Eres mi angel ©

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Capítulo 3

“He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos.”

<< El principito, Antoine Saint Exupery >>

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Mas de dos horas dando vuelta en éste lugar, no encuentro mi mald...la habitación, y a nadie que me ayude, a parte de las dos señoras que me dieron la bienvenida no he encontrado a nadie más.

- estás pérdida?- 

Doy un sobresalto y llevo mi mano a mi pecho, sintiendo como del susto casi se me sale el corazón, doy la vuelta y olvidando que ésta no es mi vida, y él es un desconocido para mi...

- que te pasa idiota! Me quieres matar o que!?- exclamo.

Me cubro la boca cuando esa palabras escapan de mi boca.

Genial! A éste paso no cumpliré mi misión de éste lado.

- lo siento - me disculpo.

Su expresión que hasta este momento era de contrariedad, cambia a una sonrisa sardónica en instantes, se acerca y me susurra cerca del rostro con una voz fría y insensible

- para eso éstas tú, o no era eso lo que querías hacer? Salvaje y...demente mujer? Que? Es venganza, ah?- 

Su aliento apesta a alcohol y su mirada fija muestra dolor.

- yo...no...

- tranquila, - me interrumpe y se aleja, se apoya en la pared y tapa su rostro con ambas manos, exhala con fuerza y descubriendo su rostro me vuelve a mirar con odio impregnado - al final siempre supimos que ésto- nos señala con sucesión- no iba a funcionar, no fue nuestra elección al final, ni tu me amas, ni yo te amo, sigamos como antes, siendo sólo apariencia ante los demás y desconocidos entre nosotros- 

Abre la puertas de la de atrás y entra.

Logré sentir el filo en sus palabras, pero de todo lo que dijo, a decir verdad no entendí nada.

En sumo silencio me acerco hasta la habitación a la que entró y apoyo mi oído a la puerta de madera blanca, sin imaginarlo la puerta se abre de par en par, haciéndome trastabillar, cierro mis ojos esperando el golpe contra el suelo, pero al no sentir dolor abro loa ojos nuevamente.

El sujeto amargado está sosteniéndome, sus brazos me rodean y mi mejilla está pegada a su pecho, sin necesidad de mucha concentración puedo escuchar el latir incesante de su corazón.

Vaya! Tiene corazón!

- que haces?- me aleja colocando sus manos en mis antebrazos y fijando de nuevo sus ojos en los mios, escudriñandome con la mirada, como si pudiera meterse en mi alma.

Y eso es malo, no soy el alma que quiere ver.

Soy yo! Lena.

- yo...no sé adonde está mi...habita...ción...

Con confusión en el rostro,  señala tras de mi.

Volteo aun en sus brazos, no sé si él no quiere soltarme, o por la extraña calidez de su cuerpo no quiero que lo haga.

Que rayos me pasa?!

- e...esa?- 

Mi voz suena temblorosa, y sé que es por su cercanía.

- si, esa...como es que no recu...

- gracias!-

Me separo de él con rapidez y entro a la habitación como todo un corre caminos, no podía dejar que sospeche qué no soy amy, no puedo fallar en ésta misión, o quedaría atrapada sin elección alguna en éste cuerpo.

Y no debo, apenas arregle ésto debo volver al limbo, lo quiera natanael o no!

Me dejaré morir, lo que para todos será una muerte súbita, para mi será cumplir la ultima voluntad cualquiera que sea de esta mujer.

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- Entonces...rocío y...greta?- asienten sonrientes - lo siento yo...no me he sentido bien y aveces olvido algunas cosas- 

Me observan detenidamente, mientras que alisan con las manos el uniforme azul con orillas blancas.

- después de lo que le pasó, es comprensible- dice rocío, la señora de cuarenta y tres años, cabello oscuro y ojos café oscuro.

Y eso es lo que quiero averiguar, que fue lo que pasó, que fue tan grave para que amy quisiera quitarse la vida?

- rocío!- regaña, la ahora conocida greta, la señora de cincuenta años cabello plateado y ojos verdes que, al parecer es la encargada de todo aquí.

No puedo preguntarles que fue lo que se supone que le pasó a amy, porque ahora y hasta resolver ésto, yo soy amy.

No puedo preguntar algo que es tan importante y personal para mi, porque se supone que para ser asi, es que lo tengo presente diariamente.

- está bien, creo que ya se me quitó el apetito, gracias chicas- 

Me ven con extrañeza mas mo dicen nada.

Dejo a medias mi pollo a la francesa, me encanta el pollo pero ésto es extravagante.

O quizá porque extraño la lasaña de pollo y queso que preparaba mamá.

Extraño a mamá.

- no queríamos ponerla triste- se disculpa nuevamente.

Sonrío secando la lágrima traicionera que dejé escapar, ellas piensan que estoy triste por lo que le pasó a amy, pero la verdad es que recordar a mamá es doloroso.



Kim Mari

Editado: 21.08.2019

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