ahogó una exclamación. Larissa se tambaleó pero el libro de su cabeza nunca se cayó.

Volvió a caminar pasando en frente de todas, y cada cierto tiempo se paraba a golpear la mejilla de alguna chica. La última en pasar fue Naomi, todas se quedaron expectantes viendo lo que iba hacer la señorita Duchamp. Y lo que hizo las sorprendió a todas.

—Niña insolente ¿piensas que no te vi cuando te quitaste el libro de la cabeza?—Naomi tragó saliva, la vara choco con su mejilla. La chica evitó mirarla a los ojos, luego la vara impactó en sus piernas ocasionando que éstas comenzaran a sangrar. El libro de su cabeza nunca se cayó, los golpes impactaron por todo su cuerpo y Arleth no podía creer lo que estaba viendo.

Le dio un último golpe en la cara y Naomi cayó al suelo, con un ruido sordo.

—Esto es lo que pasa cuándo me desobedecen—la señorita Duchamp se dio media vuelta y se fue, en ese momento Arleth corrió hacia su mejor amiga que estaba tirada en el suelo.

Su ojo estaba inflamado, sus brazos y piernas estaban sangrando.

—Naomi—la llamó, ella abrió los ojos y le dedico una pequeña sonrisa.

Entre las 30 muchachas, la ayudaron a llevarla a su habitación. Una vez dentro les agradeció y abrió un pequeño armario escondido, donde saco algodón y un poco de alcohol. Paso el algodón por las heridas, Naomi se quejaba levemente cuando le molestaba, a fin de cuentas Naomi acabo dormida. Las luces se apagaron y Arleth se dio cuenta de que el toque de queda había empezado, daban cinco minutos extra para llegar a su habitación correspondiente si no había un castigo.

Arleth guardo las cosas y se recostó en su cama. El grupo de treinta chicas en donde ella pertenecía vivían en una casa y a lado había otra, en total había diez casas pero había una más grande situada en medio de todas las pequeñas casas.

Esa casa era donde las reuniones se llevaban a cabo, en ese lugar estaba el comedor y también ahí se llevaría a cabo el día de la tradición. El día de la tradición consistía en que varios hombre llegarían y escogerían a una de las tantas chicas que había, normalmente la mayoría de las chicas se iba ese día. Los omegas, deltas y betas venían el 25 de abril y la familia de sangre del Alfa venia el 3 de mayo.

Rara vez alguna chica se quedaba sola, normalmente todas acababan siendo escogidas. Y las que no eran escogidas se volvían maestras como la señorita Duchamp.
 

*

Ayudó a caminar a Naomi hacia el comedor, era un camino demasiado largo de la casa donde estaba con sus otras compañeras a la casa principal. Naomi estaba toda mallugada, uno de sus ojos estaba de color morado al igual que sus brazos y piernas. Naomi se tropezaba cada poco tiempo, sus compañeras se habían adelantado por petición de ella, no quería que alguien más saliera herido y si ese era el caso preferiría que ella saliera herida.

Al llegar al comedor, caminaron lo más rápido que pudieron a su mesa con algunas pocas miradas siguiéndolas. Ayudo a Naomi a sentarse y Arleth se sentó en su lugar, al momento de sentarse entraron todas las maestras del internado, diez maestras y dos directoras, cuándo entraron todas las jovencitas se quedaron calladas y se levantaron del lugar con la mirada hacia abajo, esa era una de las primeras reglas que les habían dicho que tenían que seguir.



Sophie McCool

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Editado: 09.08.2018

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