Entre tus labios y los míos.

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El presidente.

La escuela se vuelve monótona con el paso de los dias, ir a clases, evitar a los matones que van por los pasillos aventando a cuanto estudiante “devil” se le atravieza, y obviamente tampoco falta la “banda de chicas” que se creen lo mejor de toda escuela, solo porque llevan uniforme del mas caro y bolsos de marca, pero detrás de todo eso está Sebastian, es muy sencillo, y también callado, no he podido acercarme a él como hubiera querido, simplemente lleva ignorandome desde el primer dia que lo vi, eso no es normal, a menos de que el sea la clase de persona que juzga por la apariencia, pero creo que mi apariencia no es mala solo soy un estudiante mas yo no sobresalgo tanto como Sam de eso estoy seguro.

Hoy vi a Sebastian caminando a la parte trasera de la escuela, iba solo y me dio curiosidad por saber porque iba solo, aunque no era demasiado extraño, la verdad es que soy un stalker chismoso, asi que lo seguí sin que el se diera cuenta, cuando se detuvo me quede escondido entre un arbusto, todo iba demasiado bien hasta que…

—¿Para que querias verme?, quedamos que no nos veríamos de nuevo.- esa voz no puedo confundirla, era Sam, ¿acaso el conocia a Sebastian?.

—Se lo que dijimos pero yo no puedo estar tranquilo, no puedo ignorarte como tu lo haces conmigo.- y ahí estaba Sebastian uno de los chicos con los muros más altos que he conocido, bajandolos frente a Sam. Es muy descorcentante el verlo de esa manera, pero algo aun más desconcertante es como se comportaba Sam frente a él, acaso ellos, camine unos pasos hacia atras, no queria saber aún que sucedía con ellos, asi que me fui sin poder escuchar todo lo que les faltaba por decir. Era muy extraña la manera en la que Sam miraba a Sebastian, puede que yo no sea la persona más adecuada para calificar las expresión de las personas y mucho menos la de Sam ya que no cambia demasiado, ya que gracias a mi madre se ha vuelto un robot pero aun asi su rostro se veía diferente.

Caminaba sin fijarme por donde caminaba, solamente caminaban sin ir a ningún sitio pero al parecer si tenia un destino, y ese era el suelo, si termine con el trasero contra el azulejo blanco de la preparatoria, y la razon de mi caida, tenia nombre y era Cerulli, el matón de mi grupo se estaba riendo de mi, y al parecer no tenía pensado terminar sus burlas, me dio algunas patadas en el estomago y podía sentir que en cualquier momento la sangre viajaría por mi garganta para llegar a su destino, el suelo.

Pero se detuvieron por alguna razón yo no estaba muy seguro de la la razón hasta que escuche su voz, él era un chico de segundo año, conozco su voz gracias a una demostración de literatura que hicieron para que las personas se unieran a este club, la verdad que es demasiado asombroso el como el llego a defenderme, porque no solo es un miembro del club de literatura, también es el presidente del consejo estudiantil, todos deberían tener miedo de él, una sola palabra y estas fuera de la preparatoria.

—Hola Cerulli ¿cierto?, que paso viejo amigo acaso olvidaste lo del año pasado la verdad es que me sorprende que te aceptaran de nuevo.- El presidente era muy seguro de si mismo, era impresionante la manera en la que le hablaba a Cerulli, y obviamente durante su conversación yo tuve tiempo de levantarme del piso e intentar huir de ahi pero el presidente me detuvo.

—Espera te llevare a la enfermería, solo debo dejar algo claro con el.- lo unico que pude hacer fue asentí y esperar recargado en la pared para no caer al suelo de nuevo.

—Mira Cerulli, esta vez te la dejare pasar, pero ya sabes lo que puedo hacer, te lo demostré el año pasado.- Cerulli no se quedó callado, era típico de él, llevo unos meses conociéndolo y puedo estar seguro de que no es de las personas que se quedan calladas con facilidad.

—Si claro, con esa boca puedes hacer que el director haga cualquier cosa por ti, por que lo unico que puedes hacer es ponerte de rodillas ¿cierto? presidente.- debo aceptar que se esta pasando un poco con sus palabras pero lo unico que puedo ver es una sonrisa en la cara del presidente, pero hizo algo que nadie espero, obviamente no había tanta personas en el pasillo solo eramos el presidente la pandilla de Cerulli y yo, tomo por el cuello a Cerulli y le puso sobre la pared.

—Cerulli, yo se muchas cosas sobre ti, y no dudaré en usarlas.- Cerulli soltó una risa muy débil debido a la presión en su garganta, pero aun asi continuo.

—¿Por que no me hace una mamada presidente? puede que olvide todo lo que está haciendo.- el presidente rio de una manera que nunca en lo que llevo aqui pude imaginar que lo haría, aquel chico de cabello rubio largo y ojos azules no podi ser de esa manera.

—Cariño si quieres probar a qué saben mis labios solo debes decirlo.- y el presidente… beso a Cerulli, lo beso a la fuerza y puedo lograr que vi un hilo de sangre caer por la comisura de su labio, claramente le había roto el labio, despues de eso solo soltó su cuello me tomo del brazo y me llevo a la enfermería..

-Debes perdonar a Matt, el es muy agresivo.

-Mmm si bueno no es como si todo fuera su culpa, yo no miraba por donde iba.

-Pero el si lo hacia, asi que también es culpa de el.

No podía comprender el por que se encontraba tan tranquilo hablando conmigo después de que beso a Cerulli, puede que todas esta platica sea un truco para que no pregunte sobre ese beso, asi que comprendo y no pregunto a pesar de que la curiosidad me esta comiendo vivo.- Ya se quieres saver por que lo bese verdad? .



G.E López

Editado: 18.02.2018

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